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Etnias

Guanches Canarios

Guanches canarios

Bandera guanche

  • Religión: Animismo.
  • Idioma: Lenguas bereberes
  • Ubicación: Todas las islas canarias.

 

 

Canarias, las islas de los guanches.

A la llegada de los españoles en el siglo XV a las islas Canarias, estas estaban pobladas por pueblos aborígenes de origen africano y conocidos como guanches.

A pesar de la cercanía de la costa occidental africana, ubicada a tan solo 115 km de distancia, la historia de las Canarias se encuentra vinculada a Europa y el Mediterráneo.

De acá partieron los primeros descubridores que, adentrándose en el Atlántico tras exceder el estrecho de Gibraltar e impulsados por el alisio del noreste y la corriente de Canarias llegaban a las playas del archipiélago.

A PESAR DE LA ARIDEZ DE LAS ISLAS ORIENTALES, LAS CANARIAS MERECEN EL NOMBRE DE AFOTUNADAS.

La suavidad de sus inviernos permite conseguir cosechas a lo largo de una gran parte del año, mientras que la escasez de precipitaciones y el sol atraen a muchos turistas.

Santa Cruz, escala en otros tiempos de los veleros que hacían las rutas de África, Sudamérica y el Caribe, es en la actualidad un punto esencial en el recorrido de los cruceros de placer.

Con sus palmeras y sus flores, Tenerife tiene un aire subtropical que embelesa al visitante europeo, quien no tarda en sentirse como en casa cuando se sumerge en el animado bullicio de su capital, pertrechada con todos y cada uno de los servicios propios de una enorme urbe.

 

Dónde vivían los guanches.

Para su conocida descripción de estas islas, Plutarco se fundamentó en los informes de los marinos que las visitaron hace dos milenios.

“Las llaman Afortunadas, según el autor griego porque llueve poco y con moderación. Las suaves brisas depositan un rocío tan bienhechor que la tierra, siendo excelente para la agricultura, rinde por sí sola frutos sabrosísimos.

Sus gentes, en medio de tal abundancia, pueden entregarse a una vida solazada. Las estaciones se suceden con pocas variaciones; el aire es siempre sano y agradable. Por eso todos, hasta los pueblos bárbaros, creen que éstos son los Campos Elíseos, donde moran los bienaventurados.”

Plutarco supuso la existencia de solo dos islas, ignorando las cinco restantes, todas ellas de origen volcánico.

Tal fue la intensidad de las erupciones, la última se generó en 1949, que La Palma es una de las islas más montañosas de la tierra. A pesar de su reducida extensión, tan solo 663 km2, cuenta con una cima de 2423 metros de altura.

A poca distancia se halla Tenerife, cuyo impresionante Teide con su altura de 3710 metros conserva la nieve de su cima a lo largo de una gran parte del año.

Hierro, Gomera y La Palma son las islas más occidentales y favorecidas por la lluvia.

Tenerife y Gran Canaria, del latín canis, por las jaurías de perros que en antiguamente deambulaban por esta isla, reúnen por sí mismas una población superior a la mitad de los isleños, concentrándose primordialmente en sus respectivas capitales de Santa Cruz y Las Palmas.

Lanzarote y Fuerteventura al este, tienen paisajes de apariencia lunar, son poco fértiles y una gran parte de su superficie se encuentra cubierta por cenizas volcánicas.

 

Conquista de los españoles.

Hasta su conquista por los españoles a lo largo del siglo XV, el archipiélago continuó en los nublosos límites occidentales del planeta conocido.

Los guanches utilizaban dromedarios para arar la tierra

Era corriente ver dromedarios tirando de un arado en los campos canarios. En la árida isla de Lanzarote, el agricultor cubre con ceniza sus cultivos, para atraer el rocío y eludir la excesiva evaporación diurna.

Los invasores, viendo en los nativos un recurso económico que explotar, esclavizaron a los hombres y tomaron por esposas o bien concubinas a las mujeres, cautivados por su extraña belleza.

En contraste a tantos pueblos sometidos por el Imperio, los canarios eran blancos y pertenecían a exactamente la misma estirpe cromañoide caucásica de los conquistadores ibéricos y sus vecinos bereberes.

La denominación de guanches, aplicada a toda la población prehispánica, corresponde en rigor a los indígenas tinerfeños. En el Hierro se conocen como Bimbaches, en la Palma como benahoaritas o auaritas, en la Gomera como Gomeritas o Gomeros, en Gran Canaria como Canarios y Fuerteventura y Lanzarote como Majos

Sigue sin saberse con absoluta seguridad de qué manera llegaron los antiguos canarios a estas islas, puesto que en la época de la conquista ignoraban todo lo referente a la construcción y manejo de embarcaciones.

Los españoles se hallaron con un pueblo labrador y ganadero, inmerso en un periodo cultural neolítico. Sus instrumentos eran de piedra tallada, hueso o bien caparazones de moluscos.

Vestían faldellines de piel o de hojas trenzadas e ignoraban la rueda y el telar. También desconocían  la cerámica.

Algunos guanches habitaban en casas, aunque la mayor parte se refugiaba en aldeas rupestres, excavadas en paredes rocosas.

 

Gobierno.

En Tenerife reinaba un monarca guanche y el resto de islas contaban también con nobles y caciques.

 

Religión.

Adoraban a una divinidad suprema (que tenía diferentes nombres conforme las islas, Acoran en Gran Canaria, Achihuran en Tenerife).

Esto se complementaba por deidades de rango inferior, como algunos espíritus celestes, el sol, la luna y las estrellas.

EL DEMONIO SE MANIFESTABA EN FORMA DE PERRO O DE UN CERDO

El de Tenerife se llamaba Guayota y vivía en el volcán del Teide, donde estaba ubicado el averno.

En la isla de Hierro, las mujeres tenían una divinidad propia, Moneiba.

Memorias guanches

Los guanches pensaban que los dioses habitaban en las cimas de las montañas, de donde descendían para atender a las oraciones de los fieles.

Los primitivos tinerfeños momificaban cadáveres, algunos de los cuales se preservan todavía hoy en día.

 

Idiomas.

Además de los dialectos locales de su idioma, relacionado por los especialistas con el bereber, los indígenas tenían un lenguaje de silbidos que les dejaba comunicarse a largas distancias.

 

Armas.

Sus armas eran lanzas de madera, cuchillos de piedra y hondas, si bien siendo un pueblo pacífico, las diferencias se resolvían casi siempre discutiéndolas en reuniones.

 

Origen de los guanches canarios.

Completada la conquista, los españoles empezaron a importar mano de obra, en su mayor parte esclavos moriscos y negros.

Virtualmente desaparecidos los antepasados negros, aún se observa la repercusión mora en las casas de planta cuadrangular, poca altura y sin ventanas, como en las gruesas prendas de la tradicional indumentaria femenina.

Ningún guanche puro subsistió al impacto de la conquista. Aun así, la estatura y los cabellos claros de muchos isleños son vivo testimonio del cruce racial entre las dos poblaciones.

Los nativos que no llegaron a casarse con gentes provenientes de la Península se convirtieron al cristianismo y dieron nombres españoles a sus hijos.

 

Cultura guanche.

En la actualidad solo quedan indicios de la cultura guanche.

Ruta de Belmaco en las palmas

La gruta de Balmaco, en la isla de La Palma, conserva inscripciones rupestres aún sin descifrar.

En la Gomera sigue empleándose el lenguaje de silbidos, basado en la actualidad en el español  y con diferentes versiones comarcales, de tal modo que un habitante del norte de la isla quizá no entienda a un meridional y a la inversa.

 

Agricultura.

En Tenerife y la Gomera, de geografía muy accidentada, los pastores se sirven de pértigas para salvar las profundas fisuras del terreno.

Los guanches se han ayudado de pértigas para sortear los accidentes geográficos

La escasez de pastizales demanda un progresivo movimiento de los rebaños de ovinos y caprinos. Sin las pértigas, los pastores no podrían seguir a unos animales tan bien dotados para pastar por terrenos pedregosos.

Una gran parte de Fuerteventura se encuentra cubierta por cenizas volcánicas estériles pero útiles para el cultivo de la viña y el tomate.

Extendidas sobre los campos, atraen el rocío a lo largo de la noche y también impiden la excesiva evaporación diurna.

Viñas en Fuerteventura protegidas contra el viento

En Gran Canaria se hace preciso contar con largas filas de piedras en los campos de patatas, a fin de resguardar las plantas de los rayos solares.

En todas y cada una de las islas se empleaban dromedarios para las tareas agrícolas. Sin embargo, dado el carácter de estos rumiantes, resulta imposible hacerlos trabajar en parejas, puesto que se pelean.

Por este motivo y en labores pesadas como la labranza, se ha recurrido a la curiosa combinación de dromedario y asno.

Estos animales asimismo se usan para el transporte de dos pasajeros, instalados en rutas sillas, una a cada lado del animal, como alforjas.

De esta manera suben las caravanas de turistas a la Montaña de Fuego, volcán extinto de Lanzarote, donde la temperatura del suelo es muy elevada, hasta el punto de que se ha pensado en emplearla como fuente de energía.

 

Modo de vida y costumbres.

El modo de vida muestra gran diversidad, englobando desde el agotador laboreo del campesino modesto, hasta la existencia más frenética del habitante urbano.

Las Palmas, uno de los puertos más activos de España, tiene una fachada marítima plagada de modernos hoteles, que contrasta con el aspecto típicamente de España de Santa Cruz.

La suavidad de los inviernos y el sol favorecen la producción de fruta y productos hortícolas. Recogidos cuando aún están verdes, los plátanos canarios maduran camino de los mercados fruteros de Europa.

Plátanos canarios - guanches canarios

En las dos islas mayores muchas son las personas dedicadas a la industria turística, principal recurso económico de un archipiélago que hace crecer su población con la venida de numerosos jubilados europeos, expectantes de encontrar un lugar soleado.

El bajo nivel de vida de tantas aldeas perdidas en el campo prueba que no todo es opulencia y lujo.

 

Alimentación.

La renta media es inferior a la peninsular y la dieta alimentaria resulta en ocasiones poco variada.

Gofio canario

Un plato muy corriente es el gofio canario, de origen prehispánico, consistente en una masa pastosa hecha con harina de maíz tostado y salado, que se mezcla con manteca y leche de cabra.

Patatas y ñames son tubérculos de consumo común, complementados en prácticamente todas las islas con carnes y pescados variados.

 

Educación.

Aun en la década de los 60 y los 70, el índice de analfabetismo era alto, puesto que el sistema educativo y otros servicios públicos se enfrentaban todavía con los inconvenientes del transporte y la comunicación, agravados en las islas menores, como Hierro y Gomera.

Muchos núcleos rurales solo tienen acceso por vía marítima y cuando hay carreteras, los servicios de buses resultan deficientes.

 

Problemas con el agua.

Con todo, el inconveniente más apremiante del archipiélago ha sido siempre la escasez de agua bebible.

En Fuerteventura se han clausurado abundantes pozos, inutilizados por la excesiva salinidad de su caudal.

Con el muy bajo índice de precipitaciones, las cisternas tampoco resuelven nada, de tal modo que en temporadas de gran sequía los isleños dependían del agua transportada por navíos de la Armada y recientemente de las desaladoras.

Se han fabricado pozos muy profundos que han agravado la situación, al hacer descender aún más el nivel del mantón freático, preocupantemente bajo.


 Fuentes y referencias:

 

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