Saltar al contenido
Etnias

Cretenses
10 min. tardarás en leerlo

Bandera de la isla de Creta
Bandera de la isla de Creta
  • Localización: Grecia.
  • Habitantes: 630.000 hab.
  • Idioma: Griego.
  • Religión: Cristianismo ortodoxo.

 

 

 

Creta, isla veraniega, cálida y arropada por un difuso aroma de tomillo, tiene en contraste con la Grecia continental, un fuerte carácter femenino.

En el siglo V antes de Cristo, Platón apuntó que Creta había sido siempre y en toda circunstancia llamada Tierra Madre o mitris en la medida en que los otros territorios eran “tierra patria” (patria).

 

Pero últimamente, Nikos Kazantzakis autor de Zorba el heleno, la ha equiparado a una madre y a una amante con un busto exuberante y también impúdicamente desnuda.

 

Cómo son los cretenses.

Creta es una isla montañosa donde viven mayormente campesinos. Cubierta en el pasado por bosques espesos, desde la Edad Media, cuando los mercaderes venecianos talaban sus cipreses para edificar navíos y casas, se ha transformado en un rincón árido y necesitado de riegos.

Los isleños tienen pocas tierras, escaso capital y prácticamente no emplean fertilizantes ni maquinaria agrícola.

Los visitantes pueden admirar los molinos de viento arcaicos que sacan el agua de los pozos y las norias tiradas por bueyes, pero este espectáculo es realmente un síntoma más de la pobreza de estas gentes.

Una pobreza relativa, puesto que el campesino cretense come bien y habita en lugares de excepcional belleza.

Rodeados por los recuerdos de un viejo imperio, que dominó la existencia de sus ancestros, los cretenses están muy apegados al pasado de su isla, uno de los lugares más vitales en la historia de Europa.

 

Arte cretense.

El mundo occidental está hoy en día muy influido por la cultura sexista y bastantes personas imaginan el poder y la divinidad en términos solamente masculinos.

Esta actitud se remonta a más de 3000 años. El nombre de Júpiter, el Dios principal de la mitología romana, significa precisamente “nuestro padre que estás en el cielo”.

Pero no siempre prevaleció lo masculino. La cultura minoica de Creta, vigente desde el año 2500 al 1100 a. de C. fue la última muestra europea de la Vieja Religión. Ésta postulaba el culto a la Tierra Madre y desapareció en provecho de nuevas formas religiosas basadas en el culto al Padre Cielo.

Aquel culto comenzó a practicarse en el neolítico y alcanzó su esplendor en Creta, con su imaginería característica de cuernos, víboras y flores, y sobre todo, la doble hacha o bien labrys que tan exuberantemente aparece en el arte cretense.

En 1905, Sir Artnur Evans comenzó las excavaciones de Knossos, descubriendo el fantástico palacio del rey Minos, con sus plazas, patios, salas y escaleras y sus depósitos de tinajas, tablas de arcilla y frágiles aparejos de oro.

Las excavaciones pusieron al descubierto una red de alcantarillas parcialmente complejas y un sistema sanitario muy eficaz.

En su instante más culminante, la cultura minoica llegó a ser una de las más opulentas y poderosas de las civilizaciones antiguas. Su repercusión se extendió por todo el Mediterráneo, habiéndose encontrado trazas de arte minoico en España y en Palestina.

 

Civilización cretense.

Su poderío naval era tan grande que Knossos no precisaba fortificación alguna. Pero un día ese gran imperio se derrumbó, seguramente a consecuencia de un desastre natural de grandes proporciones.

Entonces llegaron a Creta los helenos dóricos y micénicos llevando consigo el culto al Padre Cielo. Éstos sustituyeron las manifestaciones religiosas precedentes, centradas en la Madre Tierra.

El pasado encabeza la vida de los cretenses. Las ruinas de Leía forman un recuerdo permanente de la exuberante civilización minoica.

Creta se helenizó, después siguió bajo la dominación exterior de romanos, bizantinos, sarracenos, venecianos y en mil 1669 de los turcos.

Civilización cretense minoica
Civilización cretense minoica

En 1912 quedó bajo el control heleno y desde ese momento solo ha sido ocupada por los alemanes a lo largo de la II Guerra Mundial.

Los alemanes conquistaron la isla con suma sencillez. Pero el orgullo de los cretenses no pudo ser doblegado con la misma presteza. Se organizaron en un movimiento de resistencia que actuó con gran valor desde sus bases en las montañas.

Durante siglos de presencia extranjera, los cretenses han mantenido un enorme amor por su independencia y hecho gala de valor para defenderla.

 

Características de la civilización cretense.

La vida en Creta sigue apegada a moldes viejos, y lo moderno no ha perjudicado a la religiosidad, que se manifiesta frecuentemente.

La sociedad permisiva solo ha aparecido en pequeñísima escala dentro de determinados entornos limitados, entre las gentes más relacionadas directamente con el turismo y en la colonia de artistas y escritores extranjeros.

San Pablo visitó Creta y dejó allá a su acólito Tito, al que previno en una epístola conocida del carácter pecador de los cretenses, recordándole una máxima de Epiménides  según la cual cada uno de los cretenses eran mentirosos “Si un cretense te afirma que no puedes opinar nada de lo que afirma un cretense, ¿puedes confiar en lo que te dice?”.

 

Dieta cretense.

