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Etnias

Bávaros

Bávaros

  • Población: 13.000.000 personas.
  • Idioma: Alemán.
  • Religión: Cristianismo.

 

Quiénes son los Bávaros.

Coloquialmente se conocen por Bávaros a aquellos pueblos que durante las grandes migraciones (siglo III y el siglo VII d.C) ocupó lo que hoy se conoce como el estado de Baviera, aunque también podemos encontrar bávaros en Austria y otros países centro europeos.

Lo cierto es que debido a la zona que ocupa el estado de Baviera, fueron tierras por las que pasaron diversos pueblos, algunos de los cuales decidieron quedarse a vivir aquí. De los primeros habitantes de lo que se tiene constancia estarían los celtas vindelicios.

A este lugar también llegaron los romanos, incorporando la región al imperio romano formando parte de la provincia de Recia que dependía administrativamente de Castra Regina, conocida como Ratisbona.

Posteriormente durante las invasiones germánicas también se incorporaron los pueblos marcomanos, los boios y los cuados.

De hecho, la propia palabra bávaro significa Hombre de Baia, que se refiere a Bohemia y que era la patria de los boios, de los celtas y posteriormente los marcomanos.

 

Cómo son los Bávaros.

La imagen exterior de Alemania se compone de múltiples facetas, de acuerdo coincidentes con su diversidad regional.

Para muchos extranjeros, el militarismo se correspondería con Prusia, la prosperidad y el dinamismo,
Westfalia y Renania la pujanza y el esplendor urbanos donde se encuentran urbes como Fráncfort o Dusseldorf.

Pero si se trata de romanticismo, castillos levantados sobre riscos inalcanzables, bosques y montañas, cencerros, templos barrocos, hombres con calzones de cuero que reciben el nombre Lederhosen y mujeres vestidas con vistosas faldas llamadas Dirndls. Si se trata, en resumen, del país de la cerveza y la alegría, solo se puede estar pensando en Baviera.

Sus hombres tienen un carácter menos escandaloso que el de sus vecinos de las zonas bajas y acostumbran a dedicarse a oficios cuyos secretos se transmiten de padres a hijos. Claro está que en la historia de los bávaros, y quizás en su psicología, hay otros aspectos menos festivos.

Como sucede en otros países, Baviera tienen también sus diablos, pero es justo reconocer que, en un mundo castigado por el dolor y la injusticia, resulta de verdad notable la habilidad de los bávaros en practicar el bastante difícil arte de ser felices.

 

Estado de Baviera

En contraste a tantos otros sueños románticos, la definición de Baviera, oficialmente Estado Libre de Baviera, se corresponde bastante con la realidad. Baviera, el estado más extenso de Alemania, si bien no el más poblado, atrae a muchos turistas nacionales y extranjeros, cautivados por sus bellezas naturales.

El visitante no se va a sentir defraudado por Baviera, y esto en parte se debe al esplendor de los paisajes y el encanto de las viejas poblaciones, sobre todo en la Alta Baviera, pero básicamente por la agradable impresión que el forastero se lleva de sus habitantes.

Mapa interactivo de Bavaria.

 

Historia.

Los primeros habitantes que se conocen fueron los celtas. Posteriormente, algo antes del nacimiento de Cristo sería sometido por Roma, pasando a ser parte de la provincia de Recia.

LOS BÁVAROS SON PRODUCTO DE UNA PROLONGADA MEZCLA DE PUEBLOS.

Hacia el siglo V llegaron a la Alta Baviera y al valle del Danubio los baivarii, pueblo germánico proveniente de lo que lo que la actualidad es Hungría.

El pais (Baviera) que recibió su nombre del pueblo que lo habitaba fue creciendo, sobre todo a raíz de la reorganización introducida muchos siglos después por Napoleón, hasta englobar a los descendientes de pueblos tan distintos como los francos (Franconia) y los suevos (Suabia).

La belleza del país y la cordialidad de sus gentes no deben hacemos olvidar la coyuntura, tal vez algo más que un simple accidente histórico de que Baviera estuvo por largo tiempo sometida al capricho de monarcas lunáticos.

El castillo de Hohenschwangau, cercano a la frontera austriaca, fue en el siglo XIX vivienda estival del príncipe heredero Maximiliano.

El castillo de Neuschwanstein, edificado en lo alto de un peñasco arbolado, da la sensación de que tanto romanticismo no puede ser verdad.

