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Etnias

Asháninkas

Asháninkas - etnias.net
  • Ubicación: Perú, Brasil.
  • Población: 88 703 asháninkas y 8 774 ashéninkas
  • Idioma: Idioma asháninca . pdf (familia lingüística arawak), Español, Portugués.
  • Religión: Creencias propias, cristianismo.

 

Quiénes son los ashaninka.

Para aquellos que no sabeis quienes son los ashaninka, hay que señalar que se trata de una etnia amazónica repartida por lo que hoy constituye el Perú y Brasil.

También son conocidos por el nombre de Kampas, campas y en épocas anteriores por numerosos nombres entre los que destacan antis, chunchos, chascosos, asháninkas, thampas, cambas, komparias, kuruparias y campitis.

 

Ubicación de los asháninkas.

Aunque el pueblo asháninca no tiene una localización definida debido principalmente a que han intentado evitar durante mucho tiempo la presencia del hombre blanco cerca de sus poblados, su zona de influencia se encuentra en la extensa altiplanicie del Gran Pajonal.

Comunidad nativa ashaninka - etnias.net
Comunidad nativa ashaninka

Esta zona, debido a su accidentada geografía suponía por sí sola una “muralla” que los protegía de la presencia de intrusos.

No obstante, si queremos tener la oportunidad de estar ante la presencia de pobladores de esta etnia, debemos dirigirnos a los siguientes destinos.

Ciudades y destinos habituales donde se encuentran los asháninkas.

  • Huancayo.
  • Ayacucho.
  • Huancavelica.
  • Cusco.
  • La merced.
  • Satipo.
  • Pichanaki.

 

Mapa de la zona del Perú frecuentada por esta etnia.

** Puede ampliar el mapa y ponerlo a pantalla complete.

 

Historia.

A mediados del S. XVIII, los asháninkas se unieron a Atahualpa, el líder de la rebelión inca contra los españoles.

En la invasión asháninka, estos atacaron unos misioneros franciscanos que habían establecido un puñado de misiones a lo largo de los ríos que atraviesan su territorio.


Durante más de 100 años controlaron una vasta zona en las estribaciones de los Andes, retando de este modo al poderío de España.

Prosiguieron nuevas rebeliones y matanzas, acabando en mil novecientos catorce con la muerte de ciento cincuenta personas.

Los salvajes rincones de esta zona suponen la barrera más esencial para penetrar en su territorio. Las praderas del Gran Pajonal y los extensos bosques de Manú y Vilcabamba están protegidos por profundas gargantas de ríos y altas montañas de nieves perpetúas a más de cuatro mil ochocientos metros de altitud.

Los asháninkas que viven en los valles más accesibles por donde discurren los ríos han descuidado prácticamente totalmente las formas de vida tradicionales y temen a los del Gran Pajonal.

 

La etnia asháninka en el siglo XX.

A fines del siglo XIX, los llamados señores del caucho, llegaron hasta las colinas de los Andes, donde vivían los asháninkas.

Los esclavizaron a gran cantidad de los indios y desarrollaron el “sistema del patrón” merced al como podían “tener” cientos de hombres que ya no retornaban a sus hogares.

El Gran Pajonal se transformó a lo largo de estos años en un cobijo seguro para muchos indios.

La situación del territorio asháninka, entre los Andes y la cuenca del Amazonas influye en la cultura de este pueblo.

Como gente de la montaña, los asháninkas tienen mucho en común con los indios que habitan los altos Andes, como los quechuas, situados en lo que otrora fue el centro del gran imperio inca.

 

Costumbres de los Asháninkas.

Su lengua les vincula con el conjunto de los amerindios que hablan el aruac y que habitan la selva del Amazonas, desperdigadas hasta la costa del Brasil.

Los asháninkas esparcidos a lo largo de unos 50.000 km² en la montaña son unos de los pocos pueblos supervivientes de la cultura aruac.

El pueblo kampa conserva sus costumbres a pesar de su constante asimilación a la cultura predominante - etnias.net
El pueblo kampa conserva sus costumbres a pesar de su constante asimilación a la cultura predominante

La vestimenta asháninka tradicional de los hombres es la cuzma, una especie de túnica en forma de poncho tejida con algodón, coloreada de manera frecuente de colorado con achiote.

Ciertas mujeres jóvenes visten asimismo cuzmas, sobre todo en los lugares donde hay misioneros. Éstas llevan los pechos desnudos y se cubren solo con una pequeña falda.

Hoy en día, solo unos pocos asháninkas en grupos aislados o bien en clanes familiares lejos de los ríos, preservan sus tradicionales formas de vida.

La manera de vida tradicional de los asháninkas se amolda a la perfección al bastante difícil medioambiente de la zona montañosa del Perú. Pero cada uno de las diferentes tribus aisladas precisa tener libre acceso a una zona muy extensa.

Con la fuerte aceleración del proceso de desarrollo económico, sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial, el territorio de los asháninkas ha recibido un número creciente de intrusos.

Las consecuencias de este proceso complican el funcionamiento de su sistema económico de supervivencia y alteran sus formas de organización social.

A lo largo del siglo veinte, el número de asháninkas fallecidos a manos de foráneos ha superado el de las víctimas que ocasionaron ellos a lo largo de su historia.

Los asháninkas han debido pagar un elevado tributo. Años de esclavitud, matanzas, expediciones militares de castigo y epidemias asoladoras.

Destruida la integridad de su cultura autóctona, desgastados y desalentados, muchos asháninkas han cedido de forma fácil frente al reclamo de los reclutadores de mano de obra. En nuestros días más de una tercera parte de ellos viven ya bajo el sistema del patrón.

Los asháninkas del Gran Pajonal, que viven en uno de los lugares más hostiles de la zona, han continuado en buena medida a salvo de las influencias del exterior, hasta el momento en que el proyecto de colonización Obteni se puso en marcha en mil novecientos cuarenta y cinco.

 

Organización social.

Todos y cada uno de los miembros del grupo escogen un jefe, al que se considera dueño de todo y gobernante de la aldea.

Las resoluciones se toman en común, aunque en tiempo de guerra se obedece sin discusión a los jefes guerreros.

 

Viviendas.

Sus casas sin paredes están construidas sobre 6 postes verticales que mantienen un techo de paja.

Una plataforma de tablas sutilmente flexibles en un extremo de la casa da una superficie agradable que a lo largo del día se emplea como zona de estar y por la noche para dormir.

Dato interesante
En contraste a la mayor parte de los amerindios de la cuenca del Amazonas, que duermen en hamacas, los asháninkas de este rincón del Perú usan esterillas hechas con cortezas o bien algodón.

En el extremo opuesto de la casa se halla el sitio destinado a cocina, con una fogata formada por tres troncos de madera dura que se empujan conforme van consumiéndose.

Pueden verse pequeños animales como ardillas y tortugas desprovistas de sus corazas asándose al fuego mientras que un pote de mandioca dulce hierve a fuego lento.

 

Cultivos y alimentación.

La mandioca que forma parte básica de su alimentación. Debe servirse al lado de otros comestibles ricos en proteínas, alternándose en las comidas a fin de que el “espíritu de la mandioca no se sienta insultado”.

Las diferentes tribus cultivan pequeños campos y jardines en claros de selva roturados. Todos y cada uno de los árboles en esas zonas se dejan a medio recortar. Después, solo varios de estos árboles entre los más altos se abaten simultáneamente, de forma que derriban al resto en su caída.

Tras haber cosechado la mandioca, la caña de azúcar, los plátanos, la coca o bien el barbasco, los asháninkas abandonan el terreno a la flora silvestre y se marchan a otro sitio.

PARA RESISTIR EL FRÍO, EL APETITO Y LA FATIGA, LOS ASHÁNINKAS MASCAN HOJAS DE COCA.

Las llevan en la boca y las mastican de vez en cuando. Estas hojas tienen un ligero efecto narcótico, y las emplean todos y cada uno de los pueblos que habitan la montaña peruana.

