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Etnias

Bengalies

  • Población: 410 millones de personas aprox.
  • Idioma: Bengalí e inglés.
  • Religión: Bangladesh y la India. (Bengala occidental).

 

Quienes integran el pueblo bengalí.

Los bengalíes se corresponden con la población de la región conocida como Bengala. Esta zona de Asia se encuentra situada en el noreste del mismo continente y generalmente se corresponde con Bangladesh y el estado indio de Bengala Occidental.

Se trata de una etnia cuyo origen hay que buscarlo en la mezcla de varios pueblos que llegaron a la región a lo largo de mucho tiempo. Entre estos pueblos se encuentran los vedda de Sri Lanka a los cuales se los considera de los más antiguos de cuantos constituye la etnia bengalí.

A esta zona del norte de la india también llegaron pueblos provenientes de la rivera del mar Mediterráneo, los cuales hablaban lenguas indoeuropeas. Más tarde, en el siglo VII también llegaron pueblos de origen árabe, turco y persa, mezclándose con los allí existentes y dando lugar a la etnia bengalí existente en la actualidad.

LOS HABITANTES DE BANGLADESH PREFIEREN LLAMARSE BANGALÍES EN LUGAR DE BENGALÍES PARA DISTINGUIRSE DE SUS HERMANOS DE BENGALA OCCIDENTAL.

La región como veremos a continuación se encuentra dividida en dos regiones, conocidas como Bangladésh y como Bengala Occidental, integrada dentro del estado indio. En Bangladesh, la religión dominante es el islam sunita mientras que la mayoría de los bengalíes que viven en Bengala profesan el hinduismo.

Esta división religiosa se produjo alrededor del S.XIII, época en la que la región fue invadida por los musulmanes, llegando a convertirse a esta religión la mayoría de la población de Bengala del este. Sin embargo, a confesión hinduista y budista permaneció como dominante en la zona oeste.

 

La India Británica.

Hasta la llegada de los británicos a la India, la clase dominante hablaba el persa y profesaba el islamismo.

La situación cambió al decretar los nuevos amos la Ley Docente de 1835, en razón de la que la lengua de escuelas y  universidades pasaba a ser el inglés.

El objeto de aquella predisposición legal era levantar un muro humano, formado por una nueva clase letrada de bengalíes hindúes, entre los líderes británicos y sus contrincantes musulmanes.

Efectivamente, los británicos no idearon la animadversión de los dos principales sectores sociorreligiosos, (hindúes e islamistas) pero supieron aprovecharla a fondo con su deliberada política de divide y vencerás.

De otra manera no se explica la resolución tomada en 1905 por el virrey Curzon, disponiendo la escisión de Bengala en una provincia hindú y otra musulmana, resolución que fue preciso anular en 1911 debido a la hostilidad demostrada entre la población.

Representación de la Compañía de las Indias Orientales. Lo que en un principio representaba una Sociedad Anónima encargada del gestionar el comercio con los paises asiáticos, terminó convirtiéndose en el brazo ejecutor de la corona británica sometiendo a los pueblos donde se asentó.

Calcuta fue el corazón del comercio británico, sede central de la Compañía de las Indias Orientales y segunda urbe del Imperio en relevancia demográfica.

Los bengalíes hindúes, muy receptivos al cosmopolitismo importado por sus regidores europeos, se favorecieron a lo largo del siglo XIX de la apertura de numerosas escuelas superiores.

En cambio sus paisanos musulmanes, contrarios a todo lo occidental, volvieron la espalda a las nuevas instituciones y perdieron poquito a poco el control de los puestos clave.

La Universidad de la ciudad de Calcula, dependen en la actualidad más de doscientas escuelas superiores.

 

Causas de la independencia de la India.

Fue la Universidad de la ciudad de Calcula un fecundo semillero de patriotas que, familiarizados con las nuevas ideas liberales surgidas en Occidente, no tardaron en demandar la independencia.

La iniciativa británica de crear escuelas superiores terminó por coagular el nacionalismo bengalí.

El traspaso de la capitalidad desde Calcuta a Nueva Delhi, efectuado en 1912, fue una maniobra tardía, puesto que el mal ya estaba hecho y las ansias de libertad se habían propagado a otras zonas indias.

Incluso habiendo perdido la capitalidad, Bengala occidental siguió siendo el corazón industrial y el estado más desarrollado de la India. Bangadesh en el ex Pakistán Oriental en cambio conserva un carácter fundamentalmente agrario.

