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Etnias

Amhara

Mujeres de la etnia amhara con sus trajes típicos
Bandera de la región de Amhara
Bandera de la región de Amhara.
  • Ubicación: Etiopía.
  • Población: 19.150.000
  • Idioma: Amhárico.
  • Religión: Cristianismo, Creencias propias.

 

 

Dónde está la región de Amhara en Etiopia.

Podemos considerar a la región de Amhara como la zona de Etiopía en la que reside la división etnia que lleva el mismo nombre de un total de nueve que tiene este país.

Se encuentra situado en la zona noroeste de Etiopia y tiene una superficie total de 159.174 km².

 

Mapa de la región de amhara.

Puede localizar, ampliar e incluso explorar esta región en el siguiente mapa.

 

10 destinos que podemos visitar en Amhara.

En una región tan amplia y con tanta antigüedad (ya en la época del imperio romano se tenía constancia del reino Aksumita), los monumentos y zonas historias que podemos visitar son numerosas y de gran interés arquitectónico. Entre ellas estarían las siguientes:

  1. Iglesias talladas en la roca de Lalibela.
  2. Iglesia de San Jorge en Lalibela.
  3. Parque Nacional de las Montañas Simien en Gonder.
  4. Yemrehanna Kristos en Lalibela.
  5. Iglesia Debre Berhan Selassie en Gonder.
  6. Easy Ghebbi en Gonder.
  7. Monasterio de Azwa Mariam en Bahar Dar.
  8. Asheten Eco Trekking en Lalibela.
  9. Lago Tana en Bahar Dar.
  10. Gondar en Gonder.

 

Aeropuertos más cercanos.

Si desea dirigirse y visitar la región de Amhara, los aeropuertos más cercanos serían los siguientes.

  • Dessie.
  • Bahar Dar.
  • Gonder.
  • Addis Ababa.
  • Lalibela.
  • Mekele.
  • Asmara.

 

Características de la región Amhara.

Regiones de Etiopía

Si te diriges al norte de Etiopía y penetra en la helada altiplanicie, la impresión es de absoluta desolación.

Las redondeadas colinas parecen desprovistas de cualquier forma de vida, salvo los extensos pastizales.

Con una altura media de 3000 metros sobre el nivel del mar el viento es tan frío que sus habitantes, los amharas, deben resguardarse de los rigores del tiempo con la tradicional shamma o bien toga de algodón.

Los 19 millones de amharas, si bien solo suponen un cuarto de la población de Etiopía, dominan la política del país, situación a la que accedieron tras una muy larga sucesión de luchas intestinas entre los nobles provinciales.

 

Origen etimológico del estado Etiope.

En otros tiempos, los señores feudales demandaban la prestación del servicio militar a sus vasallos,

Rey Salomón - etnias.net

El último emperador, Haile Selassie, se supone que descendía de una estirpe de manera directa relacionada con Salomón y la reina de Saba.

Es conocido que la reina, atraída por la riqueza y sabiduría de Salomón, llegó con una enorme caravana a Jerusalén, donde fue recibida con honores y obsequiada.

Cautivado por aquella mujer, Salomón deseó acostarse con la exótica visitante, pero esta se negó.

Las distintas versiones que explican de qué manera logró Salomón su propósito coinciden en dar como resultado el nacimiento de un hijo, Menelik.

Años después, este visitó la corte de su padre y consiguió autorización para hacer una reproducción del Arca de la Coalición, al objeto de llevársela a su país.

Valiéndose de artimañas, el joven consiguió hacerse con el original y transportarlo a Aksum, donde creó un reino, precursor del imperio etíope.

Esta y otras leyendas afines muestran un interesante aspecto de la historia etíope, como lo es la continua repercusión de la lengua, cultura y civilización semíticas, sobre todo en los siglos precedentes y siguientes al nacimiento de Cristo.

 

Origen del pueblo amhara.

Como en una gran parte de África, los primeros habitantes de Etiopía hubieron de ser gentes de pequeña estatura, relacionadas con los pigmeos.

Más tarde y a similitud de lo ocurrido en toda la franja meridional del Sáhara, en los últimos milenios del paleolítico, el país fue ocupado por negros, autores del conjunto lingüístico y cultural llamado cuscítico.


Estos pueblos acusaron la repercusión semítica, dada la fácil comunicación entre las dos riberas del mar Rojo, sabiéndose que desde algunos siglos a. c., hasta los primeros de nuestra Era, hubo un notable tráfico humano entre Arabia y Etiopía.

En la ciudad de Roma y Bizancio se conoció la existencia de la monarquía aksumita, establecida en el norte de Etiopía y muy activa en las disputas dinásticas de la Arabia meridional y del Sudán, donde intervino contra el reino de Meroe, destruyéndolo hacia el año 330 d.c.

 

Religión y ritos que profesan.

Más o menos hacia esa época (S.IV), el monarca aksumita Azana se transformó al cristianismo, evento que dejaría una huella indeleble en la historia etíope.

El cristianismo ha sido la religión predominante de los amhara durante siglos

Aquella conversión y las peculiaridades del cristianismo no debieron calar hondísimo entre el pueblo, puesto que se preservaron creencias de origen semítico.

Tal hubo de ser el origen de los fallasha o bien judíos negros y probablemente de aquí proceda la relevancia que la Iglesia etíope prosigue concediendo al Viejo Testamento.

Mas debido a las incursiones de los árabes por las costas egipcias a lo largo del siglo VII, los amharas perdieron los vínculos con Bizancio y su cristianismo apenas pudo subsistir en contacto con la iglesia copta.

 

Idioma de los amharas.

En el siglo V alcanzó su pleno desarrollo la lengua geez, a la que se vertieron los textos cristianos y que a día de hoy conserva un carácter solamente ritual. Su evolución es equiparable a la del latín en Europa, donde ha subsistido como lengua oficial de la Iglesia, dando origen a múltiples idiomas vivos.

Tras el fracasado intento de expansión italiana en Etiopia

De esta forma, del geez brotaron el tigrinya, el tigre, que se habla en el norte de Eritrea, y por último el amhárico, el más distanciado de la lengua madre y muy perjudicado por influencias cuscíticas.

Todo señala que el amhárico terminará por imponerse sobre los demás idiomas, dada la evidente ventaja social y política de sus hablantes, miembros del grupo líder del país.

En la fonética y la sintaxis del amhárico pueden rastrearse muchos elementos hamitas. El amhárico es el idioma oficial desde el año 1270.

Las obras literarias más viejas escritas en esta lengua, solo se remontan al siglo XVII.

La lengua amhárica es de entre todas las lenguas etíopes la de más reciente de todas y sus hablantes, los amharas son el último de una larga sucesión de pueblos dominamos en esta zona de África.

 

Un poco de historia de los amharas.

Aksum, la capital del reino Amhara comienza su decadencia a lo largo del Siglo VIII con el apogeo del islamismo y termina desapareciendo de la historia desde el X.

Una parte de la unidad perdida se restituyó con la dinastía zague, uno de cuyos reyes llamado Lalibela, dio su nombre a una población conocida por sus templos excavados en la roca.

Las magníficas ruinas de Aksum, cerca de Adua

El estilo arquitectónico de estas iglesias, reminiscente del aksumita, parece inspirarse también en estructuras anteriores de madera, quizás viejos santuarios paganos que después se emplearon para el culto cristiano.

En todo caso, la mayor parte de estas construcciones datan de los últimos decenios del siglo XIII y coinciden con la llegada al trono de los monarcas amharas.

A lo largo de los siglos XIII y XIV, los núcleos cristianos accedieron por el Sur a la zona que el día de hoy ocupan los amharas.

Los amharas descienden de conjuntos semíticos que, atravesando el mar Rojo  desde la Arabia meridional, se establecieron en Etiopía. Su reino se transformó al cristianismo en el siglo IV.

Estas zonas meridionales cedieron frente a los embates del islamismo y no se recobraron hasta finales del siglo XIX, a lo largo del reinado de Menelik II en 1889 – 1913.

Un monarca del siglo XV llamado Zara Yacob, realizó una extensa campaña contra el paganismo.

 

La llegada de los europeos.

En el XVI intervinieron los portugueses, interesados en el provechoso monopolio del comercio indio con la intención d asegurarse una senda libre de los obstáculos musulmanes.

Aliándose con los reyes etíopes derrotaron a los invasores árabes y lograron una envidiable situación en el país. Tras su expulsión Europa volvió a perder el contacto con Etíopia.

La mayoría de las etnias africanas fueron colonizadas por los europeosLa mayoría de las etnias africanas fueron colonizadas por los europeos

Hasta mediados del XIX, la historia del país es una sucesión de luchas entre los príncipes de Gondar, Choa y Tigré, todos supuestos descendientes de la estirpe salomónica.

Teodoro restituye el control amhara sobre una gran parte de Etiopía, pero comete el fallo de tomar represalias contra los residentes europeos, enfadado por el silencio con que la reina Victoria acogió una de sus misivas diplomáticas.

La fulminante reacción británica supuso la derrota y muerte de Teodoro, tras lo que las tropas expedicionarias abandonaron el país.

A Juan IV, único gobernante no amhara desde 1270, le sucedió el rey Menelik II, por cuyo impulso Etiopía ganó una gran parte de su extensión actual.

Fallecido como consecuencia de una apoplejía, el ras Tafari Makonnen aceptó la regencia y después el título de rey, con el nombre de Haile Selassie que significa Muy santa Trinidad.

 

La iglesia en Etiopía.

A lo largo de toda la historia de luchas dinásticas que ensangrentaron el país, la Iglesia etíope fue la única corporación estable y políticamente poderosa. Dueña de más del quince por ciento de las tierras cultivadas, su cabeza suprema, el Patriarca o bien Abuna, dispone de un excelente poder.

Lalibela

Otros personajes ricos y también influyentes son el Echege, administrador de los recursos eclesiásticos y superior de todos y cada uno de los frailes así como de los abades rectores de los florecientes monasterios.

La Iglesia está presente en todas y cada una de las etapas, esenciales de la vida.

Cada templo cuenta con un mínimo de dos sacerdotes, auxiliados por múltiples diáconos y debteras. Hay cientos de frailes y ciertos ermitaños.

 

El sacerdote en la iglesia amhara y etíope.

El sacerdote bendice al recién nacido, lo circuncida si es varón, le bautiza pasados cuarenta días y presenta a los pequeños en el templo y les da la comunión.

Amhara cristianismo

El sacerdote recomienda a quienes desean casarse por la Iglesia que mediten de forma profunda su resolución, puesto que este enlace es inseparable.

Lo más usual es casarse por lo civil más simple de disolver el matrimonio a instancias de uno de los cónyuges.

Nuevamente aparece el sacerdote o bien “padre espiritual” del fiel cuando llega el instante de fallecer, puesto que a él corresponde exculpar al moribundo, enterrar los cadáveres y oficiar los entierros a los cuarenta días del fallecimiento.

 

Costumbres y vida diaria.

Menos esencial, es la repercusión de la religión en la vida rutinaria de los amharas, quienes a pesar de dominar la política nacional son en su gran mayoría, simples campesinos.

El padre de familia empieza su jornada con una oración y si tiene instrucción escolar, lee algún pasaje de un texto bíblico.

Mercado comarcal, donde los amharas intercambiarán sus productos

Hechas sus abluciones con el agua que le trae la esposa o bien un hijo, y tras desayunar comienza el trabajo en el campo, que puede ser propio o bien cedido en alquiler por un terrateniente eclesiástico o bien aristocrático.

Las tierras elevadas de la altiplanicie generan cebada, habichuelas, lentejas y teff. En las más bajas se consiguen los mejores rendimientos con el maíz y el mijo.

Otros productos, como condimentos y carnes o bien derivados lácteos, son objeto de intercambio en los mercados, donde se practica un activo intercambio con los afares del desierto y los gallas establecidos del territorio amhara.

 

La mujer amhara.

La mujer amhara trabaja mucho. Ya antes del amanecer es posible verla moliendo el teff para freír las injerías.

Mujeres de la etnia amhara

Realiza la limpieza y da de comer a los animales menores y a las gallinas que deambulan por la casa. Prepara cerveza o agua miel, hila algodón, va a por agua, recoge carburante, que consistirá casi siempre boñiga seca, teje esteras y elabora cestas.

Si el marido trabaja en un campo próximo, le lleva el almuerzo y al retornar aquél tras una jornada agotadora, le lava los pies y sirve la cena a la familia.

Los hijos dedican prácticamente todo el día al cuidado de los animales de labranza, bueyes y de carga, asnos, mulos y algún caballo. Aparte de vacas, ovejas y cabras, que generan carne y leche para el consumo familiar.

 

Características de los amharas.

Los amharas, respetuosísimos con sus superiores, no son serviciales. Resaltan por su ceremoniosidad y formalismo. Las estrictas reglas de conducta vienen dictadas por el cabeza de familia, quien en los medios campesinos sigue escogiendo a sus yernos y nueras.

Las celebraciones religiosas son parcialmente rebosantes durante todo el año

Su primordial característica, como pueblo, es la aceptación de las penalidades de la vida. El hombre debe ser independiente, responsable y respetuoso con el resto, exigencia esta que explica la distribución demográfica en caseríos y no en aldeas.

Se defiende la necesidad de un firme control del pueblo, como por ejemplo en lo referente al ayuno prescripto por la Iglesia.

Los gobernantes han de ser fuertes y capaces de resguardar un orden público que, como prueba la historia, puede estropearse con gran sencillez.

La férrea dirección de los temas nacionales forma la única garantía de “pan y trabajo” para todos.

Conforme esta mentalidad, el hombre ideal es fuerte, belicoso, trabajador y fecundo. La excesiva sinceridad, el charlar demasiado de uno mismo, es rastro de flaqueza de carácter y expone al individuo al ataque exterior. La reserva y el engaño, son signos de sabiduría.

A lo largo de generaciones, los amharas se han sentido unidos por un credo religioso, una interpretación del honor y una forma de vida que dejaba al campesino transformarse en señor, o bien al inquilino en terrateniente. Su sociedad era fuerte, por el hecho de que todos creían en sus tradiciones.

Como no podía menos, la educación escolar está desgastando el poder paterno sobre los hijos, sus opciones conyugales y la conformación del propio futuro. La nueva generación se halla con inconvenientes hasta el momento ignotos, puesto que la vida urbana es totalmente diferente de la campesina.

El pueblo amhara se halla frente a la frágil transición a una economía moderna, sin que por este motivo deba desaparecer el legado cultural de sus ancestros.