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Etnias

Los Kunas

Indios Kunas
  • Localización: Norte de Colombia, Panamá.
  • Población: 50.000 personas.
  • Idioma: Guna, español.
  • Religión: Bab Igala, cristianismo.

 

La etnia guna (que significa persona en su idioma) también se los conoce como kunas o gunas y es un pueblo amerindio que residen en lo que hoy es Panamá y Colombia. Hablan el idioma que lleva el mismo nombre guna que deriva de la familia lingüística chibcha.

 

Quiénes son los indios Kunas.

El término Iberoamérica o latinoamérica acostumbra a usarse en sentido general para referirse a las zonas americanas conquistadas por españoles y portugueses, cuyas lenguas son hoy en día mayoritarias.

No obstante, cuando Cristóbal Colón descubrió el Nuevo Mundo, éste ya se hallaba habitado por pueblos de ascendencia amerindia. En prácticamente toda Latinoamérica los nativos se incorporaron al ámbito dominante europeo o bien desaparecieron por completo.

Los gunas de Panamá y Colombia son una salvedad notable. No solo han logrado conservar su identidad, sino además de esto, han adoptado ciertos elementos de la cultura y tecnología europeas, integrándolos en su estilo de vida, sin por esta razón perder nada de su carácter indio.

 

Relación con los conquistadores europeos.

Larga es la historia del contacto entre los kunas y los europeos. Además de los españoles, recibieron visitas de piratas ingleses en los siglos XVII y XVIII.

EN SUS TIERRAS SE SITUÓ UNA COLONIA ESCOCESA A FNALES DEL XVII Y DESPUÉS UNA COLONIA FRANCESA

En la actualidad muchos gunas trabajan en los centros urbanos de Panamá y Colombia, o bien mandan a sus pequeños a escuelas estatales y religiosas.

Esta corriente de intercambios humanos se refleja tanto en su cultura material como en sus opiniones, que en los dos casos han absorbido elementos extranjeros, convirtiéndolos en algo típicamente guna.

Llegada de los españoles a América

Un caso claro de esta capacidad de asimilación lo forman las figurillas de madera  llamadas nuskanas. O incluso las banderas que acicalan sus kalus o  casas de espíritus en forma de embarcación.

El pueblo guna ha logrado sostener íntegra su cultura, a través de una absorción lentísima de elementos foráneos. No obstante, el aislamiento que hasta ahora permitió su supervivencia se halla gravemente amenazado.

Desde tiempo inmemorial, las selvas y los pantanos del istmo de Panamá han complicado el contacto entre la Centroamérica y Sudamérica. Pero, probablemente el último tramo de la Carretera Panamericana acabe por penetrar en el territorio de los gunas.

En tal caso, está claro que su forma de vida se vería minada, por el hecho de que aunque el transporte rodado traería las comodidades de la era industrial, introduciría al mismo tiempo los inconvenientes del mundo moderno en unos rincones donde, hasta la fecha, se ha conseguido subsistir sin ellos.

 

Dónde habitan.

En la actualidad la mayor parte de los gunas radican en el pintoresco archipiélago de San Blas, ubicado en frente de las costas caribeñas de Panamá.

Debido a la reducida extensión del archipiélago de San Blas, las viviendas y tierras de  trabajo acostumbran a encontrarse esparcidas por las islas. Muchos nativos se sirven de botes a vela o de canoas para sus desplazamientos.

La canoa es el medio de transporte principal de la tribu guna
La canoa es el medio de transporte principal de la tribu guna

Estas pequeñas islas pobladas de cocoteros no cuentan con bastante superficie para cultivos y viviendas. Por esto, los gunas tienen sus huertas en el continente y retornan a sus casas en botes.

Se trasladaron en masa a estas islas a lo largo del siglo pasado, pero aún quedan algunas comunidades que residen en tierra firme.

 

Kunas Colombia.

Tres colectividades pequeñas radican en la vecina Colombia, en las dos márgenes del golfo de Urabá o bien Turbo.

El núcleo más esencial es Arquia, donde los indios cuentan con una reserva de reducida extensión. Todas y cada una de las viviendas se hallan en las cercanías del agua, en mar o junto al río, puesto que los gunas pasan una gran parte del día bañándose, lavando ropa o bien pescando.

 

Un pueblo pescador.

Tanto los gunas colombianos como los de San Blas son especialistas en el manejo de sus canoas. Muchas de ellas proveídas de motor, que emplean para realizar sus largas travesías, de hasta 3 ó 4 jornadas entre los poblados desperdigados por el archipiélago y las costas del golfo de Urabá.