El zona de influencia de la ciudad de Calcula sobrepasa sobradamente del quinientos mil  quilómetros cuadrados, englobando, aparte de Bengala occidental, los estados indios de Assam, Bíhar, Tripura, Nagaland y zonas de Orissa y Uttar Pradesh.

Por lo que esta zona natural es la que concentra el máximo poderío industrial del subcontinente, con plantaciones de té, factorías de cemento, maquinaria pesada, siderurgia, minería del lignito y refinerías de petróleo.

La injusticia con que Nueva Delhi trata a Bengala occidental podría equipararse en cierta manera con la practicada en otro tiempo por Islamabad en perjuicio del viejo Pakistán oriental.

Los bengalíes indios tributan solo recibían el 10% de los tributos que aportaban al estado.

En toda Bengala, las diferencias entre ricos y pobres son abisales. Numerosa gente no tiene más residencia que la calle, ni otro medio de vida que la mendicidad y la busca de comida entre los montones de desperdicios.

 

Operación Searchlight. Asalto militar al Pakistán oriental.

A medianoche del 25 de marzo de 1971 el Ejército pakistaní, dominado por los punjabíes lanzaba un ataque esmeradamente preparado contra sus conciudadanos bengalíes.

La partición de Bengala, acordada en 1947, fue consecuencia de la trágica pelea entre sus SECTORES oriental y occidental, dominados respectivamente por musulmanes y también hindúes

** Esta increible fotografía pertenece al periódico Dawn. Si quieres saber más sobre la indpendencia del este de Pakistán puedes hacerlo en el reportaje que sobre esta masacre hace este medio. Click aquí.

Conforme declararía el presidente te Yahya Jan, la maniobra tenía por objetivo resguardar la integridad nacional.

El resultado fue exactamente todo lo opuesto.

Ya antes de terminar el año las dos mitades del Pakistán empezarían un camino histórico, afianzando una separación geográfica de 1600 km de territorio indio, mitigada a lo largo de 23 años por el vínculo espiritual del islamismo.

Pocos habían imaginado aquella trágica noche de marzo, mientras que los tanques se internaban en Dacca, que los bengalíes estaban tan cerca de lograr su soñado Bangladesh.

El propósito de la ocupación militar no se limitaba a refrenar las demandas independentistas, sino pretendía enterrar por siempre las particularidades lingüísticas y culturales del Pakistán oriental, considerablemente más similares a las de la Bengala india que a las del Pakistán occidental.

De ahí la concentración del esmero militar en una serie de objetivos prioritarios, esmeradamente escogidos.

Tras una resistencia tenaz si bien inútil, se asoló el cuartel general de los Fusileros del Pakistán oriental, único organismo táctico del Ejército nacional integrado por bengalíes.

Jóvenes bailarinas de Bangladesh ejecutan una danza. Sus compatriotas comparten la cultura y el idioma predominantes en el estado indio de Bengala occidental, circunstancia esta que contribuyó a agudizar las tensiones entre las dos facciones del viejo Pakistán

Poco después quedaba destruida la jefatura superior de Policía de Dacca, mientras que los soldados se dedicaban a atrapar o fusilar a los miembros del Congreso de los Diputados de la Liga Awami, que bajo el liderato del jeque Mujibur Rahman había conquistado 167 de los 313 escaños de la Asamblea Nacional.

El jeque fue detenido y trasladado al Pakistán occidental, donde se le abrió un proceso por alta traición.

Destrozadas las instalaciones de The People, periódico pro Awami, y abatidos a balazos sus empleados cuando trataban de huir, los militares se dedicaban a someter a la intelectualidad formada por catedráticos, médicos, maestros y otros profesionales.

Todos ellos abandonaban bajo escolta sus domicilios, algunos de ellos para no retornar jamás.

Lanzagranadas, ametralladoras y carros de combate completaron la maniobra depuradora a través de un ataque en toda regla a las viviendas estudiantiles.

En los meses siguientes, el Ejército siguió refrenando la más mínima señal de repercusión hindú en el Pakistán oriental. La Unión India empezó a padecer las consecuencias de una guerra civil que empujaba cara su territorio hasta diez millones de asilados.

Las privaciones de todos y cada uno de los bengalíes, hindúes o bien musulmanes, les unieron en aquellas horas amargas.

Si los punjabíes creyeron haber propinado un golpe mortal a la voluntad bengalí, no podían estar más equivocados.

 

Guerra de Liberación de Bangladés (1971).

