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Etnias

Aborigen Australiano

Pueblo aborigen australiano - etnias.net
Bandera de los aborígenes australianos
Bandera de los aborígenes australianos.
  • Población: 463.706
  • Idioma: Varios cientos de lenguas aborígenes australianas, inglés australiano, inglés aborigen australiano, Kriol.
  • Religión: Creencias tradicionales mezcladas con el de cristianismo.

 

 

Origen del indigena australiano.

Es prácticamente seguro el origen asiático de los primeros indígenas australianos, y posible su presencia en estas tierras desde hace unos veinte mil años.

De esta forma, estiman algunos científicos que por encontrarse en aquella era unidos los dos continentes (Australia y Asia) en lo que fue un periodo glacial, los ancestros de los australianos se limitaron a recorrer aquel enorme puente terrestre.


Sin embargo, la mayor parte de científicos se decanta por una data más reciente, insinuando un avance escalonado por la cadena de islas indonesias. En todo caso, la llegada de una sola familia a estas tierras bastaría para explicar la presencia de todos y cada uno de los indígenas.

Cuando las autoridades iniciaron su programa de protección al nativo, los 300.000 aborígenes que poblaban el país a la llegada de los primeros colonos británicos habían quedado reducidas a unos 45.000. Hoy la mayoría habita en reservas y misiones, abandonando su tradicional estilo de vida.

El aspecto físico del indígena australiano muestra rasgos meridianamente negroides, consistentes en una coloración pardo obscura de la piel, boca y nariz ancha, así como rasgos caucásicos o bien indoeuropeos, que consistiría por ejemplo en el cabello ondulado, gran pilosidad facial y anatómico por ejemplo.

Reconociendo las inusuales peculiaridades de estas mezclas, los antropólogos incluyen a estos individuos en un conjunto étnico aparte, el australoide.

El indígena australiano semeja un fósil viviente del hombre de la edad de piedra, puesto que ignora las herramientas metálicas, las faenas agrícolas, de ningún tipo, la rueda y la escritura.

Este paralelismo no es precisa o exacta. Muchas invenciones prácticas y sociales con las que se calibra el progreso material en Occidente, han sido totalmente superfluas para el estilo de vida australiano.

Estos pueblos han subsistido por el hecho de que durante muchos siglos supieron crear una cultura singular y de manera perfectamente organizada en todas sus facetas, la caza, la relación familiar, opiniones, sus ritos y su propio medioambiente.

 

La llegada de los británicos a Australia.

A la llegada de los colonos británicos a Australia en el año 1788, en el momento en el que el capitán Cook desembarca en Botany Bay, estos creyeron encontrarse frente a un pueblo primitivo y retrasado, inmerso en la edad de Piedra.

El disfraz típico del aborigen australiano consiste en como podemos ver en la imagen en pintarse todo el cuerpo con pinturas de varios colores
El disfraz típico del aborigen australiano consiste en como podemos ver en la imagen en pintarse todo el cuerpo con pinturas de varios colores.

Recién salidos de un país que empezaba a probar los resultados de la revolución industrial, fueron a encontrar con unos pueblos proveídos de una tecnología y un armamento que les suponía ningún peligro.

Para comenzar, decían los blancos, los indígenas no trabajaban los campos ni tenían animales familiares.

Después se verificó que en Australia no había ninguna especie domable, excepto el can, ya introducido en el continente por los aborígenes, y es conocida, por otro lado, la imposibilidad de montar o bien ordeñar canguros.

Se pensaba asimismo que los indígenas no practicaban la agricultura por ignorancia. El día de hoy tenemos la absoluta certeza de que los pueblos del norte la conocían.

Esto se sabe gracias a pescadores de las Célebes —que pescaban bechede-mer. Estos son una suerte de babosas marinas que se criaban en aguas australianas, y que se utilizaban para venderlas entonces en China. Enseñaron a los indígenas a hacer sus piraguas ya que acostumbraban a plantar tamarindos en torno a sus poblados temporales.

Los colonos de entonces, y muchos de sus descendientes en la actualidad no entendieron que una sociedad de tan tosca tecnología pudiese en cambio tener una estructura social bastante compleja y desarrollada.

El apego de los indígenas a su cultura y opiniones, con el consecuente rechazo de los valores europeos, bastó para considerarlos inútiles para mejorar.

Está muy extendida la creencia de que los indígenas australianos son fundamentalmente errantes, viajando sin reposo por el desierto en pos de agua y comestibles. Realmente, algunos lo fueron.

Algunos como los pintubi, siguen siéndolo, pero la mayor parte de los pueblos indígenas nunca practicó tan duro género de vida.

Al llegar el hombre blanco, los australianos habitaban las costas orientales, septentrionales y occidentales del continente, cuya fauna y vegetación permitía la supervivencia de un pueblo cazador y colector.

Al explorar el río Murray, Sturt descubrió abundantes poblados y en determinada ocasión llegó a contar hasta seiscientos tribeños que le observaban desde la ribera.

 

La convivencia entre los primeros colonos y los indígenas.

Estas zonas fértiles, cercanas a las nuevas urbes de la ciudad de Sydney, Melbourne, Adelaida y Perth, fueron las favoritas por los colonos británicos, quienes procedieron a expulsar o bien erradicar a las tribus establecidas en ellas.

Como podemos ver en la fotografía, el trato recibido por los indígenas australianos por sus nuevos vecinos no fue el mejor ni mucho menos - etnias.net
Como podemos ver en la fotografía, el trato recibido por los indígenas australianos por sus nuevos vecinos no fue el mejor ni mucho menos

Los efectos de la presencia europea fueron debastadores y también inmediatos puesto que de los mil quinientos nativos residentes en la zona de Sidney en 1788, hacia el año 1857 solo quedaba uno.

El capitán Philip, primer gobernante de la colonia y hombre partidario de dispensar un trato justo a los indígenas, prohibió el uso infundado de las armas contra los aborígenes australianos.

Vana predisposición, puesto que las disputas se hicieron ineludibles, ya que la sola presencia de los europeos bastaba para trastocar el equilibrio ecológico, y por tanto, alimenticio de la zona.

Los blancos pescaban y cazaban, abrían claros en los bosques para comenzar cultivos, criaban ganados, edificaban casas y tomaban el agua que precisaban.

Con esto, además de reducirse el espacio vital de las tribus, menguaban sus recursos de caza, puesto que los animales salvajes abandonaban aquellas tierras.

En poco más de un año la viruela hizo estragos entre los indígenas, agravándose después su situación con la llegada de otras enfermedades europeas, como la gripe, el sarampión, la varicela y la tuberculosis.

Cuando los colonos buscaron cobijo dentro del país, entraron en enfrentamiento con otras tribus y debido a lo poco adaptados que estaban para la dura vida del desierto, terminaron por fallecer de hambre. De esta manera fueron desapareciendo tribus enteras.

Todas y cada una de estas enfermedades se cobraron un muy alto costo en vidas, puesto que los naturales del país carecían de las precisas defensas naturales.

 

Los indígenas australianos en la actualidad.

Solo el hecho de que aún queden indígenas australianos es ya, por sí mismo, notable. Vistos como seres infrahumanos por los primeros colonos blancos, quienes los expulsaron de las mejores zonas para empujarlos cara los terrenos inertes del interior.

Mujeres oborígenes australianas - etnias.net
Mujeres oborígenes australianas

Extinguidos en la isla vecina, Tasmania y conminada su existencia en otros lugares, su número descendió de los trescientos mil que poblaban Australia al llegar los europeos, hasta los escasos cuarenta y cinco mil.

Solo entonces las autoridades tomaron conciencia del inconveniente y de sus graves responsabilidades, iniciándose un programa de protección al indígena australiano que hizo elevar su número a ochenta mil entre puros y mestizos, los cuales fueron establecidos en reservas especialmente creadas para albergarlos, al igual que se hizo en Estados Unidos con las tribus indias.

Sin embargo, los indígenas de Australia prosiguen en riesgo de extinción, puesto que si bien han experimentado un incremento demográfico importante, pierden su modo de vida a marchas forzadas.

Entre los indígenas abundan los pequeños rubios y pelirrojos. Esta coloración de su pelo no se debe a mestizaje alguno con europeos.

Muchos han ido recalando en las misiones desperdigadas por la costa y el interior. Otros se han empleado como pastores en las fincas ganaderas de los blancos.

De forma especial los mestizos se han transformado en un inconveniente social al establecerse ilegalmente al lado de poblaciones, donde se ganan la vida como pueden.

Desgraciadamente, los indígenas fieles a la vida que llevaron sus ancestros, cazando y recogiendo comestibles, reducen esa forma de vida poco a poco cada vez más. En una gran parte del continente no quedan más que vestigios de su civilización y costumbres.

 

Organización social entre blancos y aborígenes.

Ciertos nativos, tanto en el desierto como en la costa, preservan su vieja cultura. Aún quedan tribus, como las establecidas en el desierto de Gibson, que nunca han mantenido contacto con los blancos.

No obstante, la vida de la enorme mayoría ha sufrido cambios de notable entidad.

Para instalarlos en reservas, los blancos capturaron uno a uno a los indígenas.
En la mayor parte de casos, sin embargo, semejantes extremos fueron superfluos, puesto que las reservas les proporcionaron un techo y ciertas herramientas muy codiciadas, como el hacha de acero.

Disfrutaban de absoluta libertad de movimientos y normalmente se sometían a la autoridad de sus propios consejos.

Las tribus del sur, quienes padecieron los primeros y más duros embates de la colonización europea, descuidaron y abandonaron prácticamente la vieja organización tribal.

En cambio, el panorama en las áridas tierras septentrionales es muy diferente, puesto que hasta el siglo actual apenas se había insinuado ni tan siquiera una relación estable con los blancos.

En muchos lugares prevalece la población autóctona sobre los blancos empleándose sobre todo en faenas de pastoreo por cuenta de los grandes ranchos.

 

La cultura de aborígenes australianos.

Merced a la escasa presencia blanca, como a la protección facilitada por las misiones y los servicios gubernativos, en estas zonas han subsistido muchos indígenas, preservando una gran parte de su cultura.

Puntillismo aborigen australiano - etnias.net
Puntillismo aborigen australiano

Las tribus establecidas en la cercanía de misiones o de las reservas prosiguen formando comunidades eficientes, reteniendo sus ancianos la autoridad necesaria para velar por el respeto a las tradiciones.

Los wik-mungkan de Aurukun, en la península de Cabo York, siguen festejando sus liturgias de iniciación y demás ritos, hablan el propio idioma aborigen australiano en lugar del inglés, se rigen por sus leyes maritales y viven de la caza y la recolección.

Los pintubi no han descuidado las enormes zonas yermas del centro, al tiempo que otros grupos indígenas se mantienen de manera perfecta en ciertas zonas costeras.

Los lardil de la isla Mornington, en el golfo de Carpentaria, han sabido proteger sus características particulares comunitarias y observan muchas de sus habituales costumbres tradicionales.

Proverbio aborigen australiano
Todos somos visitantes de este tiempo, de este lugar. Estamos de paso. Nuestro propósito aquí es observar, aprender, crecer, amar … y luego regresamos a casa.

Todas y cada una estas tribus siguen procurándose el alimento con exactamente los mismos medios empleados por sus ancestros.

Los lardil explotan habilidosamente la rebosante fauna de su isla, cazando ualabis, tortugas, patos, gansos y lagartos. El mar les da gran pluralidad de peces, que atrapan empleando redes, sedales y arpones.

 

La vida en el desierto.

Entre las tribus del desierto australiano, las mujeres se hacen cargo de la recogida de frutas, tubérculos, huevos, larvas y cucarachas, al tiempo que los hombres cazan canguros, ualabis, emúes, iguanas y otros animales menores.

Las partidas de caza acostumbran a constar de un hombre, una o bien dos esposas y los hijos; el padre rastrea y caza, mientras que los demás miembros del grupo se dedican a recoger comestibles.

A veces se reúnen hombres de diferentes tribus para organizar batidas en busca de los grandes canguros colorados y grises.

Para ello rodean una zona de determinada extensión y pegan fuego a la maleza con lo que van empujando las piezas hacia las situaciones ocultas de los cazadores. Con su habilidad característica, calculan la distancia que recorre el canguro en cada salto y dirigen sus lanzas al punto que ocupará el animal segundos después.

Ayudándose de un woomera o propulsor de dardos y lanzas, se logran blancos a distancias de hasta sesenta metros, siendo su alcance máximo de unos cien metros.

El arma más conocida de los indígenas australianos, el bumerang, resulta realmente útil para la caza de canguros en campo abierto. Sin embargo, puede ser del mismo modo eficaz en combate, puesto que con un veloz movimiento de la muñeca, un guerrero diestro en su manejo alcanzará cualquier punto del cuerpo de un contrincante.

 

Estructura social de las tribus indígenas.

La sencillez de su tecnología de caza y recolectora contrasta con la suma dificultad de su estructura social.

De esta manera, el matrimonio es un tema complicado. Para el indígena australiano, la actitud de los blancos hacia esta cuestión resulta escandalosa, puesto que parecen juntarse sin discriminación, como los animales.

El Didgeridoo es instrumento tradicional de los indígenas australianos
El Didgeridoo es instrumento tradicional de los indígenas australianos.

Muchos australianos de origen europeo, en cambio, vacilan que sus compatriotas de piel más obscura lleguen verdaderamente a estar casados.

Estas confusiones y equívocos obedecen a que la elección del cónyuge, por parte de un indígena, está muy mediatizada a raíz del complicado esquema de relaciones familiares. El miembro de un grupo emparentado solo puede contraer nupcias con un individuo de otro grupo local, quedando la pareja obligada a radicar en territorio de la familia del marido.

Existe además otro vínculo, aparte del parentesco entre los individuos de muchas tribus, puesto que acostumbran a agruparse en logias religiosas cuyos miembros se consideran descendientes de cierto animal, constituido en tótem y centro de sus opiniones.

 

Creencias religiosas.

El origen de los animales totémicos se remonta a una edad intemporal, llamada “época onírica”.

Aparte del tiempo presente, los indígenas creen que hay otro planeta ubicado fuera del tiempo, en el que penetramos en el momento en que nos dormimos. En un determinado momento se escindió el tiempo, produciéndose entonces la diferencia entre el sueño y la vigilia.

Los indígenas de Australia creen en sieres mitológicos relacionados con el medio en que viven
Los indígenas de Australia creen en sieres mitológicos relacionados con el medio en que viven

A lo largo de la temporada onírica, los animales totémicos que son las zarigüeyas, canguros, emúes y otros cruzaron infinidad de veces el desierto, tejiendo con sus huellas inmateriales un entramado de influjos sagrados por todo el país.

 

Ceremonias y liturgias

Periódicamente, las logias deben festejar liturgias destinadas a alentar la fertilidad de la especie perteneciente a su ancestro onírico.

Las liturgias de fecundidad son parte esencial de la vieja cultura australiana, quedando la participación en ellas solamente reservada a los varones iniciados.

Para estas liturgias de crecimiento o bien fertilidad, ciertas tribus emplean unos tableros meticulosamente grabados con motivos mitológicos y figuras de seres oníricos, que en el pasado solo se mostraban a los iniciados, castigándose con la muerte a cualquier mujer que las viese, aunque fuera de forma involuntaria.

Los detalles del sueño recubran carácter sagrado para los indígenas australianos. De esta manera, se considera sumamente agraciado a quien ove en sueños los cantos de algún castigándose con la muerte a cualquier mujer que las viese, si bien fuera de forma involuntaria.

EN LAS TRIBUS NORTEÑAS AUN SEIGUEN EJECUTANDO LA DANZA DEL VIENTO

Es llamada así pues imitan su sonido con las hojas sostenidas en las piernas, a fin de atraer los peces cara la costa.

Los detalles del sueño tienen carácter sagrado para los indígenas australianos. De este modo, se considera sumamente agraciado a quien oye en sueños los cantos de algún espíritu de la época onírica.

Los lardil piensan que en el momento en que una persona dormida se pone a cantar, es conveniente imitarla hasta aprender de memoria la armonía.

Con estas canciones los lardil crean nuevas danzas, estableciéndose una dura competencia entre diferentes grupos por generar las más estimulantes.

La temática acostumbra a limitarse a las andaduras de los cazadores y a sus presas terrestres o bien aéreas, aunque un baile aborigen australiano esencial puede centrarse en un ser mitológico, como la víbora del Arco Iris, que murió abrasada en la época onírica.

Una gran parte de la vida ritual se ocupa de los pequeños, desde su nacimiento hasta el instante culminante de la iniciación, o bien paso a la edad adulta.

En prácticamente todas las tribus, especialmente las establecidas en la Tierra de Arnhem, la liturgia más esencial es la circuncisión.

Arrancados de sus madres, los muchachos empiezan a participar en las actividades masculinas, instruyéndose en los secretos de sus logias y aprendiendo las canciones sagradas que refieren hechos protagonizados por seres oníricos.

Cuando llega el instante de la circuncisión, las mujeres se mantienen a determinada distancia y, como demanda la tradición, prueban el valor del iniciado, procurando persuadirle de que abandone sus obligaciones.

Los muchachos continúan ocultos bajo unas mantas, mientras que los hombres interpretan los cantos rituales y ejecutan sus bailes. A continuación, los bailarines ejecutan sus bailes y  se embarran el cuerpo con lignito vegetal y amarillento colorado, practicándose incisiones en los brazos, vierten su sangre sobre los novicios.

Las liturgias alcanzan su auge al caer la noche, cuando, encendiendo enormes hogueras, se tiende a los muchachos totalmente desnudos sobre las espaldas de los tribeños más viejos.

La circuncisión debe resultar bastante penosa. Un cuchillo de sílex era el instrumento tradicional ya antes de conocerse las navajas de afeitar ya que la sigilosa aceptación del dolor prueba la madurez del joven.

En la actualidad, las tradiciones de los ancestros han perdido mucha relevancia para los indígenas que sostienen estrechas relaciones con los blancos.

 

Fuentes y referencias.

 

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