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Etnias

Isla de Djerba

  • Localización: Túnez
  • Población: 140.000 hab.
  • Religión: Islám
  • Idioma: Árabe, francés.

 

Desde tiempos antiguos, la isla Djerba a la que los españoles dieron el nombre de Gelves, fue conocida como la isla de los comedores de loto, o bien lotófagos.

El loto era un fruto mítico de sabor a miel al que Homero atribuye poderes amnésicos, puesto que los extranjeros que lo probaban se olvidaban de su patria.

 

Dónde está Djerba

Ubicada en el mar Mediterráneo al lado de la costa oriental de Túnez, Djerba es una isla de algo más de 27 km de largo por unos 24 de ancho.

 

Cómo son los djerbianos.

Los 140.000 habitantes de la isla son de un tipo físico diferente a los de Túnez, con los característicos cráneos redondos de los bereberes.

Djerba ha sido siempre una isla de cobijo, además del ocasional y mítico aliciente ejercido por los lotos.

Sus más viejos habitantes fueron los berberiscos o bereberes y los judíos. Estos últimos, que hoy en día viven dos comunidades apartadas entre sí, han seguido preservando sus tradiciones hebreas, como el reposo del sábado, conforme el espíritu de la Ley de Moisés.

Los judíos llegaron a esta zona del Mediterráneo en una época tan antigua como es el año 586 a. C, cuando Nabucodonosor conquistó Jerusalén. Pero su número ha disminuido debido a la emigración masiva a Israel. Físicamente se distinguen de los otros djerbianos, y evidentemente no fueron en sus orígenes isleños transformados al judaismo.

 

Origen de los habitantes de Djerba.

Los djerbianos descienden en su mayor parte de los primitivos pobladores del Norte de África, antes que ésta fuera invadida por los árabes o bereberes que según lo que parece procedían del Este de África.

Hablaban una lengua que aún subsiste en ciertos rincones de África, al norte del Sahara. Esta lengua carecía de escritura y ha evolucionado dando lugar a dialectos que no tienen la unidad que les hubiese proporcionado una literatura tradicional común.

Los bereberes, esencialmente un pueblo nómada del desierto, estaban organizados en tribus. Al principio lograron resistir los ataques de los árabes, pero cuando éstos se asentaron en la zona se terminaron mezclando con ellos.

La población bereber continuó como raza pura solo en las zonas protegidas por barreras naturales. De esta forma los bereberes de Djerba quedaron separados de sus hermanos de raza, adoptando por la fuerza una nueva religión.

Fue en el siglo XI cuando los bereberes y algunos miembros de múltiples tribus árabes se asentaron en la isla.

A ellos se unieron otros africanos transformados al islamismo y algunos esclavos negros.

Djerba era un esencial mercado de esclavos y término de la senda de las caravanas que atravesaban el Sahara con esclavos del Sudán.

Estos grupos étnicos han sido siempre endógamos y al no entremezclarse por medio del matrimonio, cada grupo cultural ha mantenido su identidad étnica.

LOS MUSULMANES DE LA ISLA PERTENECEN A LA SECTA DE LOS JARIYÍES, MUY EXTENDIDA EN IRAK Y EN EL NORTE DE ÁFRICA.

Adoran solo a Dios y no tanto a su profeta Mahoma y otros profetas y su fe puritana fomenta una sociedad igualitaria.

Los matrimonios entre jariyíes y musulmanes ortodoxos jamás han sido usuales.

 

Historia.

La isla de Djerba no solo ha sido puerto de cobijo para muchos, sino que además de esto ha sufrido ataques continuos desde el exterior y divisiones internas entre diferentes facciones.

Isla potencialmente rica y ubicada estratégicamente, ha atraído invasiones continuas tanto desde Africa como por el Mediterráneo.

Siempre ha habido enfrentamientos entre la isla y el continente, de los bereberes con los árabes, de una secta musulmana con otra, y entre mahometanos y judíos.

 

Economía.

El modo de vida de los isleños ha alterado poquísimo por medio de los siglos. La mayor parte de los habitantes se ocupan en trabajos estacionales para acrecentar sus ingresos y se dedican a la agricultura, la pesca, la porcelana, la confección de tejidos, el comercio fuera de la isla y por supuesto el turismo. El desempleo es mínimo.

La pesca tiene lugar en primavera y en verano, la siembra en otoño, la recolección de la aceituna a inicios del invierno y los trabajos artesanos a lo largo del resto del año.

No obstante Djerba está superpoblada, lo que impone una emigración masiva de hombres en edad de trabajar, dejando el cultivo de la mayoría de las tierras al cargo de las mujeres y los mayores. Muchas tierras están medio descuidadas o bien han sido ocupadas por foráneos.

Los djerbianos que trabajan en Túnez, monopolizan el comercio de comestibles. El dinero que mandan a la familia supone una esencial fuente de ingresos.

Por último decir que el turismo  ha supuesto en los últimos años un factor revulsivo en la economía y fortalece la economía de la isla.

 

Agricultura.

Los agricultores disponen solo de campos pequeños normalmente muy separados unos de otros. Debido a su sistema de herencias indivisas, en ocasiones resulta que un solo olivo pertenece a múltiples personas.

No obstante, prácticamente jamás se proponen litigios por la posesión de las tierras.

Paisaje típico de Djerba

La mayoría del suelo útil se dedica a la agricultura, sólo los nómadas tienen rebaños notables de cabras, camellos y corderos. Las cosechas principales son la aceituna y la palmera, de la que hay diferentes variedades.

Los djerbianos aprovechan todas las partes de la palmera, los dátiles para su consumo y para la exportación, los huesos como comestible de los camellos, la corteza para hacer redes de pescar y la fibra de las hojas para fabricar cuerdas.

Los olivos se adaptan bien en el clima seco de Djerba. Cuando las aceitunas están maduras, las mujeres suben a los árboles y los sacuden para hacer caer el fruto.

Debido a la escasez y también irregularidad de las lluvias los cultivos precisan de riegos. El sistema de irrigación se provee a través de pozos. Se saca el agua con la ayuda de camellos, encargados asimismo de transportarla con grandes pellejos hasta una enorme bolsa ubicada en algún montículo o bien elevación, lugar desde donde se reparte a los campos a través de pequeños canales.

En las tierras donde se pueden cultivar viñas, higueras, cítricos y verduras, los djerbianos labran los campos con arados tirados por camellos.

Djerba precisa una profunda reforma agraria, puesto que el minifundio obstruye la modernización de los aperos y la introducción de maquinaria agrícola. Muchos árboles viejos habrían de ser sustituidos, pero el agua supone el mayor inconveniente, que podría resolverse con un sistema más eficaz de regadío.

 

La pesca.

El mar que rodea la isla, atravesado por corrientes en toda la plataforma litoral, ofrece estupendas condiciones para la pesca.

Estas corrientes dejan capturar los peces que se dejan llevar por ellas hasta las redes que los pescadores vacían diariamente. Los isleños se zambullen asimismo para atrapar esponjas y recoger moluscos del fondo del mar.

Las embarcaciones de pesca llevan a bordo dos o tres hombres y emplean candelas en vez de motores. La pesca se reparte entre la tripulación, reservándose el dueño de la barca una cantidad mayor.

 

Artesanía

Los djerbianos manufacturan muchos objetos fabricados con lana o con arcilla cocida y dedican un buen tiempo a hilar tallos y cañas para hacer trampas de pescar y cestas.

Los artesanos judíos fabrican asimismo joyas que trabajan en esmalte y piedras de colores.

Pero la artesanía más vieja es la de la lana, que procede de los corderos locales o bien se importa de Túnez y otros sitios.

La mayoría de urdimbre viene de Inglaterra y Francia y la trama de Túnez. Los mercaderes que importan estos productos distribuyen la lana entre las mujeres que la lavan en el mar.

Una vez lavada, las mujeres hilan la lana acompañando su trabajo con canciones populares. Hilan unas hebras delgadísimas utilizando unas ruecas de madera de olivo y en ocasiones, a fin de que la hebra salga más fina, la hacen pasar por un orificio que se hacen en una uña.

La lana pasa después por una planta de tintorería industrial antes de ser distribuida a los tejedores. De forma tradicional se les pagaba con 2/3 de la lana hilada, pero en la actualidad se les remunera en dinero. El tejido se realiza en las casas rurales y en los talleres de la urbe.

 

Cerámica.

La porcelana es asimismo una artesanía antiquísima y los métodos empleados muy primitivos. La arcilla de la isla se transportaba en camellos a los talleres donde el ceramista trabajaba con una rueda accionada con el pie. Hoy en día es raro ver este tipo de maquinaria.

La porcelana se cuece en hornos circulares construidos en el suelo, a lo largo de cinco días y con fuego alimentado con ramas de olivo. Aparte de las grandes tinajas para guardar aceite, los ceramistas fabrican loza blanca, objetos embarnizados y artículos más complejos para los turistas.

 

Construcciones.

El tipo más corriente de vivienda es el menzel, una suerte de huerto rodeado de altas tapias y con árboles y una o múltiples casas en su interior.

Vista de un menzel

La casa, cuadrada o bien circular, al estilo de una fortaleza, sin ventanas al exterior y con un solo portalón grande, rodea un patio central. Estos edificios estaban pensados como protección contra las bandas y tribus que en las temporadas de sequía venían del desierto.

En el menzel hay depósitos para guardar el agua.

Los alimentos se guardan en un patio exterior que asimismo cobija a los animales, una bodega y un granero.

Las mezquitas de la misma manera que los menzel, tienen aspecto de fortaleza y son un reflejo de la falta de seguridad histórica de los djerbianos.

 

Alimentación.

La nutrición de los isleños es afín a la de los tunecinos. Los djerbianos toman muchas proteínas y aceite de oliva, si bien la base de sus comidas es el alcuzcuz. Es notable su consumo de aceite, superior al del resto de los tunecinos.

 

Ritos y liturgias.

Las dos liturgias más esenciales son las bodas y la circuncisión. En las fiestas nupciales hay un rapto ritual de la novia que los convidados van a presenciar.

El novio debe tomar a la novia, ubicada sobre un camello y oculta en un dosel de sedas de diferentes colores que se apoya en la jiba.

La víspera de la boda o de la circuncisión se marcha en procesión hasta un olivo. Los participantes llevan candelas encendidas y van acompañados de músicos para honrar a este árbol, símbolo de la prosperidad de la isla.

 

Fuentes y referencias:

 

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