Los guerrilleros supieron aprovechar los meses del monzón para afianzar sus fuerzas y acrecentar la eficiencia de los golpes de mano, singularmente en las zonas anegadas donde el oponente perdía el beneficio inicial de sus unidades mecanizadas. Aunque el asalto definitivo llegaría desde la India.

Las relaciones indo-pakistaníes, tirantes desde la marcha de los británicos y la división del subcontinente en 1947, padecieron un grave deterioro a lo largo de 1971.

Tras una anterior concentración de efectivos en los límites orientales y occidentales de la Unión India, a una serie de reyertas fronterizas le sucedía el estallido del enfrentamiento el cuatro de diciembre.

La lucha fue breve, concretamente 12 días después se rendían las unidades punjabíes asentadas en Pakistán oriental y Bangladesh se transformaba en una realidad.

PARA ENTONCES, MÁS D EUN MILLÓN DE BENGALÍES HABÍAN FALLECIDO POR LA NUEVA NACIÓN.

Las discordias internas de Bengala occidental pasaron a segundo plano, mientras que todos y cada uno de los bengalíes se sentían de forma profunda perjudicados por los sucesos del Pakistán oriental.

En opinión de muchos profanos y ciertos eruditos, la lógica histórica debe conducir a una reunificación de Bengala.

La partición en 1947 cercenó un organismo económico, por cuanto Bengala occidental quedaba separada de los arrozales, campos de yute y bancos pesqueros, en tanto el futuro Bangladesh se veía privado de un mercado natural, además de un esencial distribuidor de maquinaria para el tratamiento de sus productos agrarios.

Sin embargo, no deben olvidarse los aspectos humanos de la operación. Ya antes y tras la independencia, los altercados sociorreligiosos se cobraron prácticamente un millón de víctimas en Bengala y el Punjab.

Las matanzas se han perdonado, pero aún se recuerdan.

Hindúes y musulmanes odiarían verse nuevamente sometidos a la comunidad contrincante en una Bengala unida. El espectro de la discordia podría resurgir en cualquier instante, sumiendo en una nueva desgracia a un pueblo que ha sufrido bastante.

 

División política de Pakistán y sus causas.

Con la perspectiva que dan los años se entiende la imposibilidad de llevar adelante un proyecto como el del doble Pakistán.

Mapa de Pakistán anterior a su división

Primeramente, las dos mitades estaban separadas por 1600 km de territorio indio, que se transformaron en unos 10.000 km cuando Delhi cerró su espacio aéreo a los aviones pakistaníes, obligándoles a hacer escala en Ceilán.

Más graves todavía que el distanciamiento geográfico eran las diferencias culturales.

PUNJABÍES Y BENGALÍES SE DIFERENCIA EN EL IDIOMA, INDUMENTARIA E INCLUSIVE EN HÁBITOS ALIMENTRIOS.

La común fe religiosa no bastó para salvar la brecha entre las dos partes del Pakistán.

Terminada en 1947 la presencia británica en el subcontinente, las zonas de predominio musulmán, entre ellas el Punjab occidental y la mitad oriental de Bengala se formaron en nación con el nombre de Pakistán.

El desmembramiento de este país pudo haberse retrasado, y quién sabe si hasta eludido, de no estar persuadidos los pakistaníes orientales de que Islamabad los trataba como a una colonia.

Desde 1947, el desarrollo urbano de la ciudad de Karachi y de la nueva sede del gobierno de Islamabad, absorbió unos 60 millones de libras esterlinas. En exactamente el mismo periodo, Dacca, la capital oriental, recibía apenas dos millones.

En Pakistán occidental se concentraban las oficinas centrales de todos y cada uno de los ministerios y organismos estatales, como las misiones diplomáticas, agencias internacionales y empresas de seguros.

Esta torpeza política se reflejaba asimismo en la estructuración del funcionariado, en teoría pensado para servir en su día a 75 millones de pakistaníes orientales, contra 53 millones de occidentales.

A pesar de haber conseguido, como en otros tantos países las condiciones de vida de sus gentes no han mejorado nada.

Estos últimos, a pesar de ser menos abundantes, copaban el 80% de las plazas de funcionarios dentro de la nación, el 85% del personal diplomático y el 95% por ciento del Ejército, factor este aciago para los bengalíes en los primeros meses de la guerra civil.

En 1960, los ingresos medios del pakistaní occidental superaban en un 32% a los logrados por sus compatriotas orientales, diferencia que en 1970 se había agravado hasta alcanzar un 60%.

El yute exportado por el ámbito del Este formaba la primordial fuente de divisas del país, divisas que en su mayoría se gastaban en el Oeste.