Castillo de Neuschwanstein

Y en determinado sentido es una farsa, por el hecho de que se trata de un caso de arquitectura seudomedieval, una más de las muchas fantasías impuestas al país por un rey loco del siglo XIX, Luis II.

 

Siglo XX.

La Segunda Guerra Mundial vino a complicar aún más el panorama con la llegada masiva de exiliados provenientes de la Alemania Oriental, quienes hoy día representan, así como sus descendientes, un 20% aproximadamente de la población bávara.

En un país donde los protestantes son minoría, el catolicismo de la población se refleja en templos de gran exuberancia arquitectónica, santuarios majestuosos, capillas recoletas y también imágenes de santurrones.

La llegada de sus compatriotas del este agudizó la coyuntura económica de una zona que jamás fue de las más ricas de Alemania. Esto se debió sobre todo a que la guerra interrumpió los tradicionales contactos con Checoslovaquia y el Este de Alemania.

Hasta 1939, la economía bávara dependió en buena medida de la agricultura y las explotaciones madereras.

A pesar de la pequeña industria establecida en ciertas urbes, era ésta una zona de pequeños labradores, artesanos y mercaderes que vivían con dignidad, pero sin lujos.

Desde 1945, la Baja Baviera, así llamada por su menor altitud media, que se extiende al norte del Danubio, ha experimentado un enorme desarrollo industrial.

Como en tantos otros casos, las ventajas del progreso han tenido su costo.

La planificación urbana es generalmente adecuada, si bien no por esta razón deja de peligrar el carácter particular de la zona y el encanto pastoril de sus pueblos.

En la actualidad, la mayor parte de los bávaros rechaza la forma de actuar de Hitler, señalando su origen austriaco y recordando que Austria ha producido muchos problemas históricos a Baviera.

Pero no puede negarse que el nacionalsocialismo nació en Múnich, donde tuvo su gran escenario y su tumba en Nuremberg. El Führer tenía su vivienda preferida en Berchtesgaden y los Alpes bávaros fueron el último bastión de la Alemania nacionalsocialista.

 

Cómo es Baviera.

Para estimar las bellezas del paisaje, es necesario recorrer la “Carretera Romántica” o Die romántische Strasse que, partiendo de Füssen, al lado de la frontera austriaca, atraviesa los Alpes de Algovia (en alemán, Allgäu) y concluye en Würzburgo.

Alpes de Algovia

No obstante, el factor humano más propio se halla en las aldeas de la Alta Baviera, tierra de campesinos, leñadores, tallistas, violeros y otros artesanos, como ciertos pescadores en los lagos.

Taciturnos y de apariencia ramplona, usan diariamente la indumentaria tradicional que en otros lugares se reserva para ocasiones singulares o bien como atracción de turistas.

Los hombres prefieren los colores apagados, primordialmente verdes, grises y pardos, tal y como si buscasen la armonía con el paisaje. Los conocidos Lederhosen o pantalones de cuero se sostienen con cinturones ornamentados de cañutería, mientras que en los sombreros lucen ornamentos de pelo de gamuza y plumas de águila.

Campesinos bávaros con trajes tradicionales *. A pesar del desarrollo de las grandes ciudades, muchos bávaros siguen dedicándose a las faenas agrícolas.

Las mujeres se inclinan por colores más vivos, singularmente en días festivos, destacando la belleza de los tonos lumínicos con alhajas de plata y pañuelos de seda.

No obstante, el Dirndl, universalmente asociado con Baviera y Austria, no es una prenda tradicional de las zonas rurales.

Los sombreros femeninos, galoneados, encordonados o bien con borlas, muestran formas propias de cada valle.

 

Cultura.

Naturalmente dotados para el arte, los bávaros admiran la belleza y saben crearla.

La emoción artística no es coto exclusivo de una elite privilegiada, sino más bien patrimonio de todo el pueblo. Las casas, prácticamente construidas siempre de madera, muestran múltiples detalles ornamentales como balcones calados y llenos de flores, muros blanqueados o bien con una capa de color claro y frescos que indican la necesidad expresiva de sus habitantes.

LAS ALDEAS SE CONVIERTEN EN PINACOTECAS AL AIRE LIBRE.

Una casa se acicala con complicados diseños de flores y volutas. Otra, con las imágenes de la Virgen y el Niño, o bien quizás del popular San Florián, venerado en estas tierras de casas de madera por ser un eficiente protector contra los incendios.

