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Etnias

Etiopes

Bandera Etiopía.
  • Localización: Etiopía.
  • Población: 103 millones de habitantes.
  • Religión: Cristianismo (80%) Islám (30%) y creencias tradicionales.
  • Idioma: Amhárico

 

Etiopia significado.

El nombre mismo de Etiopía ha inducido con frecuencia a confusión. Para los autores tradicionales, como Herodoto, que la describió hace unos 2400 años, el término Etiopía mencionaba a pueblos de “cara negra”, ubicados al sur de Egipto.

Ha habido efectivamente conexiones históricas entre lo que a día de hoy se conoce como Etiopía y esta zona del Nilo, mejor llamada Nubia, pero los dos términos jamás han designado al mismo país.

 

Etiopía historia.

Para los europeos, Etiopía ha sido siempre un país fantástico envuelto en el misterio y de historia legendaria.

En la Edad Media se la conocía como un país cristiano ubicado alén del turco infiel, un oasis de riqueza y sabiduría, regido por el legendario Preste Juan.

Los cruzados procuraron ponerse en contacto con este príncipe para sellar una coalición con él y poder agredir a los atacar por la espalda. Años después múltiples reyes europeos tuvieron exactamente la misma idea.

Cuando al fin en el siglo XV los portugueses llegaron a las costas de Etiopía. Lo que contaron a su regreso no solo no desmintió las leyendas difundidas de antemano, basadas en datos poco fieles, sino aumentó el interés de Europa por este país bello y alucinante.

Muy frecuentemente etiopes y nubios fueron adversarios, sobre todo desde el momento en que a finales del siglo XV los musulmanes destrozaron los reinos cristianos del Nilo.

Etiopía, ayudada en ocasiones por los portugueses, resistió los ataques de los musulmanes y siguió cristiana.
El éxito de la resistencia etiope se fundamenta en lo áspero de su territorio.

 

Mapa de Etiopía como frontera natural.

Como se ve meridianamente en el mapa, Etiopía debe la configuración de sus fronteras con sus macizos montañosos.


En algunos lugares sus montañas alcanzan grandes alturas, con picos de hasta tres mil metros en Semien. El Rift Valley, que divide el país de parte a parte, ha contribuido a la capacitación de los lagos del África oriental.

Las intensas lluvias del periodo Cuaternario, hace unos 20.000 años, desgastaron una gran parte de Etiopía, excavando profundas gargantas en medio de las montañas, dejando aisladas muchas zonas.

Estos relieves, propios del paisaje etiope, han resultado geniales para la defensa de un país tan quebrado y bastante difícil de cruzar, contribuyendo a conservar la independencia de toda la zona.

 

Origen de pueblo etíope.

Hace unos 5000 mil años, ciertos factores que fortalecieron la expansión de los viejos egipcios parecen haber tolerado ayudado el empuje de los cusitas hacia el altiplano septentrional y meridional.

Estos factores fueron seguramente la domesticación de animales y tal vez la adopción de ciertos cultivos del África occidental.

La cría de animales familiares se combinaba con la agricultura en una economía mixta, como se hace todavía en las tierras altas.

En contraste a la mayor parte de los habitantes del altiplano, los harari son musulmanes y defendieron su independencia hasta el siglo XIX.

Mercado de Harar, urbe fortificada que anteriormente estuvo cerrada a los extranjeros
En los orígenes de la población etiope se hallan pueblos de lengua cusita, pero hubo otros grupos étnicos que ejercitaron una enorme repercusión cultural: los “negros” africanos de una parte y los “blancos” semitas.

También cabe la posibilidad de que los cusitas desciendan del cruce de estas 2 razas, los negroides de África y los caucasoide del oeste de Asia.

El extremo nordoriental del África negra, el llamado Cuerno de África, es el punto de contacto donde se aprecian mejor las influencias exteriores. Llegadas desde el Mediterráneo por el valle del Nilo, del sur de Arabia mediante los estrechos de Bab el-Mandeb y, de forma más débil, del mundo persa y también indio por medio de los puertos marítimos del mar Rojo.

Seguramente los componentes básicos y más antiguos de la cultura etiope proceden del África negra, pero el Nilo y Arabia han tenido indudablemente una, suma importancia en su desarrollo.

 

Los etíopes en la prehistoria.

Los primeros habitantes negros de Etiopía fueron seguramente pueblos afines a los cazadores y colectores de mediados de la Edad de Piedra, que se sabe instalaron en el Nilo y en la zona ubicada más al oeste, invadida el día de hoy por el desierto.

Vivían sin contrariedades de la caza, pero las presiones combinadas de la creciente aridez del desierto y de la expansión de los cusitas hacia el altiplano los empujaron al sur desde la zona de la ciudad de Jartum y hacia el oeste de la presente Etiopía, en la zona del Nilo superior. Sus descendientes actuales son los prenilotas, como los shilluks del Sudán.

Los que se quedaron en las tierras altas adoptaron el lenguaje cusita de sus vecinos más prósperos y se mezclaron con ellos. Esto explica el color más obscuro de pueblos como los agau y los konso.

Una de las teorías actuales sugiere que este grupo lingüístico pudo tener su origen en el Cuerno de Africa, lo que explicaría la distribución de las lenguas semíticas en Etiopía, donde perduran muchas de ellas, incluyendo las más esenciales, el amhárico, el tigre, el harar y el gurage.

De todas formas, los grupos numéricamente más importantes de habla semítica son los árabes y los judíos, de piel más clara que oscura. Ello confirma la conclusión extendida de que cualquiera que sea el origen de estas lenguas, su desarrollo tuvo lugar en Arabia con más probabilidades que en África.

A lo largo de 3000 años cuando menos, el altiplano etiope ha recibido la influencia de las civilizaciones técnicamente más avanzadas de la península Arábica. A lo largo de todo este periodo, las etnias proto-semíticas del sur de Arabia evolucionaron dando lugar a las etnias semíticas que tanta repercusión han tenido en el planeta.

 

Religión.

El culto al Sol dio paso al judaismo, a través del que se gestó el cristianismo y más tarde el islamismo.
Cada una de estas religiones ha dejado su huella en Etiopía. La comunicación principal parece haberse realizado a través del mar Rojo, en el punto donde el día de hoy se halla Massaua, y de allá hacia el sur por el camino más fácil hacia el altiplano.

No parece que fuesen muchas las personas que atravesaban esta senda en un sentido u otro, mas pese a todo, las consecuencias culturales de estos contactos fueron muy grandes.

Obeliscos de piedra de la urbe de Aksum

El primer reino etíope de que tenemos noticias fieles viraba en torno a la urbe de Aksum, ubicada en el norte, en la presente provincia de Tigre. Muchos de los obeliscos de piedra que levantaron sus reyes continúan aún de pie. La repercusión semítica es patente en el culto aksumita del Sol relacionado con el culto al astro rey que se practicaba en la Arabia meridional.

El monarca aksumita del que tenemos más noticias es Ezana, que reinó a mediados del siglo IV d.C. Ezana mandó expediciones a Nubia, puso fin al imperio de Meroé y, al parecer, se transformó al cristianismo.

La repercusión semítica en la religión y en la lengua fue definitiva y hoy en día día de hoy aún la zona que ocupó el viejo reino de Aksum cobija lenguas semíticas como el tigriña en el norte, el tigre en torno a Aksum y el amhárico más al sur.

Grupos como los harari y los gurages prueban que la repercusión semítica estuvo en un tiempo muy extendida, ya antes quizás de que los cusitas se afirmaran en la zona, con la expansión de los gallas en el siglo XVI.

Sacerdotes y diáconos emplean sombrillas para resguardar el tabot, el arca que contiene la Sagrada Escritura. Muchos aspectos del cristianismo etiope proceden de judaísmo y los sacerdotes coptos bailan incluso frente al Arca.

En el primer periodo, el judaismo sucedió al culto al Sol como religión dominante, e inclusive tras la introducción del cristianismo sostuvo zonas de repercusión.