A la opresión económica se sumaba la lucha incesante contra la lengua bengalí, compartida por los pakistaníes orientales con 55 millones de personas residentes en Bengala occidental.

Se prohibió la importación de películas habladas en bengalí, e inclusive se trató con poco éxito  de arabizar la escritura de la lengua autóctona, desterrando el abecedario devanagari, de origen sánscrito.

El insulto final fue calificar de “india”, y por tanto de “extranjera”, toda la obra de Tagore en bengalí. Quizás como reacción, al lograr BanglaDesh su independencia el pueblo eligió por himno del país una canción de Tagore, como ya se hiciese años antes en la Unión India.

 

Calcuta. Una ciudad de contrastes.

Millares de hombres abandonan los estados vecinos para buscar empleo en la enorme ciudad de Calcuta, agudizando con su presencia la carencia de puestos y de residencia.

A este peregrinaje forzoso debe atribuirse el desequilibrio sexual de esta urbe, apabulladoramente masculina.

El trato dispensado a Calcuta durante muchos años (mejorado a medida que el P.I.B de la India mejora) no tiene explicación. Un modesto chaparrón es suficiente para anegar una urbe que solo tiene alcantarillas en medio de su superficie edificada, provocando atascos en un tráfico ya por sí anárquico.

El transporte público pierde de año en año un 2%  de su capacidad, por carencia de mantenimiento y sobre todo de substitución.

Los buses de 80 plazas transportan un promedio de 130 pasajeros. Para los tranvías, las cantidades son también excesivas.

Tres características esenciales de de Calcuta serían el puente de llowrah, los tranvías atestados y las vacas sagradas, indiferentes a cuanto sucede en su derredor.

De las miles de toneladas de basuras producidas al día en la ciudad, la utilización al límite de todos y cada uno de los efectivos libres solo dejaría retirar dos terceras partes.

Y no obstante, esta urbe tiene considerablemente más riqueza que cualquier otra de la India. Desde Calcuta dirige su imperio financiero la opulenta familia de los Birlas, cuya vivienda, situada en un suntuoso distrito del extrarradio, cuenta con una pista de hielo que marcha de forma ininterrumpida hasta en pleno verano.

No hace falta mucha imaginación para entender por qué razón se demanda la Biplab o revolución en las manifestaciones que recorren prácticamente diariamente la urbe.

 

Cultura bengalí.

Los bengalíes se complacen de su cultura, tanto o incluso más que de su historia.

La diseminación de escuelas a lo largo del siglo pasado favoreció un renacimiento cultural que cristalizaría en la aparición de intelectuales como el raja Rammohan Roy, el hombre más insigne de la India moderna, conforme lo definiese Tagore.

Caléndulas y jazmines son parte de las ofrendas presentadas a Kali, la diosa madre, y a Sarasvati, diosa de las ciencias y la armonía, esposa de Brahma

Oponiéndose a los aspectos más intolerantes del hinduismo Roy apoyó una nueva secta que no prohibía comer carne de vaca, superando uno de los tabúes más arraigados y desterraba la observancia del Sutí, práctica que condenaba a las viudas a ser quemadas vivas así como el cadáver del esposo.  Esta costumbre se prohibió en el año 1829.

Otro erudito, Pandit Ishwar Chandra Vidyasagar, combatió los matrimonios entre pequeños, la poligamia y la prohibición de una segunda boda para las viudas.

Este prejuicio, aún actual, está prácticamente tan arraigado como el de la virginidad de la futura esposa.

Unas doscientos mujeres de Bangladesh, violadas por los militares punjabíes a lo largo de la guerra civil, fueron rechazadas por sus familiares, si bien el jeque Mujib exhortaron a los jóvenes pidiéndoles que vieran en estas compatriotas a unas heroínas de guerra y esposas tan dignas como cualquier otra. Aun así este prejuicio sigue vigente en la actualidad.

 

Rabindranath Tagore (1861 – 1941).

Todas y cada una de las tendencias del siglo XIX se sintetizaron en la gigantesca personalidad de Rabindranath Tagore (1861 – 1941), autor de cuentos, novelas y canciones, pero sobre todo versista que supo plasmar en sus versos la mentalidad bengalí.

En Sanliniketan, pueblo donde había fundado un centro para la enseñanza las artes, escribió su pieza maestra Gitanjali y en 1913 se transformó en el primer hindú distinguido con el premio Nobel.

A continuación teneis un interesante documental sobre Rabindranath Tagore.

 

FUENTES Y REFERENCIAS: