Saltar al contenido
Etnias

Tribu Dinka

 

  • Localización: Sudán del Sur
  • Población: 4700.000 personas.
  • Religión: Cristianismo, Islam, Religión tradicional africana
  • Idioma: Dinka

 

 

La vida de la tribu dinka del Sudán del Sur está directamente vinculada a su ganado, al que imitan en danzas y canciones. La mayor parte de palabras que describen colores y muchos de sus cánones estéticos se inspiran generalmente en sus animales.

 

Dónde habitan los dinka.

De la línea divisoria de aguas que separa la cuenca del Congo de la del Nilo y que forma la frontera entre el Zaire y el Sudán del sur, fluyen una serie de ríos que dan sus aguas al Nilo Blanco a través del Bahr el-Arab y del Bahr el-Ghazal o Río de las Gacelas.

En la zona que se extiende por el curso medio de estos ríos, en un enorme arco que llega hasta la margen derecha del Nilo, vive un pueblo rebosante, algo más de cuatro millones y medio de personas de lengua nilótica que se llama dinka.

Zona habitada por la tribu Dinka y la tribu Nier

Divididos en unos 25 conjuntos, cada uno de ellos de ellos da su nombre a la zona que habita.

En conjunto ocupan unos 380 km², lo que hace de los dinkas uno de los pueblos de mayor extensión geográfica del Sudán del Sur.

 

Ganadería y agricultura.

Por la configuración geológica del país, los dinkas no dependen solo de la agricultura ni de la ganadería sino de la combinación de las dos.

La mayor parte de su zona está formada por praderas llanas y estepas secas. Conforme el suelo desciende hacia el Nilo y el Bahr el-Ghazal, aumentan los matorrales de papiro y los pantanos.

Atravesada por pequeños ríos y riachuelos que se desbordan en la estación de las lluvias, esta zona es habitable solo durante parte del año.

Las únicas tierras apropiadas para edificar poblados permanentes son las situadas a una altura suficiente para que no se inunden y no tanto para que les falte el agua en la estación seca.

Por tal razón, aunque las mujeres y los ancianos se quedan en los poblados durante todo el año cuidando de los cultivos, los jóvenes nomadean por la zona para aprovechar el agua y los pastos de las riberas de los ríos durante la estación seca y regresan entonces a la sabana huyendo de las inundaciones y los mosquitos de la estación lluviosa.

 

Los dinkas y su especial relación con los animales.

El cuidado del ganado es la actividad más esencial de los dinkas, tanto por razones económicas como por su significado social y religioso.

Los dinkas tienen una especial relación con el ganado

Los dinkas ven un paralelo entre sus vidas y las de los animales, a los que imitan en gestos y danzas. Ensalzando a su animal se alaban a sí mismos. Todo dinka toma el nombre por el que será conocido desde su iniciación del buey que se le regala ese día.

El nombre habitúa a ser una descripción concreta del color del animal.

La palabra kuac, por ejemplo, significa leopardo y a un toro con un pelaje similar se le llamará ma kuac.

El extenso léxico que tienen los dinkas para los colores lleva siempre implícita la referencia al ganado y a las diferentes manchas o detalles que lo caracterizan.

En las canciones dinkas se puede decir de un hombre que es veloz como un leopardo, si su buey se llama kuac.

Un hombre es identificado con su buey para fines sociales, estéticos y físicos. Pero en la guerra, contiendas y otras ocasiones en el que la virilidad es esencial, se le asocia con un toro no castrado, que representa mejor esta cualidad.

Aparejos típicos de la tribu dinka

Las diferentes comunidades adoptan el nombre del campamento donde guardan el rebaño.

Cuando se sacrifica un animal, los pedazos se distribuyen entre los miembros del grupo en riguroso orden, estando determinadas partes del animal asignadas por derecho a individuos concretos.

Por ejemplo, a los familiares maternos del dueño de la res les toca la pierna derecha del cuarto trasero.

Pero los animales tienen también sus derechos tras los hombres y muy semejantes a los de estos.

LOS DINKAS COMPADECEN A QUIENES TIENEN POCAS O NINGUNA CABEZA DE GANADO

En muchas circunstancias sociales, las reses son equiparadas a los humanos y en consecuencia sirven para adquirir una esposa o satisfacer una compensación por un homicidio.

Tienen personalidad propia, con su lugar en la genealogía y en la sociedad y son un reflejo y un compendio de las relaciones sociales y de los cambios que se han dado en ellas a través de los tiempos.

La posesión de ganado es esencial y determina el puesto de un individuo en la sociedad y su relación con el resto. No tener ganado supone realmente ser un extraño.

 

Organización social.

Para los dinkas, el año gira alrededor del ciclo de las lluvias, que dicta sus movimientos.

En el mes de marzo o en el mes de abril llegan las primeras lluvias del año y para mayo son ya lo suficiente regulares para ablandar el suelo y poder plantar. A lo largo de estos meses continúan en los poblados para dedicarse a las tareas del campo, mientras que los rebaños pacen en los prados próximos.

Con la llegada de las fuertes lluvias en el primer mes del verano y julio, las depresiones y las hondonadas de la zona se llenan de agua y los ríos se salen de los cauces.

Mientras que los viejos se quedan en los poblados para cuidar los campos, los jóvenes conducen los rebaños a las sabanas.

Allá levantan campamentos que cobijan a múltiples familias vinculadas entre sí, en cabañas construidas en forma de hongo sobre pilares de madera, donde los hombres y los animales más jóvenes se recogen para dormir.

En el mes de octubre, cuando las aguas de los ríos comienzan a bajar tras las lluvias, los dinkas se sirven de grandes cestos de mimbre para capturar los peces que complementan su dieta frecuente de mijo, leche y verduras.

En el mes de octubre acaban las lluvias y algunos pastores retornan al poblado para asistir en la recolección.

Cuando la cosecha ya está recogida, el ganado retorna al pueblo.

Comienzan los preparativos para las próximas cosechas y conforme reculan las aguas, los dinkas pueden dedicarse a la pesca. Para esto echan al agua trampas en forma de cestos donde los peces pueden entrar pero no salir.

También pescan con redes, lanzas y arpones singulares. En otoño todo el mundo está en casa.

Es el instante de las fiestas y liturgias. Se realiza cerveza y se ofrecen sacrificios religiosos, se festejan las liturgias de iniciación y se conciertan los matrimonios.

El amor de los dinkas por la poesía encuentra en esta estación su cauce popular. Las canciones sobre batallas o sobre sus ancestros resaltan y fortalecen la solidaridad y la fidelidad de los clanes familiares.

Para enero la yerba de los prados próximos al poblado se ha secado ya y las inundaciones han remitido, dejando libres los pastos costeros. Los pastores conducen entonces sus rebaños y edifican cobijos temporales hasta el instante de regresar al poblado para sembrar, aprovechando las primeras lluvias de la primavera.

 

Poblados y utensilios.

En la zona que habitan los dinkas hay pocos materiales con los que edificar casas permanentes, como piedras, hierro y árboles altos y rectos. Las posesiones duran menos que sus poseedores, con lo que no hay distinción de rango basada en los recursos materiales.

LA SOCIEDAD DINKA ES IGUALITARIA

Por norma general cuanto tiene un hombre es lo que ha hecho o ganado por sí solo. Los azadones y lanzas lo mismo que los collares y abalorios los adquieren a los mercaderes.

Sin embargo, para la mayor parte de los dinkas la vida sigue centrada en los intereses tradicionales de su poblado y de su familia, y sobre todo en el ganado.

Poblado dinka

Por lo general, el poblado consta de 2 ó 3 chozas circulares, de techo cónico de paja y paredes de ramas entretejidas y cubiertas de barro. En el momento en que un hombre tiene más de una esposa, cada una de ellas tiene su choza y un muro de barro donde encender el fuego al abrigo del viento.

Las cazuelas se apoyan sobre montones de barro y toda la cocina está protegida por un cobertizo que sirve al mismo tiempo para guardar los aparejos familiares lejos del alcance de los pequeños y de los animales.

Los útiles de la casa son pocos: Pucheros de barro para cocinar, para realizar la cerveza y guardar agua, aparte de ciertas calabazas y cestas.

Los dinkas tienen poquísimos efectos personales. Las mujeres tienen faldas de piel de cabra, ciertas gangas y pieles para dormir.

Los muebles son escasos, apoyos para la cabeza y algún taburete hecho con ramas en forma de horquilla. En ningún hogar falta el mortero de madera para moler el grano.

Las armas incluyen una pluralidad de lanzas y un escudo de madera de estilo muy viejo. En todos los asentamientos dinka hay un conjunto de tambores que fabrican y guardan los individuos, pero que se consideran de propiedad pública.

 

Alimentación.

El alimento básico de los dinkas son unas gachas compactas de harina de mijo, que toman con vegetales y condimentas con leche.

La leche forma un ingrediente esencial de su dieta. Los jóvenes que cuidan de los rebaños lejos del pueblo se nutren eminentemente de leche agria y cuajada.

 

Organización social.

Como los dinkas solo están en su casa a lo largo de dos cortas temporadas por año, para la siembra y para la recolección y dada la relevancia esencial del ganado en su vida, se entiende que piensen y hablen de sus familiares en los campamentos de pastores.

El más pequeño de estos campamentos es el de un solo hombre con sus hijos y su ganado. Múltiples de estos campamentos, unidos por vínculos familiares, de amistad o bien de asociación, forman los campamentos mayores y por su parte, un conjunto de estos forma una subtribu.

Un conjunto de subtribus forma por su parte una tribu, que puede englobar de 1000 a 30.000 mil individuos y que se asocian en grandes conjuntos regionales distribuidos por todo el territorio dinka.