La comida cretense es similar a la griega, con algunas peculiaridades locales. Emplea el aceite de oliva y el jugo de limón con exuberancia, aparte de gran cantidad de yerbas aromatizadas para adobar el alimento y preparar infusiones medicinales.

LAS OVEJAS HAN JUGADO SIEMPRE UN PAPEL ESENCIAL EN LA ECONOMÍA DE LA ISLA Y EL QUESO SE HACE CON SU LECHE TIENE UNA FAMA JUSTA.

El visitante puede saborear una dieta deliciosa a base de arroz, berenjenas, tomates, pepinos, alcachofas, cordero y sopa de pescado. También abunda la carne de cabra, caracoles estofados o bien cabeza de puerco.

El vino de Grecia llamado retsina tiene un sabor muy particular, de la misma manera que el ouzo y el raki.

El café, espeso y dulce, que se sirve en tazas pequeñas, es una de las cosas turcas que han quedado en Creta y que ahora forman parte inseparable de la vida de la isla.

 

Costumbres y festejos.

Entre los principales festejos que podemos encontrar en la isla de Creta tenemos las siguientes:

 

La Volta.

La sociedad cretense es patriarcal y la situación de la mujer está condicionada por las influencias de la época de la dominación turca. La clientela de los cafés, una de las costumbres más sobresalientes de la vida cretense, es prácticamente únicamente masculina.

Al atardecer,  hombres y mujeres participan en la volta. Este empleo forma la versión cretense de la costumbre mediterránea de recorrer de arriba abajo las calles en pequeños grupos.

Creta como destino turístico
Creta como destino turístico

La calle escogida para la volta se llena tanto de gente que debe desviarse el tráfico. Hombres y mujeres se ponen sus mejores vestidos. Los grupos chismorrean entre sí y los jóvenes de uno y otro sexo intercambian miradas de comprensión.

Se trata de una liturgia de cortejo exageradamente ritualizada, en la que las mujeres hallan la mejor ocasión para exhibirse frente a los hombres.

 

La Komboloia.

Está muy difundido entre los hombres el empleo del komboloia o también llamado Rosario de las Preocupaciones. De forma tradicional se hacían con cuentas de ámbar enhebradas en un hilo de seda, pero hoy en día se ofrecen a los turistas otros muchos tipos en todos y cada uno de los colores y tamaños.

Los isleños pasan las cuentas una y otra vez, de manera inconsciente y haciendo pequeños chasquidos secos. Se ha dicho que el empleo del Rosario de las Preocupaciones es realmente una forma de calmar la tensión, pero no parece ser más eficiente en este sentido que otras prácticas frecuentes en otros países, como el mascar chicle.

 

Religión.

La Iglesia ortodoxa griega encabeza la vida religiosa de la isla. A lo largo de la dominación turca, los sacerdotes ortodoxos se transformaron prácticamente en los únicos líderes de la población y en la actualidad preservan una parte del prestigio y liderazgo a que se hicieron acreedores a lo largo de aquellos días.

Iglesia en Creta, Grecia
Iglesia en Creta, Grecia

Los sacerdotes ortodoxos, con su sotana negra y su propio sombrero en forma de cilindro, de cuya versión blanca, monástica, procede el gorro que emplean los chefs de los restaurantes, forman un factor especial del paisaje de la isla.

Se les puede ver en todas partes, montados en una mula por los caminos de las montañas y entre los pastores y los cultivadores de parra al anochecer o bien por los muelles donde los muchachos apalean los pulpos para ablandarlos ya antes de guisarlos.

Estos sacerdotes no forman una casta clerical rica.

 

El papas.

En general el papas de una aldea es un campesino padre de familia que no puede aspirar al episcopado, por el hecho de que para esta dignidad los aspirantes han de ser frailes libres.

El papas es un vecino más, al que se puede ver de manera frecuente en los establecimientos públicos con su vaso de ouzo o bien su taza de café, interviniendo en las febriles discusiones sobre política o bien futbol.

Pero la religión, intensamente vivida, tiene todavía mucha repercusión. El forastero puede ver de qué forma el conductor de los autobuses y el resto viajeros rezan frente a la imagen de una hornacina ya antes de emprender un viaje bastante difícil por los caminos más peligrosos de las montañas.

Por toda la isla pueden encontrarse templetes y pequeños altares. Asimismo existen muchas capillas pequeñas que solo se emplean en ciertas ocasiones.

Los cretenses adornan sus iconos con flores frescas y los santos disfrutan de singular adoración.

El bautismo de los recién nacidos se posterga hasta el momento en que comienzan a verse los rasgos de la personalidad del pequeño, instante en que se escoge el padrino más conveniente a fin de que su protección le acompañe a lo largo de toda la vida.

 

Organización social.

La sociedad cretense está muy organizada. Nikos Kazantzakis afirma que “entrar en casa de un campesino cretense es un placer excepcional”. Todo tiene un aire patriarcal, el hogar, la lámpara de aceite, las filas de jarrones alineados en la pared, las sillas escasas, la mesa y, a la izquierda, conforme se entra en la casa, el botijo de agua fresca. Membrillo, granadas y plantas aromatizadas como pimienta roja, salvia, hierbabuena, tomillo y romero penden de las vigas de madera.

En Creta, el trabajo es duro y las personas envejecen pronto, pero el entorno que rodea la vida de los campesinos es sano, fácil, empapado de valores que comienzan a escasear en el mundo moderno.

 

Fuentes y referencias:

 

0/5 (0 Reviews)