Saltar al contenido
Etnias

Bálticos

  • Población: 6.200.000 personas.
  • Idioma: Estonio, lituano, letonio.
  • Religión: Cristianos (luterano evangélica, Iglesia católica, Iglesia ortodoxa).

 

Quiénes son los pueblos bálticos.

Respecto a la definición como pueblo báltico, existen varias teorías sobre quienes pueden considerarse integrantes de esta definición.

La más extendida de todas es aquella que considera que los bálticos son los pueblos que hablan lenguas bálticas o que derivan de las mismas y que son una rama de la familia de idiomas indoeuropeos.

Entre los pueblos que se expresan en estas lenguas se incluyen los actuales lituanos, letones y estonios. También estan los prusianos, yotvingios, galindios, selonianos, semigalianos, escalvianos, latgalianos y curonios.

En el más extenso sentido del palabra, son bálticos todos y cada uno de los pueblos que tienen costas al lado de este mar. Por lo tanto, habría que incluir a los polacos, alemanes, daneses, suecos y fineses.

Realmente, tal denominación acostumbra a reservarse para las gentes, de origen racial diverso, establecidas en Estonia, Letonia y Lituania, así como en la provincia de Kaliningrado, perteneciente a la Federación Rusa.

Esta zona báltica ocupa prácticamente todo el litoral desde Polonia a Finlandia. Toda esta región es mayor que Irlanda, Dinamarca, Suiza y Bélgica juntas.

 

Cómo son los países bálticos.

Geográficamente muestran cierta homogeneidad, caracterizándose por su tiempo continental húmedo y el predominio del terreno llano, con grandes praderas naturales muy apropiadas para la cría de ganado.

Catedral de Vilna es la principal iglesia católica de Lituania

Si bien el paisaje es de gran variedad, desde playas, dunas y abundantes islotes en el litoral hasta frondosos pinares, valles profundos, lagos, colinas arboladas en el interior.

La Unión Soviética se anexó las tres repúblicas bálticas Letonia, Lituania y Estonia en 1945.

Hay incluso una zona conocida, exageradamente por Sahara lituano en la península de Neringa.

Prácticamente cercado por Tierras, sin mareas y perjudicado por los hielos invernales que bloquean sus puertos, el Báltico es un mar interior cuyos pueblos ribereños forman naciones muy distintas.

No obstante, a lo largo de siglos estos pueblos han compartido los mismos bancos pesqueros y un común destino histórico, determinado por la relevancia económica y estratégica de su mar.

 

Pueblos sometidos a invasiones a lo largo de su historia.

Las invasiones extranjeras no son ninguna novedad para una zona dotada de múltiples puertos esenciales como son los de Tallin, Riga y Kaliningrado.

A esto se añade que los países bálticos se encuentran situados en la senda natural del comercio marítimo entre Rusia y el norte de Europa.

ATRAÍDOS POR ESTAS VENTAJAS, DANESES, SUECOS, POLACOS Y SOBRE TODO ALEMANES SE LA DISPUTARON CONSTANTEMENTE

La ocupación nacionalsocialista solo vino a insistir en situaciones ya conocidas desde la Edad Media. Tanto los Caballeros de la Orden Teutónica como los mercaderes de la Liga Hanseática, se plantearon la conquista y explotación de todo el Báltico.

Testigos de ese pasado turbulento son los numerosos castillos en ruinas de la zona.

Hasta la primera Guerra Mundial, prácticamente todas las tierras de Estonia estuvieron ocupadas por nobles alemanes.

A absolutamente nadie puede extrañar que estonios, letones y lituanos manifiesten hostilidad hacia todo lo germano.

 

Los pueblos bálticos en el S.XX.

La Unión Soviética se anexó las 3 repúblicas en 1945, tras un sanguinolento periodo de ocupación hitleriana. No todo el mundo admitió esta situación, como lo prueba la actitud de los países occidentales.

Los países occidentales consideraron a Estonia, Letonia y Lituania como naciones independientes sometidas a la ilegal ocupación extranjera, opinión que compartían muchos exilados.

 

Cultura y arquitectura báltica.

Pero, esos factores negativos del pasado contribuyeron a crear la riqueza artística y arquitectónica de los tres países, conforme puede verse en urbes y edificios de estilos distintos.

 Iglesia ortodoxa de Tallin, capital de Estonia. Los invasores europeos dejaron testimonio de su paso por los países bálticos, como lo prueba la feliz amalgama de estilos arquitectónicos muy diferentes.

Tallin, moderna ciudad de arquitectura soviética, tiene en la actualidad una industria pujante.

Por su belleza urbanística y las espléndidas playas, el Báltico resulta atractivo para numerosos turistas rusos.

Destaca el núcleo viejo de Toompea en Tallin, vieja ciudadela de tortuosas callejuelas, casas medievales e iglesias góticas que recuerdan el pasado europeo con no menos mérito que las ciudades de Brujas o Asís.

Otro tanto ocurre a lo largo y ancho de toda la región báltica junto a la región de Leningrado.