En estas comunidades numerosas hay distintos clanes, cada uno de ellos con un símbolo totémico propio, que acostumbra a representar a un animal.

Hay dos clases de clanes, los sacerdotales o bany y los laicos o kic.

Cada tribu y subtribu contiene a muchos de ellos, pero éstas se identifica con un clan sacerdotal que tiene las tierras de la tribu bajo su custodia.

De este clan y particularmente de su estirpe primordial se elige a los “Señores del Arpón“. Estos hombres festejan rituales primarios, pero su papel de pacificadores y protagonistas de liturgias religiosas les entrega la única autoridad política que los dinkas reconocen.

 

Cultura.

La poesía y el canto absorben el sentido estético de los dinkas. Las canciones juegan un papel esencial en muchas situaciones sociales y privadas.

Formales, como las que se entonan en las fiestas, o bien informales, como las que cantan en el campo o mientras que cuidan de su ganado, las canciones dinkas recogen sus actividades, de forma especial la guerra, la iniciación y otras liturgias colectivas.

A través de sus cantos robustecen su sentimiento de identidad, recuerdan y encomian a sus ancestros, y ponen de relieve las cualidades del conjunto o bien de alguno de sus miembros.

Las canciones dan a este pueblo aguerrido y violento el mejor medio de expresar sus disputas y rivalidades sin recurrir a la violencia.

Pero no es de esta forma y en ocasiones una canción ha sido motivo de discusiones y riñas.

Francis Deng, un autor dinka de gran sensibilidad, ha estudiado una serie de canciones de su pueblo poniendo de relieve el sentido de queja de muchas de ellas. Sobre todo entre los jóvenes, a quienes en determinado sentido compensan por la carencia de control sobre el sistema que les rige y les da un cauce para expresar su insatisfacción.

Asimismo, les sirve para hablar de cosas que en una charla normal jamás mentarían, como las experiencias sexuales o bien el elogio de los propios méritos.

Las canciones les asisten a soportar la desgracia y son además de esto un medio de conquistar prestigio ante el resto. En ellas se encierran sus opiniones, su historia, los valores que respetan y sus querencias.

Lógicamente, muchas de ellas se refieren al ganado:

“Oh Creador,
Creador que me hiciste en el seno de mi madre,
líbrame de las cosas malas,
muéstrame el lugar del ganado,
para que pueda cultivar mis cosechas
y conservar las reses.”

 

Creencias y ritos.

Las creencias de tipo religioso de estas gentes reflejan su amor por la familia. La idea de inmortalidad personal está de manera estrechamente vinculada a la familia y a la necesidad de tener hijos. Una serie de instituciones garantizan que todo hombre tenga su descendencia, aunque muera sin haber tenido hijos.

El sistema del levirato, ley que fuerza al hermano de quien murió sin hijos a casarse con la viuda, asegura en cierta forma el nacimiento de hijos que lleven el nombre del padre de familia. Cuando un hombre adquiere en reses a su mujer, adquiere derechos de paternidad social y todos y cada uno de los hijos que nazcan de su esposa, aunque haya fallecido, van a ser considerados suyos.

Como la familia, sus relaciones y responsabilidades e inclusive toda la esfera social se trata siempre en los términos relacionados con el ganado, las reses son asimismo el vehículo natural de la mayoría de sus sentimientos religiosos y rituales.

La relevancia religiosa de los “Señores del Arpón” les ha conferido cierta autoridad política. Cuando están viejos o enfermos, los “Señores del Arpón” pueden pedir que se les entierre vivos, a fin de asegurar con esto la salud y el bienestar para su pueblo

Entre el ganado vacuno se eligen las víctimas para los sacrificios, si bien en la práctica en ocasiones se reemplazan por ovejas.

La religión forma parte integral de la vida social y personal de los dinkas, que se refugian en ella en pos de consuelo y ayuda en los instantes críticos, en las enfermedades y en las temporadas de sequía.

Creen en un ser supremo, llamado Nhialic, y en otras divinidades menores, yath y jak, que oscurecen el sentido monoteísta de su religión. Estas divinidades menores tienen en la práctica una suma importancia para los dinkas y es a ellas a quienes se ofrecen los sacrificios en los días bastante difíciles.

Uno de los aspectos más interesantes de la religión de los dinkas es el funeral en vida de ciertos “Señores del Arpón”, a solicitud propia, cuando se ha hecho viejo y se siente enclenque. Si muriera de muerte natural, su pueblo se desgastaría y el orden natural del planeta estaría en riesgo. Al sepultarlo vivo, se asegura su control sobre las cosas, acción simbólica que supone el mantenimiento del poder sobre un planeta que de otra manera se muestra antojadizo.

¿Quieres conocer más de la tribu dinka? Aquí tienes un interesante documental sobre la tribu dinka (En inglés con subtítulos).

 

Fuentes y referencias:

 

0/5 (0 Reviews)