El cristianismo etíope bajo su forma copta, guarda muchas reminiscencias del Viejo Testamento, e inclusive uno de los pueblos etíopes, los falachas, todavía se llaman así mismos judíos.

 

Ganadería.

Si bien el suelo es variadísimo, en muchas zonas es bastante pobre. Los principales inconvenientes para su cultivo y para la ganadería son la carencia de agua y la altitud excesiva.

En los desiertos que rodean el altiplano del sur y del este, las lluvias son deficientes para aguantar una agricultura a gran escala, con lo que la subsistencia en estas zonas se fundamenta en el pastoreo.

LOS AFARES Y LOS SOMALÍES CRÍAN CAMELLOS.

Muchos tienen asimismo ganado bóvido y prácticamente todos tienen rebaños de cabras y ovejas. Para hallar pastos y agua suficiente deben mudar de sitio de forma continua a lo largo de todo el año, aprovechando la yerba que medra en los desiertos tras las lluvias.

En las temporadas de sequía concentran sus rebaños cerca de los pozos de agua permanente.

Estos pozos son de vital relevancia para estos nómadas o semi nómadas, que muy frecuentemente se pelean por supervisarlos.
La sequía puede empujar una vida precaria hacia límites de inanición. Muchos miles y miles de personas han fallecido de apetito en los últimos tiempos en estas zonas yermas.

La relevancia de las escasas fuentes de agua explica la complejidad en acotar las fronteras entre Etiopía y Somalia.
En las tierras altas de Etiopía, la primera fuente de subsistencia es la agricultura, si bien ciertos tienen asimismo ganado.

Los ricos crían caballos y mulos con el objetivo de usarlos para el transporte, puesto que las comunicaciones son esenciales para su autoridad política. Hay ya muchas carreteras, pero en los rincones montañosos los mulos resultan más prácticos que los vehículos.

Muchos pueblos etíopes, sobre todo los gallas, que ocupan prácticamente todo el sur del país, crían vacas para asegurarse la leche y la carne.

Abundan las cabras y las ovejas como las aves de corral, pero de todas formas la carne es un lujo. La dieta de la mayor parte de la población consiste en distintos géneros de vegetales, cuya pluralidad depende de las diferentes zonas climáticas donde se cultivan.

 

Zonas climáticas de Etiopía.

La calurosa franja ribereña, que los etíopes llaman báreha, es una de las 4 zonas climáticas de Etiopía.

La dega entiende las zonas ubicadas a más de 2400 metros de altura, de temperatura moderada con campos fríos e inclusive heladas nocturnas.

La woina dega, o dega de los viñedos, zona media entre los 2400 m y unos 1800 m de altura. Es más cálida y presenta un tiempo subtropical, con menos alteraciones de temperatura que en las zonas altas por debajo de los 1800 o 1500 m se encuentra la kwolla o bien kolla, de tiempo tropical.

En Etiopía la altitud genera importantes diferencias en la frecuencia de las lluvias. Las zonas bajas disfrutan de un tiempo similar al del hemisferio Norte con un caluroso verano en el primer mes del verano y julio y un invierno frío en el mes de enero.

Pero el altiplano, las tierras altas, intercepta los vientos del suroeste a lo largo de los meses de junio a septiembre, dando lugar a un régimen de monzones parecido al de la India.

Por esta razón la mayor parte de las precipitaciones se generan en el sur y oeste del país, en la época de las grandes lluvias o bien krempt.

Tras las lluvias viene la temporada seca, bega, de octubre a enero, en que soplan vientos secos del noreste, de Asia y de Arabia.

 

Agricultura.

En el altiplano se cultivan cereales, sobre todo el teff, que se siembra en terrazas al lado de los acantilados y donde la tierra sea suficientemente buena y quede protegida de los vientos fríos.

Con este grano cocinan una suerte de hojuelas llamadas injera que se comen con una salsa muy picante llamada wat y que forman el principal comestible de la zona.

En la woina dega se consigue una enorme pluralidad de hortalizas que se venden a los habitantes del altiplano, de la misma manera que las otras cosechas y frutos de la kwolla. Los mercados son tal vez uno de los principales factores de unión en un país cuyas peculiaridades geográficas favorecen la división.

En las tierras altas se cultivan múltiples cosechas, sobre todo teff y en el suroeste la Musa ensete. Plantas todas y cada una estas originarias del país, lo que señala que la aclimatación de plantas se descubrió en Etiopía de forma independiente mas al tiempo que en el resto de Africa, hace más de 6000 años.

 

Influencia europea.

Los amharas se apoderaron del altiplano tras el ocaso del reino aksumita, mas a lo largo de ciertos siglos su gobierno fue muy precario.

En 1270 lograron afianzar su dominio, y desde ese momento sus reyes que se proclaman descendientes de Salomón y de la reina de Saba. Han reinado en el país, con la sola salvedad del emperador tigre Juan IV.

EN EL SIGLO XVI, SOLO LA  AYUDA PORTUGUESA SALVÓ AL PAÍS DE LA AMENAZA MULSULMANA

Merced a su intervención, los portugueses tuvieron gran repercusión en Etiopía y trataron de dirigir a la Iglesia etiope a la obediencia de la ciudad de Roma.

Pero su insistencia en esta actitud llevó a la expulsión de los jesuitas a inicios del siglo XVII y desde ese momento hasta finales del XVIII apenas hubo contactos entre Etiopía y Europa.

El enorme explorador escocés James Bruce restituyó las relaciones que ya no se interrumpieron en todo el siglo XIX. Estas relaciones no siempre fueron buenas, y cuando el emperador Teodoro se enfadó con los europeos establecidos en su país y los mandó recluir, Inglaterra mandó una expedición para liberarlos a cargo de lord Napier, que derrotó a Teodoro en 1868 y retornó a G. Bretaña.

 

Menelik II

La convulsión de esta derrota en Etiopía fue notable y empujó después al rey Menelik II a actualizar el país.
Menelik supo resistir las presiones europeas a lo largo del periodo colonial del reparto de África, y con su éxito en delimitar las fronteras etíopes y lograr el reconocimiento internacional sentó las bases del moderno Estado etiope.

 

Haile Selassie.

El último emperador, Haile Selassie, se apoyó en el sistema administrativo entonces creado para edificar la estructura de la moderna nación etiope.

El orden de Haile Selassie se vio de manera brusca interrumpido por la agresión italiana en los años treinta. Frente al descalabro de la Sociedad de Naciones en frenar a los italianos, ganaron fuerza los abogaban por intervenir entonces en la segunda Guerra Mundial.

Con la ayuda inglesa el rey recobró el trono a lo largo de la guerra y reinó a durante treinta años más, hasta la revolución militar de 1974.
Haile Selassie fue sin duda un político consumado que logró actualizar un país muy tradicional.

El “Rey de Reyes” tuvo que enfrentarse con el poder de los príncipes feudales, que seguían teniendo bajo su control y vasallaje a provincias enteras y con la Iglesia, que tenía un alto porcentaje, tal vez hasta un 30% de todas y cada una de las tierras arables.

Pero para solucionar los problemas de un país en vías de desarrollo era preciso acometer una reforma agraria a gran escala y redistribuir la riqueza, lo que Haile Selassie no supo hacer con la velocidad precisa.

Las sequías de 1974 ocasionaron la muerte de muchos etíopes y esto fue el detonante de la insatisfacción política, económica y administrativa de las masas populares.

El Ejército aceptó el poder y muchos altos cargos fueron ejecutados.

El nuevo régimen ha mandado a los estudiantes de la universidad al campo para alfabetizar a los campesinos. Los estudiantes han sido siempre una fuente de radicalismo y fue por tanto muy oportuno emplearlos para despertar a un pueblo dormido en su tradición y también imbuirlo de las necesidades políticas modernas.

Curiosamente, fueron los sacrificios del anciano emperador por actualizar el viejo sistema educativo los que hicieron sentir a los estudiantes la necesidad de una reforma considerablemente más profunda.

Como muchos reformistas, el emperador fue rebasado por el proceso que el mismo había inspirado.

 

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