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Etnias

Cubanos

El fracaso anunciado (menos para sus dirigentes) de una revolución inútil.

Cubanos
Bandera de Cuba
Bandera de Cuba
  • Población: 221.000 en Cuba y 2 013 155 en Estados Unidos más 200.000 en otros paises.
  • Localización: Cuba, Estados Unidos, España, Canadá, Venezuela, México, Puerto Rico, Italia.
  • Idioma: Español
  • Religión: Cristianismo (40 % católicos, 5 % evangélicos, 30 % santería, 25 % sin religión)

 

Durante mucho tiempo, Cuba y con ello los cubanos ha estado separados del resto de países americanos, suscitando a la vez reacciones de admiración y desconfianza.

La revolución de 1959 provocó la condena de los Estados Unidos, pero sirvió en cambio para que la isla se ganara el apoyo del mundo marxista.

Fidel Castro se convirtió en un gran héroe revolucionario y Che Guevara se transformó al morir en un mártir del comunismo.

Sin embargo, desde la revolución Cuba quedó cerrada a la mayoría de visitantes extranjeros, con lo cual sus críticos, ignorando las auténticas condiciones de la isla, han calumniado injustamente a la nación.

 

Composición étnica.

Para captar una perspectiva válida de la Cuba actual, será necesario examinar los orígenes de su pueblo y el tipo de fuerzas que han configurado su historia reciente.

La población cubana está compuesta por numerosas razas
La población cubana está compuesta por numerosas razas

Los cubanos constituyen una nación racialmente mixta. De los 11 millones de almas más de un tercio son negros o mulatos. Ya no queda ni un solo indio aborigen.Los caribes, primitivos cazadores y pescadores que no poseían la avanzada tecnología de los aztecas mejicanos o de los incas del Perú, fueron diezmados en el siglo XVI por los conquistadores españoles y las enfermedades traídas por éstos desde Europa, para las cuales no disponían los nativos de apropiadas defensas naturales.

Los cubanos son un pueblo racialmente mixto. Una tercera parte de los 11 millones de isleños es negro o bien mulato y el resto se compone de gentes de ascendencia hispánica.

Faltos de mano de obra capaz de resistir la fiebre amarilla y otros azotes tropicales que dificultaron la vida en Cuba hasta nuestro siglo, los españoles recurrieron a la importación de esclavos negros procedentes del África occidental. A consecuencia de aquellas inmigraciones, la población quedó compuesta por tres grupos perfectamente definidos:

  • Blancos
  • Negros
  • Mulatos

 

Conflictos étnicos.

Los europeos vivían en constante temor de una posible guerra racial, en la que llevarían las de perder por encontrarse en minoría.

Los negros luchaban por abolir la esclavitud y los mulatos se fijaron el objetivo de afirmar su propia identidad cultural.

LA ESCLAVITUD SIGUIÓ VIGENTE HASTA EL DECENIO DE 1880 AÑOS DESPUÉS DE SURPIMIRSE EN LOS ESTADOS UNIDOS Y BRASIL.

Aunque han persistido las tensiones nacidas del siglo XIX y sus condicionamientos sociales, nunca se ha visto la isla sacudida por conflictos raciales comparables a los experimentados por EE UU.

Hace mucho tiempo que se abandonó la política oficial del racismo. Aun cuando éste persista en formas más sutiles y privadas, como por ejemplo el deseo de los padres de “mejorar” la familia” procurando que sus hijos se casen con personas de piel más clara.

Desde 1900, nuevas oleadas de inmigrantes, españoles, jamaicanos y haitianos, sin familia ni otras raíces en Cuba, han contribuido a suavizar todavía más las tensiones raciales.

 

Cultivo del azúcar.

De todos los sectores agrarios o industriales, ninguno ha contribuido tan profundamente a configurar la vida cubana como el azúcar. Aunque tiempos atrás fuera fuente de increíble riqueza para unos pocos, hoy la producción azucarera está en manos de explotaciones colectivas.

Principales áreas de plantaciones de azúcar en Cuba
Principales áreas de plantaciones de azúcar en Cuba

El azúcar ha hecho de Cuba lo que es hoy. A finales del siglo XVIII dio lugar a un fulgurante progreso económico, que convirtió a la isla en la colonia americana más codiciada por las potencias de Europa.

A comienzos del XIX, el azúcar puso en manos de los plantadores españoles una riqueza fabulosa, con la que pudieron costearse un estilo de vida aristocrático, de un lujo desconocido en otros países.

EL AZÚCAR ERA EL PRETEXTO QUE JUSTIFICABA LA ESCLAVITUD

Sin el azúcar, afirmaban los plantadores aquel tipo de plantaciones se vería privada de una mano de obra disciplinada, y Cuba perdería su prosperidad. Pero al fin llegó la abolición y la perspectiva de grandes beneficios azucareros, merced al creciente poder adquisitivo del mercado estadounidense, atrajo múltiples inversiones de aquel país.

