Saltar al contenido
Etnias

Esquimales de Baffin

Bandera inuit - etnias.net
Bandera inuit.
  • Ubicación: Canada.
  • Población: 10.800
  • Religión: Cristianismo, creencias propias.
  • Idioma: Inglés, dialectos propios (Qikiqtaaluk nigiani y Qikiqtaaluk uannangani).

 

Dónde está la isla de Baffin.

Baffin es una isla de unas dimensiones considerables, concretamente tiene en total 507.451 km². Para hacernos una idea de su extensión, España tiene una superficie de 505 370  km².

Se puede apreciar como las condiciones en Baffin son extremas.

Se encuentra situada en el extremo nororiental de Canadá, país al que pertenece y del que es su mayor isla. Pertenece administrativamente al territorio autónomo de Nunavut y a a la región de Qikiqtaaluk.

La isla de Baffín es la 2ª isla más grande del continente americano después de Groenlandia que tiene una superficie de 2 130 800 km² y la 5º del mundo también por superficie.

 

Mapa de Baffin (Canadá).

Puede ampliar el mapa y ponerlo a pantalla completa si lo desea para apreciar las dimensiones de la isla.

 

Destinos desde donde podemos visitar la isla de Baffin.

Los destinos habitados de esta isla son escasos, no obstante la población con más habitantes es la ciudad de iqaluit que tiene unos 7800 habitantes.

Otros nucleos urbanos con población estable serían, Pond Inlet con 1600 hab., Pangnirtung con 1500 hab., Cape Dorset con 1450 hab., Clyde River con 1100 hab., Arctic Bay que tendría aproximadamente 880 hab., Qikiqtarjuaq con 600 y Kimmirut con unos 400 habitantes censados. El resto de territorio prácticamente se encuentra inhabitado.

 

Aeropuertos más cercanos.

Los aeropuertos a los que podremos dirigirnos para acceder a la isla de Baffin serían los siguientes.

  • Clyde River.
  • Pangnirtung.
  • Pond Inlet.

 

Características de la isla de Baffin.

Baffin, la tercera isla del planeta por su extensión, solo cuenta con 11.000 habitantes, en su gran mayoría esquimales y el resto comerciantes blancos, misioneros y agentes de la Real Policía Montada del Canadá.

Sobrevolar esta isla es sorprenderse de que contenga siquiera un asomo de vida.

Con más del sesenta por ciento de su extensión al norte del Círculo Polar Ártico, abundan los glaciares y sus costas orientales se recortan formando incontables ensenadas que caen a plomo sobre las aguas heladas de la bahía de Baffin.

En la costa de Baffin, abundan las paredes verticales como la de la foto
En la costa de Baffin, abundan las paredes verticales como la de la foto

Desde el aire no se ven animales, ni posibilidad alguna de vida humana permanente. No obstante, los esquimales llevan milenios establecidos en esta tierra, sustentándose de cuanto les ha ofrecido el mar, ya sean comestibles, pieles para su vestimenta y carburante con que guisar y calentar sus hogares.

 

Esquimales de la isla de baffin

Los esquimales de la tierra de Baffin habitan en pequeños campamentos ribereños de 3 a 5 familias, vinculadas a veces entre sí aunque no relacionadas de una manera permanente.

El interior está prácticamente despoblado, puesto que los rebaños de caribúes quedaron reducidos tras la introducción del fusil a lo largo del siglo XIX.

En la actualidad los inuit de esta zona de Canadá reciben nombres en función a la comarca donde habitan, como Esquimal de la ensenada de Pond”, Esquimal de la bahía de Frobisher o Esquimal del río Clyde.

El esquimal de Baffin, sobre todo el del norte, es bastante pequeño con una estatura media de 1,52 m. De apariencia menos asiática que otros individuos del Ártico, de pelo llano y negro y sus ojos sesgados indican un indudable origen mongólico.

 

La caza como modo de vida.

La caza, primordial actividad económica de estas gentes, se rige por las estaciones.

Los pocos caribúes supervivientes se cazan a lo largo de todo el año.
Los pocos caribúes supervivientes se cazan a lo largo de todo el año.

Así, en verano se atrapan focas, narvales, conejos, osos polares y peces. Por el contrario en las largas jornadas de semioscuridad invernal se dedican al zorro ártico, apreciadísimo por su piel.

 

La caza de las focas.

La temporada ideal para la caza de focas es el verano, es entre abril y julio, mientras que duran los témpanos sobre los que estos pinnípedos se tienden para dormir al sol.

Armado con un fusil, el cazador recurre a todo tipo de cautelas para acercarse a la pieza, ocultándose tras una pantalla blanca (artificial) de un metro cuadrado de superficie, en la que se ha practicado una mira.

Pertrechados con material moderno, lanchas a motor
Pertrechados con material moderno, lanchas a motor, fusiles, los esquimales de Baffin prosiguen el ejemplo de sus ancestros, dedicándose a la caza de focas, narvales, morsas y caribúes.

El hombre solo puede avanzar a intervalos pequeños, mientras que la foca duerme. Cada diez minutos, aproximadamente esta despierta y observa las proximidades.

Entonces el cazador debe continuar inmóvil tras la pantalla o barrera, que no alarma a la foca pues se semeja a la masa de hielo.

Estas cacerías acostumbran a demandar largas travesías previas, a fin de acercarse al objetivo dando la cara al viento y al sol. De esta manera, el hombre no se delata por su fragancia ni por su sombra.

No terminan aquí las dificultades, en tanto que es necesario gatear por la nieve y cruzar charcas de hielo débil, susceptibles de crujir o bien agrietarse en cualquier instante.

El menor estruendo es suficiente para que la foca se sumerja en el agua.

Quedan poquísimos hombres hábiles en la caza al acecho, con el tradicional arpón como única arma. Por este procedimiento, la aproximación solo es posible imitando a la pieza que se pretende cobrar.

Las condiciones ambientales y los peligros asumidos para cazar focas han sido siempre muy grandes por los esquimales, jugándose en muchas ocasiones la vida literalmente.
Las condiciones ambientales y los peligros asumidos para cazar focas han sido siempre muy grandes por los esquimales, jugándose en muchas ocasiones la vida literalmente.

De este modo, cuando la foca interrumpe su sueño e inspecciona los alrededores, el esquimal deja de gatear, levanta la cabeza, mira en torno suyo e imita el contorno elevando las aletas los pies, que sostiene muy juntos, como si de la cola de una foca se tratara.

Mientras que el animal prosiga despierto no va a poder reiniciar la maniobra de acercamiento, que en ocasiones demanda dos y hasta tres horas.

Los caribúes se cazaban en el pasado por exactamente el mismo sistema, el día de hoy está absolutamente descartado gracias a la precisión y alcance de los fusiles modernos.

En la Bahía de Hudson pueden venderse a buen coste las pieles de foca cuyo tratamiento es duro y trabajoso, confiándose prácticamente siempre a las mujeres del campamento. Una vez limpias las pieles se ponen sobre estacas o bien en un bastidor de madera, a fin de que se sequen.

 

La caza del narval.

Otra fuente de alimentación, tanto para personas como animales, es el narval, cetáceo de tres a cinco metros de longitud, color blanco con vetas pardas o bien oscuras y un largo colmillo en espiral, de más de dos metros en los ejemplares adultos.

Este iglú dará abrigo al trampero en su recorrido invernal para revisar el estado de los cepos. - etnias.net
Este iglú dará abrigo al trampero en su recorrido invernal para revisar el estado de los cepos. Los bloques de nieve forman un muro progresivo que se curva hacia dentro conforme va ganando en altura.

Dotados de muy fino oído, advierten la presencia del hombre a larga distancia.

Abatidos con arma, se les lanza un arpón sujeto a través de una cuerda al avatuk o bien pellejo de foca hinchado, que sostiene a flote la pieza mientras que se arrastra hasta la ribera.

 

La caza del caribú.

Con las pieles de caribú se elaboran las prendas más cálidas que se conocen - etnias.net
Con las pieles de caribú se elaboran las prendas más cálidas que se conocen. Los rebaños han quedado prácticamente dezmados y a día de hoy los esquimales concentran sus sacrificios en la caza del zorro ártico, variadísimo en curtiduría occidental.

La carne de caribú es la más apreciada por los esquimales, siendo las prendas confeccionadas con su piel, la que mejor protección proporciona. Esta es famosa contra las bajas temperaturas del Ártico, puesto que cada una de sus cerdas es un pequeño cilindro que retiene el calor anatómico.

 

Costumbres de los inuit de la isla de Baffin.

El corazón y el hígado se comen al cobrar la pieza y el resto se transporta, una vez descuartizado al campamento.

La carne es casi el único comestible del esquimal a lo largo de muchos meses y llega a devorar más de un kilogramo en una comida. A veces la come cruda, tragando pedazos enormes prácticamente enteros.

El verano es la estación más agradable. Desde mayo, grandes bandadas de aves migratorias anidan en la isla y sus habitantes, tras una forzosa dieta invernal a base de carne y algo de pescado, pueden degustar algún huevo fresco.

Localizadas las focas con ayuda de sus potentes catalejos, los esquimales de Baffin reptan por la nieve y también imitan todos y cada uno de los movimientos de estos animales hasta encontrarse a una distancia que les deje alcanzarles con sus arpones
Localizadas las focas con ayuda de sus potentes catalejos, los esquimales de Baffin reptan por la nieve y también imitan todos y cada uno de los movimientos de estos animales hasta encontrarse a una distancia que les deje alcanzarles con sus arpones. Cuando el cazador usa armas, se acerca avanzando al amparo de una pantalla blanca.

A finales del otoño, llega a la isla de Baffin un navío con suministros de tabaco, té, harina y comestibles caducos. También trae otros productos como una lona de algodón o bien lana valorada por los esquimales, el muletón, con la que elaboran prendas que pueden secarse sin precisar suavizarlas.

Sin embargo, las ropas de muletón y las botas de caucho, suministrados por este navío, solo pueden usarse en estaciones parcialmente cálidas, puesto que en pleno invierno lo único que da conveniente protección contra el frío es la piel.

 

Temporada de caza.

El otoño es la estación de máxima actividad. En esta temporada se amontona gran cantidad de provisiones, tanto en los campamentos como en escondrijos esparcidos durante la cadena de trampas que los cazadores recorrerán a lo largo del invierno con sus perros.

Hacia octubre empiezan a unirse los témpanos y los fuertes vendavales del norte impiden la caza al acecho.

Representación de un pueblo inuit en Frobisher Bay, 1865
Representación de un pueblo inuit en Frobisher Bay, 1865

De noviembre a marzo se dedican los esquimales a la caza del zorro ártico a través de la utilización de trampas, actividad que recientemente ha cobrado apogeo debido al interés del hombre blanco por las pieles de este animal.

Las trampas de acero se instalan en la costa y se inspeccionan a lo largo de todo el invierno, restituyendo los cebos y retirando los ejemplares capturados.

De interés
Todos y cada uno de los recorridos de los tramperos están marcados por cobijos temporales que en contraste a los permanentes, construidos de piedra y de lona, se edifican con bloques de nieve.

Al revés de lo que se cree, el invierno no transcurre en continuas tinieblas, puesto que de forma frecuente las actividades fuera del hogar se ven facilitadas por la difusa y blanquecina luz lunar.

 

Los esquimales y su relación con el hombre blanco.

Los inconvenientes más graves de los esquimales viran en torno a su adaptación a la cultura blanca.

Muchos de ellos se consideran mejor protegidos y más agraciados que sus predecesores, estresados por la muy frecuente busca de comestibles.

Algunos campamentos son superiores a otros, tanto en capacidad como en eficiencia productiva, pero en la actualidad absolutamente nadie se muere de hambre.

Han desaparecido los viejos problemas de abastecimiento y han surgido otros nuevos.

Hoy en día resulta necesario tener más perros, debido a la necesidad de transportar un gran número de enseres, desde biblias y otras posesiones religiosas, puesto que la mayoría de nativos profesan el cristianismo, hasta comestibles de reserva, gasolina, tabaco, té, harina, aparejos de cocina, canoas y tiendas.

Algunos esquimales siguen practicando la caza itinerante, mientras que las mujeres que les acompañan se hacen cargo de los pequeños, de la preparación de pieles, el guiso de comestibles y la limpieza.

Estos inuits prosiguen leales a sus opiniones y tradiciones ancestrales, aunque el resto de la población está ya irreversiblemente incorporada a la civilización del siglo veinte.

 

Ritos y creencias de los nativos de Baffin.

En estas solitarias zonas, la imaginación del nativo puebla la tundra con infinidad de seres malignos.

Son numerosos los monumetos de piedra levantados por los inuit. Estos según sus creencias guian a las personas sobre la tierra
Son numerosos los monumetos de piedra levantados por los inuit. Estos según sus creencias guian a las personas sobre la tierra

Se trata de una entendible reacción anímica frente a las ridículas formas de los hielos movedizos, el estremecedor crujido de los témpanos, los fenómenos de luminiscencia boreal y el estridente silbido de las ventiscas.

Por eso los esquimales de otras épocas atribuían las contrariedades de la vida ártica como los accidentes, epidemias, catástrofes, cambios en los trayectos de los caribúes a la cólera de los espíritus, insultados por alguna infracción humana.

Consecuentemente, para eludir o reducir las transgresiones debían someterse a la rigurosa observancia de determinados tabúes.

La adversidad ocasionada por el quebrantamiento de un tabú requería la intervención de un angakkog o bien chamán, aparentemente dotado de facultades sobrenaturales.

Acompañado del infractor y de su familia, el chamán se encerraba en un iglú sumido en la obscuridad, reptaba, generaba extraños sonidos y perseguía el indicio del mal.

Acostumbrados a los milagros de sus hechiceros, los esquimales recibieron sin miedo maravillas tecnológicas como el fusil y el avión, puesto que al fin y al cabo sus chamanes iban y venían de la luna a voluntad.

No se sabe a día de hoy de ningún chamán reconocido, aunque persisten los cotilleos de brujerías y el antídoto contra las enfermedades consiste todavía en cambiar de nombre para confundir al espíritu que tortura al enfermo.

 

Los inuit de Baffin en la actualidad.

Refiriéndose a la ayuda oficial canadiense, cierto misionero, perfecto conocedor de la Tierra de Baffin, citaba el ejemplo de un nativo que en 1960 vivía en una choza de turba y nutría a su familia cazando narvales. Alumbraba y calentaba su hogar con grasa de foca y sus posesiones materiales consistían en quince perros, un trineo de fabricación casera, 2 fusiles, doscientos cepos y una canoa con motor fuera borda, sujeto al casco con alambres.

Diez años después exactamente el mismo esquimal radicaba en una espaciosa residencia cuya construcción, iluminación y  calefacción costeaba el Estado.

Hoy en día los habitantes de la isla de Baffin viven en poblaciones con viviendas perfectamente construidas y abastecidas durante todo el año
Hoy en día los habitantes de la isla de Baffin viven en poblaciones con viviendas perfectamente construidas y abastecidas durante todo el año

El esquimal se transformó en funcionario del Territorio del Noroeste, disponía de su cuenta corriente, adquiría un nuevo trineo vehículo de año en año y recibía carne, huevos, frutas y verduras.

Tras la introducción de las armas, el próximo hecho recordable en las relaciones con los blancos se generó a principios de este siglo.

Una partida de cazadores pasó el invierno en la isla y pagó con provisiones los servicios prestados por los nativos. Desde ese momento, el sábado lleva por nombre sivatarvik o día del reparto de galletas.

Desde el decenio de 1950, de año en año recala en Baffin un centro de salud flotante, dotado de helicópteros y del más moderno material médico.

De las revisiones anuales a que se someten todos y cada uno de los isleños, se desprenden ciertas observaciones muy curiosas.

Entre estos problemas que aquejan a los nativos de Baffin se encuentran los efectos perjudiciales del azúcar sobre sus organismos, un problema desconocido hasta la llegada de los blancos.

 

La mayor revolución en la vida ártica, equiparable a la llegada de las armas, ha sido la introducción del trineo vehículo. El único defecto de estos automóviles es que, en contraste a los perros, no pueden encontrar los respiraderos abiertos por osos o bien focas en el hielo.

La ayuda financiera del Canadá ha creado una relación de excesiva dependencia de los blancos, sus máquinas e inclusive sus provisiones.

Si en algún instante fallasen las subvenciones estatales, muchos esquimales morirían en exactamente los mismos lugares y en idénticas condiciones en que sus ancestros supieron subsistir a lo largo de milenios.