 

Caza y armas que usan.

Los asháninkas asentados en las riberas de los ríos emplean el barbasco como veneno para emponzoñar sus arpones, si bien también pescan con anzuelo y con flechas.

Niño campa disparando con un arco típico - etnias.net
Niño kampa disparando con un arco típico.

Hay muchas formas singulares de puntas de flecha, incluyendo gruesos punzones para la caza de pájaros.

En el pasado esta zona estaba densamente poblada por jaguares, tapires, cerdos salvajes, venados y monos.

Los asháninkas dedican una gran parte de su tiempo y habilidad a la caza de animales salvajes, que forman su primordial fuente de proteínas.

 

Religion de los ashaninkas.

Chaman amazónico - etnias.net
Chaman amazónico

Los asháninkas piensan que estos animales tienen espíritu y que están bajo control por un Ser sobrenatural, conocido como el Señor de los animales.

Este Dios, mandaría presas a fin de que sean capturadas por los cazadores.

Si una flecha hiere y no mata, el espíritu del animal herido va a lamentarse frente al Señor
de los animales, el cual decidirá si mandar o no más presas. De esta manera, la caza puede desaparecer.

La necesidad de una carne poco a poco más escasa hace que, para los asháninkas, sea doblemente esencial dar en el blanco a la primera, y ponen gran cuidado en que sus arcos y flechas estén en perfectas condiciones de empleo.

Las víboras y otros animales mayores, como el jaguar y el puma, tienen, conforme los asháninkas, espíritus malignos y diablos que pueden amenazar su vida y ser origen de enfermedades, malas cosechas, desbordamientos y otros desastres.

En la zona comprendida entre los ríos Urubamba y Manu vive un conjunto apartado de asháninkas conocidos como macheyengas.

Los macheyengas piensan que el hombre fue creado desde los árboles por unos seres llamados tasorinchi y un cierto número de espíritus malignos que incluían a Los hombres de las montañas, citados por el diablo Kientibakori.

No obstante, en los valles donde se han ido estableciendo los misioneros y un número creciente de colonos, plantadores de café y madereros, estos mitos han ido desapareciendo.

 

Celebraciones habituales.

Ciertos ritos más complejos de los asháninkas tienen lugar con motivo de la iniciación de las muchachas. La chica yace en una cama y se la cubre para eludir que puedan verla aun sus familiares.

Después tiene sitio la celebración ritual y la chavala es entregada al hombre con quien se debe desposar.

El masato se prepara singularmente para la fiesta de la luna - etnias.net
El masato se prepara singularmente para la fiesta de la luna. Se realiza con mandioca que las mujeres mascan y escupen en un recipiente de madera. Este líquido, mezclado después con agua y cubierto de hojas, fermenta de manera rápida al calor de la selva tropical.

En estas fiestas la música se efectúa con instrumentos muy elementales. Hay más carreras y risas que danza propiamente dicha y se toma el masato, una mezcla hecha con mandioca mascada.

A lo largo de múltiples días antes de la celebración, las mujeres aparecen con los semblantes desfigurados, por grandes masas de mandioca que mastican a mofletes llenos.

Después escupen la masa en unos recipientes de madera. Con el calor de la selva se genera una veloz fermentación y tras veinticuatro horas, se agrega agua formándose un espeso y mantecoso líquido blanco.

La plataforma destinada a dormitorio .. - etnias.net
La plataforma destinada a dormitorio en las casas asháninkas se convierte durante el día en cuarto de estar.

Aunque las fiestas más regulares de los asháninkas son las que se festejan para celebrar la vuelta de su Padre la luna. A lo largo de los días precedentes se preparan grandes cantidades de masato y cuando la luna llena se eleva sobre el poblado, el Jefe da una señal a fin de que comiencen los festejos.

Esta señal puede hacerse con un tambor o bien con una carcasa de caracol a guisa de trompeta.