El ingenio azucarero se convirtió en eje de toda la vida rural. Mediante un complicado procedimiento industrial, el azúcar de las plantaciones circundantes se refinaba antes de transportarlo por ferrocarril hasta los puertos de exportación. En torno al ingenio se apiñaban viviendas, escuelas, tiendas y una iglesia para los empleados fijos de la plantación.

Cultivando caña de azúcar en Cuba
Cultivando caña de azúcar en Cuba

No muy lejos se alzaban los barracones o dormitorios colectivos de los temporeros, contratados ex profeso para colaborar en la cosecha.

Las plantaciones llegaron a emplear hasta un tercio de todo el censo laboral, importante cifra sobre todo, a la falta de mecanización. Los tractores solían utilizarse para la escarda y preparación del terreno, en tanto que todas las faenas de plantado y corte de la caña se hacían a mano.

 

Otras fuentes económicas.

Cuba generaba otras cosechas de menor relevancia, para las que no eran precisos recursos humanos y financieros tan notables como en el caso del azúcar.

Se practicaba la ganadería, se cultivaba el café y, sobre todo, el tabaco que daba lugar a los muy famosos puros habanos. Estos episodios económicos acostumbraban a encontrarse a cargo de pequeños labradores independientes.

Asimismo se explotaban minas, de relativa relevancia, que generaban cobre, sulfuro, níquel y manganeso. No obstante, ninguna de estas actividades ha influido en la vida nacional tanto como el azúcar.

Algunos  ganaron fortunas fantásticas con la producción azucarera. Ya antes de la revolución castrista, Cuba figura estaba en el primer lugar de los países latinoamericanos por su renta por cabeza y tenía una gran parte de los elementos propios de la sociedad consumista.

 

Revolución cubana.

La riqueza azucarera contribuyó a costear un enorme desarrollo urbanístico.

Dominando desde su altura lo distritos residenciales de la capital, el Hilton de La Habana simbolizó a lo largo de algún tiempo próspera sociedad. Las playas de Cuba, los casinos y las prostitutas de La Habana atraían a millares de turista estadounidenses.

La creciente separación entre la opulencia de los ricos y la clase media urbana, de una parte y de otra la persistente pobreza del pequeño labrador, de los braceros y aparceros fue un medio de proliferación para el estallido revolucionario. La inmoralidad y corrupción de La Habana se ocuparon de aportar las circunstancias que garantizarían su éxito.

Campesinas cubanas camino de una plantación. La revolución ha favorecido la militancia femenina, pero los derechos de la mujer siguen enfrentándose con la resistencia pasiva de los hombres, imbuidos todavía de reminiscencias sexistas.

El derrocamiento del régimen de Batista por Fidel Castro y sus guerrilleros de Sierra Maestra, cadena montañosa de la Cuba oriental, dejó el camino expedito para la puesta en marcha de ensayos dirigidos al logro de un enorme cambio social.

La revolución se fijó la meta de crear lo que se llamó un hombre nuevo.

Libre ya del materialismo que se consideraba azote de la sociedad prerrevolucionaria y también impulsado tan solo por consideraciones de clase ética, el hombre nuevo haría de la patria una sociedad socialista y realmente igualitaria. En ella se suprimirían todos y cada uno de los privilegios y se retribuiría con justicia el ahínco de la persona.

 

Reeducación de la población.

En consecuencia, el pueblo cubano se sumergió en un enorme programa educativo, cuya meta inmediata era la escolarización de todos y cada uno de los pequeños, si bien el fin último había de ser la creación de hombres nuevos.

Fidel Castro arengando al pueblo cubano con uno de sus numerosos discursos interminables
Fidel Castro arengando al pueblo cubano con uno de sus numerosos discursos interminables

El programa de educación se complementó con una enorme campaña alfabetizadora para la población adulta.

Se estimuló a los estudiantes para que se desplazaran a las zonas rurales y enseñaran a los campesinos y colaboraran con ellos en labores manuales. Asimismo, se introdujo un servicio miliciano obligatorio para propagar entre el pueblo el espíritu revolucionario y formar una reserva militar en el caso de invasión. Además de esto, en las milicias los campesinos tuvieron ocasión de aprender a leer y redactar. Los resultados, en lo que se refiere a niveles de asistencia y aprovechamiento de los alumnos adultos, fueron espectaculares.

La oleada experimentadora llegó además a la agricultura. Se empezó un programa para reducir la excesiva dependencia de las exportaciones azucareras, a fin de reducir en lo posible la importación de mercaderías como el arroz.

La industria privada fue desapareciendo en el campo de la producción azucarera. De acuerdo a  los planes puestos en práctica por el Instituto de la Reforma Agraria, que se fijó la meta de lograr la implantación general de ingenios colectivos.

Las resoluciones sobre temas locales quedaron a cargo de reuniones obreras, en la medida en que las nuevas tiendas del pueblo se ocuparon de cubrir las necesidades básicas de los trabajadores del azúcar a costes reducidos.

 

Fracaso económico.

El Gobierno no desatendió la faceta Industrial de la economía. El ministro de Industria, Ernesto “Che” Guevara, trazó las líneas maestras de un ambicioso plan de desarrollo manufacturero, destinado a satisfacer las necesidades internas del país.  Pese a sus elevados ideales, la revolución cubana no ha triunfado.

La ruina económica es el resultado lógico del sistema comunista
La ruina económica es el resultado del sistema comunista

El carnaval dio paso a la parquedad, por haberse cerrado el acceso de la producción cubana al vital mercado estadounidense, golpe económico algo amortiguado gracias a la ayuda brindada por los soviéticos.

No menos perjudicial fue la pérdida de muchos técnicos, que prefirieron seguir el camino del exilio.

Algunos colectivos prosperaron, pero un gran número de ellos no alcanzaron los niveles productivos necesarios debido a la falla de líderes capacitados.

No tardó en implantarse el racionamiento y pronto pasó a ser algo corriente el mercado negro y los trueques (ron por zapatos, cigarrillos por jabón).

La costumbre de traspasar la responsabilidad de las órdenes al inmediato superior tampoco desapareció de manera fácil. Los mandos intermedios pedían de forma continua el parecer de alguien de mayor autoridad. La revolución parecía asfixiarse a sí misma por un exceso de reglamentos, lastrada por el peso de una burocracia desmedida.

Hasta el punto de que Castro no tardó en disolver un comité creado para estudiar el problema, por haberse burocratizado en demasía.

Si bien la discriminación social estaba en teoría derogada, los funcionarios públicos y los militares preservaron sus situaciones de privilegio. Se surtían en tiendas especiales, vivían en ciertos hoteles y gozaban de fácil acceso a bienes tan escasos como la gasolina.

El descontento popular hizo pensar al Gobierno, que reaccionó desatando una campaña de persecuciones contra artistas, escritores y homosexuales y también imponiendo la consolidación del Partido Marxista y su aparato burocrático.

 

La vida en los las zonas rurales.

Esencialmente, la vida rural del pueblo cubano no ha sufrido cambios. La monótona rutina de la plantación azucarera sigue siendo exactamente la misma, incluso cuando el lugar de los viejos dueños lo ocupen ahora los miembros de la elite burocrática. Las explotaciones agrícolas se encuentran expuestas como siempre al peligro anual de los huracanes.

Cuba en general ha quedado ancladas en los años 50 lo que acentúa la impresión de que la Revolución comunista ha sido una pérdida de tiempo absoluta
Cuba en general ha quedado anclada en los años 50, lo que acentúa la impresión de que la Revolución comunista ha sido una pérdida de tiempo absoluta

Los pueblos se ven condenados al aislamiento a lo largo de la estación lluviosa, por carencia de carreteras pavimentadas que permitan el contacto con las capitales de región.

Las judías, el arroz y los plátanos aún forman el comestible básico del campesinado cubano. Precisamente igual que en una gran parte de Latinoamérica. Prácticamente toda la carne vacuna producida en la zona de Camagüey se exporta a Europa oriental para pagar las importaciones de maquinaria y armas.

La oposición de las autoridades a las visitas de extranjeros en los poblados del interior atestigua que el Gobierno no está muy satisfecho con su actuación.

Existen claros indicios de que la política de diversificación agrícola ha fracasado. En las zonas rurales siempre han escaseado los recursos de consumo, y los sacrificios a un corto plazo han producido poquísimas de las numerosas ventajas prometidas.

En lo que se refiere a la industrialización, tampoco se han logrado grandes éxitos, debido a la carencia de capitales y de un mercado potencial donde poner los manufacturados resultantes de un plan realmente ambicioso.

 

Núcleos urbanos.

Donde sí ha alterado drásticamente la vida es en los centros urbanos. Tanto La Habana como otras urbes menores, prósperas ya antes de la revolución, especialmente en el caso de la capital, han entrado en una fase de estancamiento y decadencia.

Calles de una ciudad cubana
Calles de una ciudad cubana

Desde inicios de los años sesenta, las autoridades han insistido en que una gran parte de la población urbana era elitista y parasitaria, que explotaba el sudor y el ahínco de los campesinos.

Se puso en marcha una campaña para despoblar los centros urbanos, sobre todo La Habana, uno de cuyos resultados ha sido el semi abandono de la capital, con el consecuente perjuicio para la conservación de sus edificios.

La censura y las limitaciones a la entrada de extranjeros complicaron una justa evaluación de las condiciones en que viven y trabajan los cubanos. Desde entonces, es indiscutible que los ingresos por cabeza de otros pueblos latinoamericanos están crecido con velocidad, hasta acercarse al nivel cubano de 1959.

La escasa información obtenible sobre la isla, facilitada por latinoamericanos que estudian en La Habana, por comerciantes europeos e incluso en algunos casos, por los mismos rusos, no dejaban abrigar grandes esperanzas sobre el futuro ya en los años 60.

El tiempo no ha hecho más que confirmar estas predicciones.

 

Fuentes y referencias:

 

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