Como es lógico, la pesca fluvial o marítima absorbe una gran parte del tiempo.

Las técnicas más corrientes se fundamentan en la utilización de arpones y veneno. Este último en especial reservado para su empleo en charcas.

Los gunas gobiernan sus canoas a través de canaletes. Sus embarcaciones resultan realmente útiles para pescar en pantanos, ríos y lagos, así como para viajar entre las islas del archipiélago donde residen.

Los gunas son del mismo modo habilidosos en el manejo de la red, como en la preparación de trampas hechas con cañas, muy eficaces sobre todo en los arroyos.

 

Ganadería.

En muchas regiones aún queda algo de caza, si bien no mucha. Cerdos salvajes, armadillos, aves, iguanas y pécaris.

En prácticamente todos los hogares se crían animales familiares, particularmente gallinas, aunque ciertos asimismo generan patos, cerdos y pavos.

Los gunas se sirven de perros para apresar y de gatos para aniquilar animales perjudiciales de pequeño tamaño.

 

Agricultura.

En prácticamente todas las casas hay cuerdas tendidas de un extremo a otro de la cocina, de las que penden grandes racimos de este fruto. Los plátanos se emplean como ingredientes de una suerte de cocido, pueden convertirse en una bebida compacta semejante a las gachas y cuando están maduros se consumen asados.

LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA MÁS FRECUENTE ES LA DEL PLÁTANO

Otros cultivos son el maíz, del que hay variedades negras, rojas y anaranjadas, la batata, caña de azúcar, aguacate, piña americana, lima y papaya.

En el archipiélago de San Blas los cocos forman una valiosa cosecha comercial.

Los guisos se hacen prácticamente siempre en una choza separada cercana al edificio principal del poblado. En San Blas, donde no sobra el espacio, las casas se edifican muy juntas y alineadas durante una o bien más calles.

 

Viviendas.

Los establecimientos del continente, como es el caso de Arquia, se extienden por las dos márgenes de un río. De este modo, quedan todas y cada una de las residencias apartadas de la curiosidad de extraños, semi escondidas entre la exuberante flora de las huertas y los tramos de selva.

Las construcciones, de planta cuadrangular y muy sólida, alcanzan de forma frecuente los 20 m de longitud y unos 10 ó 12 m desde el suelo hasta la parhilera y se resguardan con techumbres de paja o bien yerbas.

 

Organización social.

La unidad social primaria es la familia, formada por los padres, los descendientes solteros y las hijas con sus esposos.

En algunos casos una residencia da cobijo a tres o cuatro generaciones. Una abuela con sus hijas casadas, sus nietos y a veces hasta bisnietos.

Sin embargo, tratándose de una familia extensa muy abundante, lo más corriente es que sus miembros formen un recinto propio.

El jefe de la casa es el sakka, o bien varón de la generación más vieja. Este cabeza de familia ejercita una enorme autoridad sobre sus hijos varones y sobre sus yernos. Todos y cada uno de los hombres que comparten una vivienda o recinto cooperan en la roturación de nuevas tierras y en las faenas precisas para llevar adelante las parcelas.

 

Ventajas de este sistema.

El sistema de la familia extensa presenta numerosas ventajas. Cuando el cazador retorna al hogar tras una jornada provechosa, su esposa y también hijas guisan las piezas cobradas y las sirven a todos y cada uno de los miembros de la familia. Estos pueden comer pescado o bien carne muchos días, sin precisar que todos y cada uno de los hombres dediquen gran parte de la jornada a pescar o bien cazar.

Cuando las mujeres se dirigen en grupos hacia campos alejados, para escardar o bien recoger ciertos frutos maduros, siempre hay alguien a quien encomendar el cuidado de los pequeños más pequeños.

 

El cacique.

Prácticamente todos los poblados cuentan con un cacique y dos asistentes, nombrados tanto por su conocimiento de las tradiciones y su dominio del idioma español como por su habilidad para tratar con los forasteros.

El poder de estos caciques radica en el respeto que sepan inspirar en sus paisanos. Una vez por semana, ordenan a los polis o policías que convoquen la asamblea general del poblado.

La asistencia a estas reuniones viene a ser una suerte de deber religioso. En su trascurso se recitan leyendas y también historias de interés educativo y se realizan proyectos comunitarios como, por ejemplo, la apertura de nuevos caminos o la conservación de los existentes.

Otra función esencial de estas asambleas es la crítica pública ante toda la comunidad. Si los pequeños son desobedientes o bien no respetan como debe ser a los padres o bien si se descubre alguna relación adúltera, estas conductas van a recibir críticas muy severas. Si bien no se habitúa mencionar nombres específicos, todos y cada uno de los presentes van a saber a quién se refieren.

La censura pública acostumbra a bastar a fin de que los infractores de las reglas sociales rectifiquen sus errores.

 

Celebraciones.

Contribuye asimismo a conservar la cohesión social una serie de festejos, entre los que resaltan por su relevancia los relativos a las 3 fases más significativas en la vida de las jóvenes:

De pequeñas, cuando se les perfora el tabique nasal para colgar la nariguera. Al lograr la pubescencia y más o menos un año después, cuando se las considera dispuestas para el matrimonio.

Todo el poblado asiste a estas liturgias y contribuye con comida al mejor lucimiento de la celebración, que muchas veces atrae a gentes de los lugares vecinos.

En Colombia el festejo se divide en dos partes. Se inicia con un espléndido almuerzo y sigue hacia la medianoche con animados bailes donde jamás falta la bebida. Los invitados que se dirigen al lugar de la celebración tras escuchar el toque de las caracolas, lucen sus mejores atavíos.

Es usual que las mujeres pasen múltiples meses confeccionándose molas o camisas vistosísimas, para estrenarlas en estas ocasiones. Reuniéndose en círculo, los danzantes viran al ritmo de flautas y maracas, formando una llamarada de color entre las sombras y las luces parpadeantes de hoguera.

Los gunas cuentan con grupos de kantules o músicos profesionales, que recorren los poblados interpretando piezas del repertorio tradicional. Entre los instrumentos más difundidos resaltan las flautas y las maracas.

 

Religión y mitos.

Religión y mitología son los campos de la vida guna en que este pueblo ha incorporado, transformándolos, más elementos de origen foráneo.

Un chamán, nele o hechicero provoca gran respeto debido a su supuesta repercusión en el mundo de los espíritus, aparte de su habilidad como sanadores.

Los gunas creen en un Dios Supremo, fuente de bondad y juez imparcial que vive en el cielo, cuyo hijo desciende a la tierra a veces para atender a la buena marcha de los humanos.

Cuando el hijo de este Dios continúa en su morada divina, se comunica con los fieles a través de cables telefónicos instalados en las construcciones comunitarias.

Asimismo está muy extendida la creencia en abundantes espíritus, benignos y maléficos, que residen prácticamente en los kalus situados en lugares de bastante difícil acceso como cimas montañosas, entre las capas de la tierra o bien en el lecho oceánico.

Estos lugares son invisibles para los mortales corrientes, por lo que visitarlos equivale a correr un gravísimo riesgo de muerte.

De estos edificios, el mayor es el Kalu Ibaki, que imaginan como una torre de 12 plantas de altura, proveída de numerosas oficinas, sillas y mesas, donde trabajan infinidad de personas. Realmente, el Kalu Ibaki es el centro de la burocracia divina, donde se reciben las órdenes de Dios y donde pararán todos y cada uno de los informes procedentes del mundo terrenal.

En otras kalus habitan los nia y sobre todo los temidos poni, espíritus diseminadores de las enfermedades.

 

El chamán.

Uno de los miembros más poderosos de la sociedad guna es el chamán o nele, capacitado para influir en el mundo espiritual como intercesor de los mortales.

Los neles se reconocen inmediatamente al nacer, por el hecho de que llegan al mundo con la cabeza cubierta por el redaño o bien mesenterio. Sin embargo, a pesar de esta ventaja inicial, deben pasar muchos años instruyéndose en la historia y mitología de su pueblo, para lo que van a contar con la asistencia de otros neles y de los ancianos más sabios.

El chamán es una figura respetada dentro de la tribu guna
El chamán es una figura respetada dentro de la tribu guna

En lugar de las 4 almas de los gunas, los hechiceros tienen 8, lo que les deja efectuar vuelos espirituales, prácticamente siempre rumbo a las kalus. Gracias a sus desplazamientos, algunos chamanes han recogido plantas valiosísimas y hasta lograron detener el avance de determinadas plagas.

No obstante, en ocasiones emplean sus facultades con fines malignos, y por eso, generalmente, inspiran miedo entre sus paisanos.

Los neles pueden curar a los enfermos, gracias a sus conocimientos sobre yerbas curativas.

Es creencia general de los gunas que las enfermedades y la muerte las ocasionan los poni o bien malos espíritus, quienes roban la purba o aliento vital, semejante al alma cristiana.

Las curaciones se efectúan a través de infusiones y baños de yerbas. Si bien resultan del mismo modo indispensables las purbas de las plantas usadas y de las figurillas de madera o nuskanas.

 

Las nuskana o figurillas de madera.

Todas las familias disponen de 50 de figurillas, que miden unos 20 cm  de altura y siempre se decoran con vestimentas inspiradas en la moda europea de siglos pasados.

La nuskana apropiada al caso se pone bajo la hamaca del enfermo y a continuación se procede a quemar semillas de cacao y hojas de tabaco, por ser este un aroma del agrado de la figurilla. Uno de los asistentes entona entre tanto una canción cuya letra consiste en sugerencias sobre el mejor modo de salvar la purba del enfermo.

El cometido de las nuskanas radica esencialmente en visitar a los espíritus malignos y persuadirles, por las buenas o bien por las malas, de que devuelvan la purba sustraída.

 

Los kunas y la muerte.

Los gunas piensan que a la muerte le sucede una etapa de viajes y superados todos y cada uno de los obstáculos, el fallecido llega al paraíso, donde todo es de oro, metal de destacadísima significación religiosa. No se precisa allí de la luz solar, puesto que es suficiente con la iluminación del oro.

Tampoco hace falta barrer, puesto que el viento se hace cargo de ello.

Todos y cada uno de los gunas disponen de una casa en el Cielo donde absolutamente nadie es pobre ni debe trabajar. Allí le aguardan al hombre los animales que ha cazado a lo largo de su vida, para que pueda alimentarse con ellos eternamente.

 

Artesanía.

Son célebres los objetos artesanales y el acentuado sentido artístico de los gunas.

Sus manufacturas más conocidas, y que mejor acogida reciben entre los turistas son las molas o bien camisas hermosamente decoradas.

Tejidos elaborados por las mujeres kunas
Tejidos elaborados por las mujeres kunas

Si bien en la actualidad se elaboran con lona de procedencia industrial, los gunas no han descuidado los telares en los que en el pasado tejían piezas para las faldas femeninas, los mantones de los hombres y su ropa de cama en algodón.

Los artículos tejidos en casa se restringen a unas bandas de cabezas inexistentes en los comercios.

Con la fibra de líber se fabrican cuerdas y bolsos de malla. Diferentes especies de palmas dan la materia prima para la confección de cestos y la corteza de determinados árboles permite conseguir una enorme pluralidad de tintes vegetales.

Para el almacenamiento de comestibles y de esta forma poder ahumarlos, se usan cestas corrientes de diseño exagonal. Del mismo material, tallos de palma, son los grandes recipientes para áridos, que pueden llevarse de manera cómoda a la espalda.

En algunos lugares estas cestas se decoran con atractivos dibujos geométricos. Las mujeres hilan y tejen el algodón para las hamacas, al tiempo que a los hombres corresponde la confección de cestería y bolsos de malla.

Es notable la destreza de los tallistas gunas, que partiendo de un bloque de madera, elaboran taburetes, husos, instrumentos para hilar, aparejos de cocina y, naturalmente, las nuskanas, indispensables en todas y cada una de las liturgias de sanación.

 

Vestuario y adornos.

La vestimenta ha alterado mucho en los últimos cien años. Los hombres han descuidado por completo sus viejos taparrabos, mantones y fundas del pene.

Hoy en día visten camisa y pantalones de algodón, como la gran mayoría de latinoamericanos que viven en los trópicos. Lo único que les distingue es el collar de dientes de mono, pieza esencial en las ocasiones señaladas.

Vestuario kuna colorido y llamativo
Vestuario kuna colorido y llamativo

El vestido de las mujeres se restringe a una falda arrollada a la cintura, confeccionada con algodón comercial de color azul obscuro, estampada con motivos diferentes, y la conocida mola adornada de encaje.

Resultan vistosísimos sus brazaletes y tobilleras de cuentas, formando combinaciones de tres colores; negro, amarillo y colorado.

A lo largo de la niñez se les agujerea el tabique nasal para ponerles una nariguera de oro sencillísima. En torno al cuello llevan largos collares de cuentas de vidrio y otros materiales propios de la zona, como valvas de molusco, frutos de palma y escamas de armadillo, todo ello del mismo modo preparado en combinaciones policromas.

 

Fuentes y referencias:

  • About the guna indians –theguardian.com
  • The Kuna: the endangered last tribe of the Caribbean – in pictures (theguardian.com)
  • El universo kuna: la lucha por una cultura – theguardian.com
  • Pueblo guna – wikipedia.org

 

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