Entonces se reúnen todos en el poblado, cantando y bailando a lo largo de la noche hasta el momento en que se termina el masato.

 

Los chamanes.

Solo el chamán también llamado sheripiari puede anular el poder de los diablos a través de su repercusión sobre los espíritus amigos.

LAS VISIONES DEL CHAMÁN SOBRE LE MUNDO SOBRENATURAL ESTÁN INDUCIDAS POR UNA BEBIDA LLAMADA KAYAPI QUE ES UNA DROGA PSICOTRÓPICA REALMENTE FUERTE.

Temerosos de las fuerzas sobrenaturales que actúan a su alrededor, los asháninkas son muy susceptibles a contraer enfermedades sicosomáticas, aunque debido a su robusta constitución física se restituyen con sencillez incluso sin recibir la visita del chamán.

 

Evolución de la población asháninka.

La despoblación ha diezmado las tribus apartadas de asháninkas, quedando las tribus tan reducidas que resultan imposibles tanto como unidades económicas como familiares.

La extensa altiplanicie del Gran Pajonal es el hábitat de la etnia ashaninka - etnias.net
La extensa altiplanicie del Gran Pajonal era en otro tiempo la fortaleza de los aguerridos asháninkas. Aun el día de hoy los extraños no son bien recibidos. Los conjuntos asháninkas viven en minúsculos poblados y tienen su territorio de caza.

Entre los años 1950 a 1970, su número bajó dramáticamente de 6000 a 1500.

Múltiples factores han contribuido a este resultado, siendo el reclutamiento de mano de obra y las epidemias de enfermedades importadas las principales responsables.

Las formas tradicionales de matrimonio, que establecían intercambios de hermanos y primos y asimismo la poligamia, están en completa regresión.

Hoy en día solo pocos asháninkas viven completamente apartados y aislados. Estos gozan aún de acceso a grandes áreas que no tienen de momento valor para los blancos.

Su rechazo de la civilización moderna forma un deseo absolutamente consciente y evitan de modo sistemático todo contacto con gentes extrañas.

Si se ven descubiertos se marchan de su poblado y se establecen en otro sitio.

Muchos de los asháninkas que viven en los valles fluviales se han amoldado a la economía comercial. La habilidad en el tejido reporta a estos unos ingresos que le dejan sostener su independencia.

Estos hombres comercian con los indios machiyengas en el río Manú. Si bien están en proyecto modernas carreteras, de momento los afluentes del Alto Amazonas son las únicas vías de penetración a la Montaña peruana.

 

Posibles medidas para proteger a estos pueblos indígenas.

En la década de los 70, tres exploradores que buscaban una urbe perdida en las colinas del este de los Andes, en el Perú, fueron atacados por una banda de indios. Dos de los exploradores fallecieron a la primera andanada de piedras y el tercero solo resultó herido y trató de escapar.

El número de pequeños asháninkas que el día de hoy se educan conforme con a las reglas de su pueblo es muy reducido - etnias.net
El número de pequeños asháninkas que el día de hoy se educan conforme con a las reglas de su pueblo es muy reducido. Las bajas tasas de natalidad, las enfermedades importadas y el reclutamiento de mano de obra, contribuyen a incrementar la despoblación de los pueblos más apartados.

Capturado este último, fue golpeado con piedras hasta fallecer. Aquellos indios formaban una parte de un grupo conocido como asháninkas, un pueblo reacio a la presencia de extraños y que acostumbra a reaccionar violentamente contra ellos.

Cómo es lógico, el uso de la fuerza no va a solucionar los problemas que tienen estas comunidades para proteger tanto sus tierras como su cultura.

El desarrollo económico ha transformado el equilibrio ecológico de los bosques de la Montaña, sin embargo puede suceder que la parte de territorio ocupada aún por los asháninkas sea puesta a salvo y declarada Parque Nacional.

Si no se toman de manera rápida medidas específicas que impidan la explotación de los
asháninkas y de su ambiente ecológico, su cultura tradicional va a desaparecer por completo más pronto que tarde.