Más de una vez se sorprenderá el forastero al comprobar que porches, columnas y ventanas, e incluso personas asomadas a éstas son pura ficción, ilusiones ópticas a las que la maestría del artista da una apariencia real.

 

Teatro.

Otra característica de la vida bávara es el amor al teatro, como lo prueban los festivales wagnerianos de Bayreuth, en el norte, o bien la famosa Pasión de Oberammergau, al lado de la frontera austriaca.

Festival Wagner Festspielhaus, Bayreuth, Bavaria, en 1895

En el siglo XVII, los habitantes de esta población hicieron voto de representar el drama sagrado cada diez años, a fin de distanciar la peste que arrasaba la región. Estas representaciones eran asimismo corrientes en muchas villas de los alrededores, imitadoras todas y cada una de una tradición iniciada en Augsburgo en el siglo XV.

 

Museos.

Los muniqueses se complacen con razón de los grandes museos, las magníficas pinacotecas y los honorables centros docentes que hacen de la capital bávara un emporio cultural de primera importancia.

 

Carnavales.

En numerosas urbes bávaras se organizan desfiles de carnaval como el Faschings-Zug mulliques, que bien pudiese ser el mejor de todo el mundo.

 

Arquitectura.

El espíritu barroco y rococó que se refleja en las casas campesinas aparece del mismo modo en muchos templos de Bañera, donde no encajan las rigideces del gótico.

Son usuales las bóvedas de estilo oriental, y dentro de los recintos sagrados, el visitante se embelesará frente a los altares dorados, las columnas salomónicas, el esplendor de escenas divinas y querubes retozones, todo ello integrado en un increíble torbellino de iluminación pictórica y dramatismo escultórico.

 

Múnich, capital de Baviera.

Sin embargo, Baviera es más que un conjunto de paisajes montañosos y habitantes pintorescos. Su capital, Múnich, fundada en el año 1102, es una enorme urbe moderna. En 1972 acogió los JJ. OO y en 1972 la final del mundial de futbol.

La restauración del viejo centro urbano, asolado en tres cuartas partes de su extensión por los bombardeos aliados, se ha completado con tanta habilidad que apenas queda indicio de la destrucción.

Es además de esto la “capital cervecera” de Europa, y quizá del planeta entero, un sitio estimulante, y no solo en lo cultural.

 

La Oktoberfest

Pero todavía es más conocida la Oktoberfest, que curiosamente se festeja en septiembre, y que es especie de feria campestre a escala de gran urbe, con profusión de charangas, bailes populares y diversiones, todo ello en abundancia amenizado con la ingestión de ríos de cerveza.

En Baviera se consumen más de doscientos litros de cerveza por habitante y año. Una buena ocasión para degustar el dorado líquido es el conocido Festival de la Cerveza de Múnich, donde se dan cita turistas de toda Europa.

En las cervecerías al aire libre se organizan animados bailes a los que concurren muchos hombres vestidos con sus Lederhosen y vistosos sombreros. Las mujeres lucen sus Dirndls.

En Baviera se consumen más de doscientos litros de cerveza por habitante y año, dato éste suficiente para dar idea del cariño que se tiene a esta bebida.

 

Alimentación.

En lo que se refiere a la dieta, bastante variada, resaltan por su relevancia las carnes de cerdo y los embutidos.

La Weisswurst  o salchicha blanca es una especialidad muniquesa elaborada con carne de ternera, tocino, perejil y mondaduras de limón. Teóricamente debe consumirse en la misma mañana de su preparación, antes que den las 1″, asegura un refrán popular.

Otra excelencia culinaria son las Knódel o albóndigas elaboradas a base de patata hervida, hígado o bien tocino y salsa del asado, cerdo o bien ternera con que se sirven.

El Sauerkraut o col fermentada es bastante obscuro y se aromatiza con una salsa.

Los bávaros saben hacer honor a sus platos habituales, variados pero de digestión un tanto pesada. Se podría decir que la alegría es la nota dominante de la vida en esta zona, donde no faltan la música, el jarrón de cerveza y el buen humor.

 

Religión.

El ferviente catolicismo de los bávaros tiene algo de sensual. La minoría protestante se concentra en el este y el noroeste. Por todos lados hay santuarios, cruces, imágenes de santurrones, pintorescas capillas rurales y multitud de monasterios, entre ellos algunos de suma importancia histórica y cultural.

A continuación tienes un video en el que la protagonista nos enseña Baviera como lo haría una guía turística.


 FUENTES Y REFERENCIAS: