Afar

Los Afar, una etnia africana
Los Afar, una etnia tan hostil como la tierra en la que viven.

 

Bandera de los Afar - etnias.net
Bandera de los Afar.
  • Países: Etiopía, Eritrea, Yibuti.
  • Población: 1500000
  • Idioma: Afar.
  • Religión: Islam.

 

Quienes son los afar.

Los afar son una etnia africana que habita la región de Afar. Esta zona es un franja de desierto que se extiende tanto en la zona oriental de Etiopía como en Eritrea y Yibuti.

 

Dónde vive este pueblo.

Entre la elevada pendiente etiope y las riberas del mar Rojo, se extiende la depresión de Danakil, una de las zonas más inhóspitas de todo el planeta.

Localización del pueblo Afar en el norte de Etiopía - etnias.net
Localización del pueblo Afar en el norte de Etiopía.

Esta región es conocida como el Cuerno de África. Se trata del punto más bajo del continente, rondando de media los 100 metros bajos el nivel del mar. Las temperaturas oscilan entre los 35°C y los 60°C, siendo la zona más cálida de toda África.

De contorno triangular y constituida en buena medida por pedregales y áridas llanuras, con un gran porcentaje de su superficie bajo el nivel del mar, esta zona se ve castigada por temperaturas que alcanzan los 50° C al sol.

El viento, cuando sopla, es demasiado seco y ardiente para suponer un alivio efectivo.

La estación lluviosa dura trres meses y las aguas que llegan desde la vecina meseta, se desunen en una serie de lagos salobres de escasa profundidad.

En este escenario de suelos inconsistentes habitan unos nómadas tan duros y de forma frecuente tan hostiles, como su tierra.

 

Fueron los árabes los primeros en hacer llegar su horrible fama hasta Europa. Estos los conocen por danakil.

Ellos mismos acostumbran a darse el nombre del clan o bien grupo tribal, aunque si se les pregunta por el nombre de su pueblo, responderán diciendo que son afar.

 

Aeropuertos más cercanos.

Si deseas visitar la región de Afar y como conocer esta tribu, los principales aeropuertos de la zona serían los siguientes.

  • Aeropuerto Internacional Aba Tenna Dejazmach Yilma (Dire Dawa, Telef. +251 91 512 2023)
  • Lalibela Airport (Telef. 251 33 336 0046)
  • Bahir Dar Airport (Bahir Dar, Telef. 251 58 226 0033)
  • Alula Aba Nega Airport (Mekelele, Telf. 251 91 401 4951)
  • Aksum Airport (Aksum, telef. 251 34 442 0237)

La documentación y trámites necesarios para viajar hasta este lugar los puedes consultar en la web del Ministerio de Exteriores de España (Esta información puede variar de unos paises a otros).

 

10 destinos que podemos visitar la isla de Baffin.

Para todos aquellos aguerridos exploradores que buscan destinos prácticamente inexplorables, seguro que esta región de Etiopía no les dejará indiferentes.

Danakil depression - etnias.net
Danakil depression

A continuación tienes 10 lugares de la región de Afar que debes visitar si o si.

  1. Danakil depression.
  2. Volcán Erta ale.
  3. Ruinas Melka kunture.
  4. Groppo volcano.
  5. Hayli gubbi.
  6. Lago Karum.
  7. Aguas termales Dallol.
  8. Mile Serdo Wildlife Reserve.
  9. Mount Dama Ali.
  10. Parque nacional de Yangudi Rassa.

Cómo son los afares.

Increíbles por su apariencia, los afares son delgados y de manera frecuente de elevada estatura. Su espléndida condición física, quizá lo que más llama la atención del forastero, es una exigencia imperdonable en un medio donde solo los fuertes subsisten.

Guerreros de la tribu Afar en Danakil - etnias.net
Guerreros de la tribu Afar en Danakil

Para los nómadas afar, acostumbrados a subsistir en un medio hostil capaz solo para los fuertes, un hombre se mide por su valor.

Los hombres, temidos desde tiempo inmemorial por los pueblos vecinos, van armados con lanza, fusil o bien las dos cosas y anuncian el número de contrincantes muertos a través de correas adheridas a la vaina de sus dagas.

Los hombres, derechos como sus lanzas cuando se detienen para descansar o bien divisar el horizonte, se desplazan con increíble ligereza y elegancia.

El ahorro de energía impone un riguroso control de los movimientos, propio de todos y cada uno de los habitantes del desierto.

Sin embargo, cuando andan lo hacen a excepcional velocidad y si algo les molesta revientan en violenta cólera.

La ferocidad de su expresión explica el miedo que desde antaño han despertado entre sus vecinos.

 

Un pueblo basado en la violencia.

De mentalidad Independiente, los afares conceden toda relevancia al vigor y a la bravura del hombre.

Desde siempre, el prestigio se alcanza dando muerte al oponente. Si bien estas cosas van mudando, no hace mucho que para poder casarse era preciso enseñar a la novia el horripilante trofeo cobrado a su víctima.

De esta forma, los afares capaban a fallecidos, moribundos y a prácticamente todos los presos para probar el propio valor.

En todas y cada una de las demostraciones públicas de valor, circuncisión, deporte, combates simulados, guerra, las mujeres estimulan a sus compañeros.

A día de hoy, han disminuido mucho las ocasiones de conquistar semejantes trofeos, aunque persiste la tradición.

Sus hazañas y trofeos se comentan propiciamente en torno a la lumbre y los descendientes de un gran guerrero se complacen mostrando al visitante, con suma discreción, los resecos y menudos despojos de oponentes constituidos en reliquia familiar.

 

Vestimenta y costumbres.

Mujer afar - etnias.net
Mujer afar.

Los contados afar de la capital, empleados por el gobierno etiope, para los programas dedicados a su territorio, son seguramente los únicos que visten a la europea, puesto que en el campo se conserva el tradicional sanafil de algodón sin teñir, sujeto a la cintura y anudado sobre la cadera derecha.

Los más ricos completan su indumentaria con una prenda superior, el harayto, echada sobre los hombros.

Todos y cada uno de los varones van armados con una daga cuya hoja curva mide unos cuarenta centímetros.

Muchos tienen fusil, lanza, o bien las dos cosas y guardan la muy valiosa munición en cartucheras que les rodean la cintura o bien se cruzan sobre los hombros.

La escasez de proyectiles fuerza a usar varias veces los mismos cartuchos, con lo que se han transformado en substituto de la moneda, hasta el punto de que aun los centros de salud de las misiones los admiten.

El vestido de las mujeres difiere en dos aspectos del masculino. Es pardo, obteniéndose el colorante a través de la cocción de savia de mimosas y se ata sobre la cadera izquierda.

Las mujeres casadas se tocan con un paño obscuro y todas y cada una de las mujeres lucen collares y otros ornamentos.

 

Los jóvenes en el pueblo afar.

Los pequeños van desnudos, afeitándose la cabeza de los varones hasta lograr la pubertad. Solo entonces se dejan crecer el pelo, formando un ensortijado estilo muy propio, o bien aun peinándoselo en trenzas.

Jóvenes afar con la cabeza afeitada para alcanzar la pubertad. - etnias.net
Jóvenes afar con la cabeza afeitada hasta alcanzar la pubertad.

Quien haya matado a un contrincante puede llevar un harapo de color y un peine o bien pluma en el pelo. Cuando las víctimas han sido dos o bien más, es costumbre proclamarlo con una incisión en el lóbulo, o bien agregando el número pertinente de correas a la vaina de la daga.

A las pequeñas se les practica la infibulación que es el cosido de los labios de la vulva y la clitoridectomía que consiste en la extracción del clítoris.

 

La circuncisión.

A los pequeños se les circuncida, por norma general en grupos. Entre los asaemaras o rojos, que suponen el sector predominante del pueblo afar, establecido en las proximidades de Assaita, esta liturgia se efectúa cuando los individuos tienen unos quince años.

En cambio, los adaemaras o blancos, subordinados a los anteriores y residentes en las zonas más accidentadas del desierto, lo hacen a los 9 años de edad.

Recién finalizada la operación, el nuevo circunciso prueba su valor chillando el nombre de tantos vacunos o bien camellos como pueda recordar. Todos y cada uno de los que nombre van a pasar a ser de su propiedad.

Algunos no llegan a recibir nada, puesto que el dolor les impide vocalizar un solo nombre.

 

El matrimonio.

El valor probado en la circuncisión y la caza es cualificación indispensable para casarse, completada en tiempos pasados con el prestigio de haber dado muerte, por lo menos, a un contrincante.

Una mujer de Afar se prepara para bailar durante la ceremonia introductoria
Una mujer Afar se prepara para bailar durante la ceremonia introductoria luciendo el tradicional tocado. La laida, de algodón importado, reemplaza a la que en el pasado se tejía a mano y después se sumergía en una cubeta para darle la frecuente coloración parda.

Ninguna mujer prestaba atención al pretendiente inútil de probar su hombría. Sin los despojos de algún contrincante, ni tan siquiera eran posibles las aventuras cariñosas.

En otros tiempos, ninguna mujer admitía al pretendiente incapaz de mostrarle el horrible trofeo de rigor que eran los genitales de un contrincante.

Las liturgias de que son objeto los adolescentes tienen un profundo significado ritual y simbólico, siendo prólogo esencial del matrimonio, a pesar de efectuarse años ya antes del enlace.

De interés..
Prevalece la monogamia, si bien se deja tomar múltiples esposas, con la expresa obligación de dedicar exactamente las mismas atenciones a todas y cada una.

La unión ideal es la de un hombre con su prima hermana, en concreto con una hija de su tía paterna. Los varones acostumbran a casarse con mujeres de la propia tribu, aunque la exogamia ofrece el beneficio de permitir el acceso del marido a pozos y pastos de la familia de su esposa.

 

Estructura social.

Por cuanto hace a la condición social del hombre, su situación en el clan tiene prácticamente tanta relevancia como sus virtudes masculinas. La organización afar se fundamenta en clanes y subclanes de ascendencia patrilineal.

Los ideales de la modestia femenina y de la bravura y el honor masculinos encuentran múltiples formas de expresión entre los afar
Los ideales de la modestia femenina y de la bravura y el honor masculinos encuentran múltiples formas de expresión entre los afar.

Existe la inevitable obligación de auxiliar a un miembro del propio grupo, singularmente tratándose de vengar una muerte.

De no concertarse una satisfacción en metálico o bien especie, las luchas entre los bandos opuestos pueden ser graves y prolongadas. Por contra, si recuerdan saldar el importe de la deuda de sangre, todos y cada uno de los varones del grupo relacionado deben contribuir al pago de las reses demandadas por el reclamante.

La riqueza se mide en cabezas de ganado. Los afar tienen rebaños de vacas, ovejas y cabras, para cubrir sus necesidades de carne y leche, al tiempo que el transporte se realiza con camellos, caballos y asnos.

En el cuidado de los animales se observa una rigurosa división del trabajo.

Las mujeres se hacen cargo de los ovinos y caprinos, como de ordeñar las vacas, mientras que los hombres cuidan del sobrante ganado mayor como son las vacas que no se ordeñan y animales de carga.

La construcción de corrales, como cualquier faena que suponga distanciarse del campamento, son labores masculinas.

Joven afar
Joven afar

Las funciones de las mujeres consisten en guardar el campamento, de hacerse cargo de su limpieza, cuidar de los animales menores, atender a los pequeños hasta el momento en que tienen edad para pastorear los ovinos y montan las tiendas.

A las mujeres competen prácticamente todas las faenas domésticas como llevar agua en odres, atienden a los animales y cuidan de los pequeños y las viviendas.

 

Costumbres y normas sociales.

Como entre un elevado número de pueblos africanos y en el de los musulmanes, los alimentos se toman con la mano derecha, mientras que la izquierda se reserva para funciones de clase higiénica.

Usar esta para tomar el alimento ofrecida por alguien, admitir un obsequio o bien estrechar una mano, equivale a un insulto gravísimo.

De esta forma, el marido yace sobre su costado derecho, con la diestra bajo el cuerpo, y solo puede acariciar a su esposa con la mano izquierda.

La mujer, dándole la cara, hace precisamente lo contrario, pone su mano izquierda bajo el cuerpo y abraza al cónyuge con la derecha.

 

Las viviendas “El ari”.

Como tantos otros nómadas, los afares han dado con una solución práctica al inconveniente de la residencia.

Típica casa de la etnia afar transportable llamada ari
Típica casa de la etnia afar transportable llamada ari

Su casa transportable, el ari, consta de una armazón de encallas flexibles, preparadas por los hombres que, adecuadamente dobladas hasta formar múltiples arcos y se clavan en el suelo.

Esta bóveda se cubre de esteras unidas por cuerdas en la base, dejando una abertura como puerta, que se cierra al caer la noche. Cuando deben pasar cierto tiempo en algún lugar, los afar preparan camas disponiendo un conjunto de estacas ahorquilladas que aguantan una serie de encallas flexibles, sobre las que se pone una estera o bien múltiples pieles.

Estos lechos son cómodos, frescos y de manera fácilmente transportables.

 

Las migraciones.

La extrema pobreza de los pastos demanda continuos desplazamientos. Entre noviembre y febrero, temporada de lluvias en esta zona, los afar se trasladan a las colinas o bien cerca de alguna meseta, eludiendo de este modo un doble riesgo de las tierras bajas, como son mosquitos, tormento de personas y animales y las inundaciones.

Con la llegada de la estación seca regresan a la zona llana y conforme se agudiza la sequedad del terreno, se marchan reuniéndose en torno a los escasos manantiales permanentes.

La región deja paisajes inóspitos donde la vida apenas deja rastro y que son más propios de otros planetas
La región deja paisajes inóspitos donde la vida apenas deja rastro y que son más propios de otros planetas

El máximo sufrimiento para personas y animales llega con los últimos meses de la estación seca. A puntito de agotarse las reservas de alimentos y los pastos, la pelea por el agua decae en ocasiones en riñas.

Hacia esta temporada asiste bastante gente a Assaita, capital del sultán de Aussa, supremo líder afar cuyas reservas de grano le dejan ejercer un creciente poderío político.

Siendo escasa la superficie arable y peligrosa, por sus imprevisibles resultados, las faenas agrícolas, quedan fuera de toda posibilidad la obtención de excedentes, considerándose agraciado quien consigue una cosecha que le deje cubrir sus necesidades básicas.

 

Alimentación.

En el desierto, el nómada vive de cuanto le dan sus animales, prácticamente toda la carne consumida es de ovinos, puesto que las reses mayores, considerablemente más costosas, solo se sacrifican a veces especiales como en el agasajo a un visitante distinguido, liturgias de circuncisión o bien fiestas religiosas.

Además de formar el fundamento de su dieta alimentaria, la leche tiene relevancia como obsequio social, puesto que es la primera cosa que se ofrece al forastero para establecer una buena relación con él.

Costumbre arraigada de los afar
Admitiendo un trago de leche, que se conserva caliente en un ordeñadero impermeable, el huésped queda inmediatamente bajo la protección del padre de familia, observando las dos partes unas reglas de conducta predeterminadas.

Si el forastero padece algún daño mientras que se encuentra bajo la protección de un afar, este va a tomar venganza tal y como si se tratase de uno de sus familiares.

A veces se practica un comercio de cambio con los montañeses, intercambiando animales o bien sus productos, sobre todo ghee, mantequilla líquida por cereales.

Un puñado de mijo, que no se panifica, puesto que pocos nómadas saben hacerlo, equivale a un festín y se consume asado.

En las zonas más húmedas pueden conseguirse burri, raíces de una pluralidad del papiro que, adecuadamente molidas y mezcladas con leche, sirven para preparar una suerte de gachas.

 

Ritos y creencias.

Estas reglas sociales, a día de hoy integradas en una actitud religiosa meridianamente musulmana, son realmente precedentes al islamismo.

La religiosidad afar, a pesar de encontrarse llena de creencias islámicas, no por esta razón deja de ser esencial y de forma profundamente musulmana.

Es la religión otro factor propio del afar, en frente de los montañeses cristianos de Etiopía.

Ni por todo el oro del planeta van a comer carne de cerdo, apenas prueban el alcohol, observan las reglas sobre la oración, aunque con determinada irregularidad, efectúan el haj o peregrinaje a La Meca si sus medios se lo permiten, algunos ayunan a lo largo del Ramadán y todos hacen la profesión de fe, incluso cuando no observen los preceptos con estricta precisión.

 

Los afar en la actualidad.

La paz entre los afar y el Gobierno central no se estableció hasta mediados del siglo pasado, si bien se han seguido registrando luchas ocasionales contra ciertos vecinos.

El Awash, único río de relevancia que penetra en el desierto de Danakil, se pierde como otros ubicados más al norte en una serie de lagos y no llega al mar
El Awash, único río de relevancia que penetra en el desierto de Danakil, se pierde como otros ubicados más al norte en una serie de lagos y no llega al mar

Una parte de los afar habitan zonas sometidas a una autoridad política parcialmente centralizada, como pueden serlo los sultanatos de la zona sudoriental del desierto.

Esta paulatina transformación de una sociedad como la afar se debe, cuando menos en parte, a que las condiciones geográficas de estas zonas han tolerado un notable incremento del sedentarismo.

En la zona de Aussa, Assaita, la capital, tiene un mercado, una escuela, servicios médicos y otros signos de la presencia estatal.

El sultán es miembro del Senado Nacional y en determinada medida, portavoz de los afares etíopes.

En lo que se refiere al territorio de los Afares y los Issas, que constituye la antigua Somalia francesa, los primeros han visto acrecentar su relevancia con relación al factor somalí issa.

Determinados progresos de los últimos tiempos, como la construcción del puerto de Djibuti y el tendido de una línea ferroviaria entre esta urbe y Addis Abeba, han ejercido una lenta e incesante repercusión en los afares.

Sin embargo, las actividades gubernativas no han perjudicado demasiado a mayoría. Si la sola presencia de los funcionarios etíopes sirve para conservar la paz, la verdad es que la vida rutinaria ha cambiado poco.

 

 

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