 

Situación de los países bálticos.

En rigor, los nombres de las tres repúblicas bálticas solo deberían aplicarse a sus respectivas mayorías étnicas, puesto que en la actualidad están pobladas por gentes de diverso origen.

 

Estonia.

Los 45.000 km² de Estonia acogían en el 2015 a 1.285.000 habitantes.

Calle turística de Tallín, capital de Estonia

Solo el 69% de la población son estonios, del tronco ugro-finés originario de los Urales, cuya lengua guarda estrecha relación con el finés y el húngaro.

El resto de estonios son de procedencia rusa, bielorrusa, ucraniana, finlandesa y judía. El ruso es la segunda lengua del país.

 

Letonia.

Semejante situación registra Letonia, en la que se incluye la vieja provincia de Livonia. En sus 63.700 km² radicaban en el año 2011 prácticamente 2 067 887 habitantes, de ellos casi la mitad en Riga y otras tres urbes (Daugavpils, Liepāja, Jelgava).

Riga capital de Letonia

En lo que se refiere a la composición racial, 62% son letones y un 27% son rusos.

 

Lituania.

La extensión de Lituania es casi exactamente la misma de Letonia.  Tiene la mayor densidad de población por km² de las tres repúblicas a las que supera en población 2,853,500 habitantes en el año 2016.

Los originales lituanos descienden de un pueblo báltico-eslavo extendido antaño hasta las proximidades de la ciudad de Moscú. Hoy forman el 83,45 % del censo, complementado con núcleos de rusos 6,31 %, bielorrusos, polacos y judíos.

Vilna capital de Lituania

El componente religioso es en mayoría católica. Su lengua el lituano, el cual pertenece como el letón a la rama báltica de las lenguas indoeuropeas.

 

Economía.

En toda esta zona, el modelo de asentamiento rústico corresponde al propio de los núcleos agrarios y pescadores, sometidos a un doble proceso de cambio repentino. Esta transformación se debió en primer lugar a la industrialización acelerada que tuvo lugar aun perteneciendo al bloque soviético y seguidamente a la implantación del sistema colectivista.

Las viejas parcelas privadas, puestas en tarea por sus dueños con medios toscos, se convirtieron con el comunismo en grandes fincas mecanizadas de propiedad estatal o bien colectiva, conforme los casos.

Donde se levantaban aldeas pintorescas mas primitivas, existen en la actualidad comunidades modernas dotadas de tiendas, centros de salud y escuelas, con actividades culturales para todos los gustos.

Una décima una parte de la población se gana la vida en trabajos relacionados con el mar, ya sea tripulando mercantes y pesqueros, o bien trabajando en factorías de conservas y en instalaciones portuarias.

Es indiscutible que la región báltica atraviesa una temporada de prosperidad jamás vista, sobre todo acrecentada desde su integración en la Unión Europea, a pesar de carecer de grandes riquezas naturales.

Aunque no existen materiales como el carbón ni el hierro, si tienen en cambio rebosantes reservas de pizarras bituminosas que sirven para generar energía, gas y petróleo.

Sorprende comprobar la relevancia del ámbar báltico, muy usado con diferentes propósitos químicos e industriales, de este modo para la fabricación de objetos de adorno.

Un 90% de la producción mundial de ámbar procede de Kaliningrado y sus aledaños.

 

Costumbres.

A pesar de que se tiende a la homogenización cultural en muchos aspectos con occidente, aun persisten en ciertos lugares las viejas costumbres.

De esta forma, en la isla estonia de Kihnu, los pescadores visten su vestimenta tradicional todos los días del año y para cualquier ocasión, observando sus ancestrales costumbres maritales, salvo en el caso de que alguien se case con un forastero.

Entre los 800 habitantes de Kihnu en los que la mayoría están emparentados, no hay quizás más de diez o  doce apellidos diferentes.

En otros lugares, los trajes habituales ya solo aparecen en fechas señaladas. Por ejemplo, con ocasión de las fiestas populares estonias se exhibe un extenso y vistoso muestrario de tonalidades verdes, azules y doradas, sobre todo a lo largo de sus certámenes folclóricos.

Trajes folklóricos estonios

En estos casos no pueden faltar los castillos de fuegos de artificio ni las alegres charangas, mientras que grandes grupos corales cantan al aire libre para deleite de los melómanos.

Para los pueblos bálticos, estos últimos decenios han sido de progreso económico, pero también de desorientación psicológica y cultural.

Muchos y de manera especial los católicos lituanos, acusan los efectos del ateísmo oficial.

Una forma de comportarse arraigada muy anterior a la disciplina marxista explica de modo perfecto como se forman a los pequeños letones, enseñándoles a jugar decorosamente y a enseñar su respeto hacia las personas mayores.

Todas y cada una de las urbes bálticas son una maravilla de limpieza. Dejar caer una colilla en la calle es prácticamente tan incomprensible como declararse en huelga.

La vida de estas personas es sana, disciplinada y más estable que en ninguna otra época de su historia.

 

FUENTES Y REFERENCIAS: