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Etnias

Aymara

La bandera aimara representa a todo un pueblo que carece de fronteras definidas - etnias.net
Bandera aymara - etnias.net
Bandera aymara.
  • Ubicación: Bolivia, Perú, Chile.
  • Población: 2.100.000.
  • Idioma: Aimara y español.
  • Religión: Cristianismo, creencias propias.

 

Quiénes son los aymara.

Al pueblo aymara también se lo conoce como aimara o aimaraes.

Documental sobre el pueblo aymara realizado por Sur Imagen & Editorial Achacachi de la Serie Pueblos Originarios.
 

En todo caso se trata de un pueblo precolombino que habita en América del Sur (Bolivia, Sur del Perú y norte de Chile) en la meseta situada junto al lago Titicaca en la cordillera de los Andes.

Dónde viven los aimaras.

De una población de 2.100.000 aimaras aproximadamente, la mayor parte viven en Bolivia, donde, junto a la etnia quechua, representan el setenta por ciento de la población nacional. En la ribera peruana del lago Titicaca viven más o menos 50.000 aimaras.

Altiplano junto al lago titicaca donde viven los aimaras - etnias.net
Altiplano junto al lago titicaca donde viven los aimaras. El altiplano es una zona estéril y  desolada extensión a unos tres mil metros de altura.

Resulta paradójico  a la gran altura en la que habita este pueblo sobre las increíbles selvas del amazonas, un cinturón de montañas andinas que rodea el Altiplano. Una zona árida y extensa que forma una meseta y el lago Titicaca, un verdadero mar elevado.

La cuenca pantanosa y las llanuras que lo rodean forman el hábitat de los aimaras y los quechuas, pueblos que a pesar de convivir cercanos unos a otros han preservado identidades e idiomas diferentes.

Este inhóspito territorio ha sido escenario de dos increíbles civilizaciones. La primera, entre los años 300 y 900 d.c., tuvo su base en la ciudad que hoy en día se encuentra en ruinas conocida como Tiahuanaco.

Supone un monumental conjunto de pirámides, esculturas y muros gigantescos. La más reciente, la de los incas, duró unos cuatrocientos años, hasta la conquista de España del siglo XVI.

Región aproximada de América del Sur ocupada por los aymaras - etnias.net
Región aproximada de América del Sur enla que es posible oir el idioma aymaras

Sin embargo, los aimaras apenas han preservado vestigios del periodo incaico y estos no recuerdan si sus antepasados construyeron la ciudad Tiahuanaco.

Destacan el color intenso de los trajes y la alegría de sus celebraciones, los cuales contrastan con la aridez del Altiplano.

Sus fiestas que comienzan después de una misa, coinciden con jornadas religiosas. Entre estas destacan la de Todos los Santos o bien la Candelaria.

Suelen durar unos 3 días en los cuales los participantes bailan, comen y beben hasta caer exhaustos.

 

Origen del pueblo aimara.

Dios de los Aymara y de los Incas también llamado Huiracocha o Wiracocha, Dios de los báculos o de las varas, es una divinidad del cielo que consideran como al Dios Creador - etnias.net
Dios de los Aymara y de los Incas también llamado Huiracocha o Wiracocha, Dios de los báculos o de las varas, es una divinidad del cielo que consideran como al Dios Creador

El pueblo aimara desconoce su propia historia e incluso su origen, no pudiendo constatar la época en la que llegaron a esta árida zona.

Tienen que echar mano a  su mitología, concretamente al Dios Supremo Virajocha para explicarlo. Según estas creencias, este Dios hizo a los aimaras al tiempo que creaba el sol y  el lago Titicaca, pero en sus  leyendas no aparece ningún tipo de migración desde otras tierras.

De hecho, el nombre de aimaras tampoco les corresponde, sino que fueron los misioneros jesuitas, quienes los “bautizaron” con este nombre tomándolo  del  nombre de la región donde viven, puesto que ellos mismos se definen como haques que significa hombres.

 

Las viviendas.

Las casas actuales en las que viven son similares a las de los trabajadores de la época incaica.

Casas de los aimaras construidas con adobe como se venía haciendo incluso antes de la llegada de los españoles - etnias.net
Casas de los aimaras construidas con adobe como se venía haciendo incluso antes de la llegada de los españoles.

Estas casas eran y son construidas en adobe. Solamente tienen una estancia cubierta con techumbre de paja y su única abertura al exterior es una puerta practicada en la pared oriental.

Toda la familia duerme sobre pieles de llama o bien sobre una baja plataforma hecha a base de barro. No hay muebles y los escasos aparejos culinarios se guardan en concavidades abiertas en el propio muro de la casa.

Dato curioso
Los característicos sombreros en forma de hongo y flexibles de los hombres, fueron adoptados por los aimaras hacia los años veinte del siglo XX.

Ciertos poblados del cercanos al Titicaca, se edifican sobre plataformas de caña de totora, aunque la mayor parte de los aimaras viven en casas de adobe esparcidas por el árido Altiplano.

 

Su economía.

Los aimaras insisten en su agricultura de subsistencia, si bien tanto Perú como Bolivia precisan de mano de obra para impulsar su desarrollo industrial.

Solo la coca se genera en cantidad suficiente para exportarla.

Realmente, la emigración a zonas industriales ha desgastado los vínculos con la familia y muchos aimaras han buscado consuelo en el alcohol.

Los puestos directivos prosiguen a cargo de cholos o bien de gentes de origen europeo y el aimara como otros tantos otros indios de estas zonas, aún se halla en la base de la pirámide social.

 

La agricultura.

Salvo en los fértiles valles orientales, utilizados por los aimaras hace dos siglos aproximadamente, el uso agrícola de la tierra es bajo debido de la pobreza del terreno. Todo esto a pesar de los sistemas de riego que se remontan al periodo incaico.

Los cultivos más habituales de cada zona estaría influido por el clima existente.

En los valles más cálidos y abrigados, se cultiva trigo, maíz, frutas y hortalizas, mientras que en el resto del territorio prevalece la cebada, distintos tubérculos, habichuelas, cebollas y ajos.

 

La ganadería.

La cabaña ganadera, compuesta por llamas, porcinos, bóvidos y ovinos, sobrevive en los dispersos pastizales o bien entre los cañaverales del lago.

Los rebaños de llamas constituyen unos de los recursos ganaderos más recurridos por los aimaras - etnas.net
Los rebaños de llamas constituyen unos de los recursos ganaderos más recurridos por los aimaras

 

Alimentación.

Ya que la carne para esta etnia supone un lujo,  el complemento proteínico lo aporta un alimento básico, que es una sopa espesísima y picante, hecha a base de pescado que se atrapa en el lago Titicaca.

Suelen hacer dos comidas por día, una al amanecer y otra al anochecer. Ésta se hace en torno a un fuego encendido fuera de la choza.

Cuando están lejos de su casa, el aimara suele sentarse a comer frente a un muro, inclinándose sobre el recipiente, ya que no le gusta comer junto a otras personas.

 

La hoja de la coca en la vida de los aimaras.

Hay que tener en cuenta que las condiciones climatológicas que soporta este pueblo son extremas, su dieta bastante pobre y el trabajo duro.

Debido a esto y para que la vida resulte más soportable es por lo que ingieren la coca, el “oro verde de los yungas“, el cual es un alcaloide suave que insensibiliza contra el apetito y el frío, generando una sensación de bienestar.

Muy extendida el consumo de la hoja de la coca, no hay indio que no se pase el día masticando hojas y más hojas de coca.

Leyenda sobre la hoja de coca
” Según una leyenda, en una ocasión, algunos indios del Altiplano se adentraron en una zona selvática y le pegaron fuego, con el propósito de abrir claros para nuevos cultivos.

Los indios perdieron el control de las llamas, las cuales adquirieron grandes proporciones. Al observar esto el dios de la nieve y las tormentas, molesto con el humo y el calor de las llamas, mandó un chaparrón que aparte de sofocar el fuego arrasó con la vegetación. Solo se salvó un arbusto de vivo color verde. Acuciados por el hambre, los indios comenzaron a masticar aquellas hojas y descubrieron las propiedades mágicas de la coca. “

Este arbusto, además de ser el único lujo de los aimaras, es un factor esencial de su vida. De ahí que la mayoría de los aimaras guarden las apreciadas hojas en una bolsa de algodón, la cual se ha transformado en una parte de su vestimenta.

Los hombres llevan chaquetas y pantalones muy remendados, de color blanco o bien gris, y un sombrero flexible sobre un gorrillo de punto con orejeras.

Asimismo, se emplean ponchos confeccionados en lana de llama, que llegan prácticamente hasta los tobillos. Para finalizar, abundan las sandalias de goma o de cuero sin curtir. En terreno muy duro acostumbran a caminar descalzos, para no deteriorar el calzado.

 

Vestimenta.

Mujer aimara portando a su hijo a la espalda con un aguayo - etnias.net
Mujer aimara portando a su hijo a la espalda con un aguayo.

Los vestidos de las mujeres combinan la antigua indumentaria indígena con los miriñaques europeos del siglo XVII.

La pollera es una falda  ajustada en la cintura, acampanada y con muchos pliegues. Ésta cubre hasta media pierna y está hecha con algodón, seda o bien terciopelo, con colores intensos y vistosos.

Algunas mujeres llevan hasta diez polleras a la vez, siendo su número y belleza expresiva de su situación social.

Sobre la pollera y una camisa ligera, las mujeres llevan un mantón de algodón, o un chai de lana, en los dos casos sujeto con un alfiler de oro o bien plata.

La última prenda es el aguayo, lona de colores con la que se forma una bolsa. Echada sobre la espalda, sirve para llevar al hijo pequeño o bien para transportar género al mercado.

En equilibrio sobre la cabeza no puede faltar el propio sombrero hongo, de color gris, negro, salmón o bien azul, que siempre y en todo momento da la sensación de ser demasiado pequeño.

Las aimaras lo llevan algo inclinado y solo se lo quitan en el templo o bien en su casa. Esta prenda se popularizó desde 1925, por lo que en ciertas zonas sigue estando de moda un sombrero anterior, de color blanco y semejante a una escudilla.

Los cholos o mestizos suelen vestir con más elegancia, ya que por norma general gozan de mayor prosperidad económica que los indios puros.

Mujeres aimaras seleccionando y vendiendo hojas de coca - etnias.net
Mujeres aimaras seleccionando y vendiendo hojas de coca.

A los recién nacidos se les envuelve en gruesos ropajes, que se reemplazan por prendas holgadas cuando son algo mayores. Cuando comienzan a caminar, su vestimenta suele parecerse a la de sus progenitores.

Como única concesión a la niñez, las pequeñas llevan bombines de intenso color colorado.

 

La educación.

Los progenitores son cariñosos con los chiquillos, enseñándoles a ser respetuosos, activos y obedientes.

En algunas zonas amplian su educación asistiendo a las escuelas públicas, sin llegar a desatender, a ser posible, sus deberes como pastores de los rebaños familiares, en tanto los padres se dedican a las faenas más complicadas.

 

Tradiciones y fiestas.

El bautismo representa el ingreso del recién nacido en la colectividad. A esta liturgia religiosa le siguen múltiples semanas después, la rutucha o bien primer corte de pelo.

Los padres escogen a los padrinos del nuevo cristiano, que serán un matrimonio que se comprometerá cumplir ciertas obligaciones rituales y económicas.

Asimismo, se nombran padrinos para la primera comunión y la boda, siendo el compromiso de los designados tan firme como en el bautismo.

Los padrinos bautismales, por ejemplo, pagan los gastos de la misa y regalan al ahijado un juego completo de picudas, o bien festejan la rutucha con una celebración familiar.

Los padrinos de la boda, nombrados por los progenitores de la novia, actúan entre otras muchas funciones, como árbitros en cualquier disputa marital importante.

Fiesta de la Virgen de la Candelaria - etnias.net
Fiesta de la Virgen de la Candelaria

Reciben por lo menos una visita anual de sus apadrinados y también intercambian con ellos diferentes regalos.

Este sistema de relaciones familiares adquiere particular relevancia en la organización de los tradicionales festejos, que coinciden en fechas y objetivos, con festividades católicas como la de Todos los Santos, Año Nuevo y la Candelaria.

En estas ocasiones se nombra un comité, encargado de recoger la comida y las bebidas aportados al festejo por amigos, familiares y padrinos.

Quienes de este modo contribuyen están en su derecho a recibir exactamente el mismo apoyo cuando patrocinen su celebración.

Gracias a esto, las fiestas resultan muy derrochadoras y es usual que el patrocinador deba buscar algún trabajo extra para pagar los gastos.

Una misa, festejada en la víspera de la festividad religiosa en cuestión, supone el inicio de los festejos, cuyo punto culminante se alcanza 24 horas después. A lo largo del tercer y último día, chefs, camareras y demás asistentes se incorporan a la fiesta saliendo a bailar con los propios trajes de trabajo puestos.

Con esto termina la fiesta y ya solo quedan los corrillos de quienes intentan recuperarse de las resacas producidas por la excesiva ingestión de chicha (bebida alcohólica).

 

La chicha.

Es un tipo de cerveza fuerte, elaborada a base de maíz y que ha sido la bebida tradicional de los aimaras desde el tiempo de los incas.

Dato curioso
Para el aimara, la intoxicación etílica no es tan solo un estado agradable, sino tiene un significado ritual, indispensable en cualquiera de estos carnavales religiosos.

El maíz es mascado por las mujeres y después vertido en vasijas, donde se hierve combinándolo con chicha rancia, pedazos de carne, agua azucarada y yerbas locales con las que se consiguen diferentes variedades.

 

Ritos y creencias.

No es posible definir con precisión la frontera entre lo religioso y lo puramente tradicional, ni separar de la vida secular cualquiera de estos aspectos.

A pesar del aparente catolicismo de los aimaras, muchas doctrinas cristianas carecen de significado para ellos - etnias.net
A pesar del aparente catolicismo de los aimaras, muchas doctrinas cristianas carecen de significado para ellos.

A pesar del aparente catolicismo de los aimaras, muchas doctrinas cristianas carecen de significado para ellos.

Rigurosamente prácticos en lo religioso, mezclan las nuevas prácticas religiosas con las viejas, dando sitio a una religión que apenas guarda similitud con el catolicismo ortodoxo.

A Dios acostumbran a asociarlo con el sol, mientras que  a la Virgen María, con Pachamamma, la Madre Tierra. A y a los beatos se les vincula con los espíritus de la montaña.

Así, se invoca a los espíritus sin dejar por esta razón de orar a los santos, puesto que una cosa sin la otra sería incomprensible.

Tan importante es para ellos enterrar el reseco feto de una llama en el solar donde se va a edificar una casa, como cumplir los preceptos religiosos, o bien que pequeños y perros griten y canten en demanda de lluvia.