Abelam

Los Abelam adornan sus cuerpos con imnumerables abalorios en sus ritos y celebraciones. - etnias.net
Los Abelam adornan sus cuerpos con imnumerables abalorios en sus ritos y celebraciones.

 

Bandera de los Abelam (Papúa Nueva Guinea)
Bandera representativa de los Abelam (Papúa Nueva Guinea)
  • País: Papúa Nueva Guinea – Cuenca del río Sepik
  • Población: 44,000 (último censo – 1991).
  • Idioma: Abelam, ambulas o abulas.
  • Religión: Creencias propias.

 

 

Dónde podemos encontrar a los Abelam.

Los Abelam son un pueblo que viven en el norte de la isla de Papúa Nueva guinea, en la provincia de Sepik Este. Son una sociedad eminentemente agrícola.

 

Mapa del lugar exacto donde viven la etnia abelam.

El mapa muestra donde se encuentra el río Sepik. (Puedes aumentar o disminuir el tamaño del mapa e incluso ampliarlo)
 

Aeropuertos más cercanos.

Una vez que hayamos llegado al Aeropueto Internacional de Jacksons, tenemos que dirigirnos a cualquiera de estos aeropuertos que nos dejarán a una distancia similar de la zona que habitan los abelam.

  • Wewak Airport (más cercano).
  • Kagamuga.
  • Moro.
  • Goroka.
  • Madang.

 

10 cosas que debes hacer si vas a Papúa Nueva Guinea.

Rio Sepik
Alrededor del rio Sepik se desarrolla toda la vida y cultura Abelam

Os presentamos 10 lugares que podeis visitar y ver en las islas de Papúa Nueva Guinea. Debido a la cantidad de islas y sus increibles paisajes, seguramente necesitarás más tiempo del que dispones para poder verlos en su totalidad.

  1. Sepik River.
  2. Kokoda Track (Ruta de senderismo).
  3. Bomana War Cemetery en Port Moresby.
  4. Port Moresby Nature Park en Port Moresby.
  5. Mount Tavurvur en Rabaul.
  6. National Parliament House en Port Moresby.
  7. Rabaul War Cemetery en Rabaul.
  8. Kitava Island en Trobriand Islands.
  9. Adventure Park en Port Moresby.
  10. Varirata National Park en Port Moresby.

 

Quienes son los abelam.

Como característica principal de esta etnia se encuentran los ñames gigantes, el cual es un tubérculo que forma parte de sus tradiciones.

Hasta inicios del siglo veinte nada se sabía en los países occidentales sobre el pueblo abelam. Es una sociedad notable por la originalidad de su vida ritual, y habilidosamente organizada para la supervivencia.

Con la penetración de los exploradores europeos en los tramos superiores del río Sepik, comenzaron a filtrarse detalles relativos a las singulares tribus de esta zona neo guineana, cuyas creaciones artísticas, pinturas, objetos de artesanía, pueden el día de hoy admirarse en museos de todo el planeta.

A pesar de vivir a solo unos treinta Kilómetros al norte del caudaloso río Sepik, los abelam rechazan aún el contacto con todo lo que tenga que ver con Occidente.

Culpan es éstos, a sus comerciantes y a su sistema monetario, del profundo cambio experimentado por los pueblos ribereños de la enorme isla.

La existencia de estas gentes sigue centrada en sus ritos y liturgias tradicionales, los cuales según ellos son el fundamento de su bienestar.

 

Sus ritos religiosos.

Abelam con su vestimenta religiosa.
Verdaderas piezas maestras de la artesanía local son estos entramados compuestos por millares de plumas de vistosos colores que pueden lograr alturas superiores a los 8 metros, con lo que sostenerlos en la cabeza demanda.

Los abelam son una étnia que ha sabido adaptar sus necesidades básicas a unos ritos complicados de entender para los accidentales.

De esta manera, la vida de esta gente gira en torno al culto religioso de un tubérculo, el ñame.

El propósito inmediato de esta religión es, aparentemente sumamente simple, y vendría a consistir en que todos y cada uno de los hombres de la tribu intentan cultivar un ñame mayor que los de sus contendientes.

Los ñames son el principal comestible vegetal de los abelam.

Estos son verdaderos especialistas en este tubérculo, ya que conocen cientos y cientos de variedades, que eligen habilidosamente, cultivando las especies más convenientes según el terreno donde se siembren.

En las extensas llanuras pantanales donde cultivan los ñames, los abelam han conseguido una especie resistente a las inundaciones.

Gracias a esto han logrando cubrir con ella una gran parte de sus necesidades alimentarias, en la accidentada geografía del norte de Papúa Nueva Guinea.

Estos largos y delgados tubérculos que allí se consiguen son el núcleo de un culto sagrado.

Una gran cosecha de ñames requiere incesantes cuidados, y de ahí la creación de un complejo procedimiento ritual en torno a su cultivo.

Gracias a estos rituales se pretende cubrir las necesidades que la naturaleza exige para tener una buena cosecha de ñames. Esto sumado a la fascinación que el prestigio y el poder que este tubérculo ejercitan sobre los componentes masculinos de este pueblo, forman la base de su religión.

 

Su organización social.

Fiesta religiosa y de iniciación tribal de Papua Nueva Guinea
Son numerosas las fiestas y reuniones que los distintos grupos étnicos de Nueva Guinea realizan al cabo del año, más como elemento lúdico que como rito religioso y de iniciación como ha sido durante muchos años.

Los varones compiten sin descanso por los primeros puestos de su sociedad. Los hombres de prestigio y organizadores de las actividades comunitarias, llamados también “grandes”, denominación muy corriente entre los pueblos de Nueva Guinea, son objeto de los continuos embates de quienes pretenden desocuparlos de sus puestos.

LOS ABELAM ESTÁN SIEMPRE PRESTOS A TOMAR POR INSULTO LA CONDUCTA DEL PRÓJIMO.

No obstante, la sociedad demanda cierta discreción, si bien a veces se forman ostentosas peleas en algún poblado, pocas veces llega la sangre al río.

Las competiciones, agresiones y discusiones quedan supeditadas a un riguroso control, canalizándose todo de cara al culto del ñame.

 

El ñame, un tubérculo muy especial.

Estos tubérculos alcanzan tamaños increíbles, siendo su longitud media de dos con setenta metros, si bien se han dado ejemplares de hasta cuatro metros.

Los ritos y tabúes de su cultivo muestran un indudable fundamento fálico.

Dato interesante.
Hasta mediados del siglo XX, los varones aún se abstenían de comer carne y sostener contacto sexual con sus mujeres a lo largo de un periodo de 6 meses, desde la plantación hasta la cosecha del ñame.

Solo quienes respectaban esta tradición, tenían derecho a entrar en las huertas y circuitos donde se levantan las chozas destinadas a la celebración de los ritos propiciatorios.

Chozas destinadas a la celebración de los ritos propiciatorios - wikipeces.net
Chozas destinadas a la celebración de los ritos propiciatorios.

La celebración de la recolección del ñame señala el instante cima de su culto religioso, ya que es entonces cuando se exponen los mejores ejemplares, con el consecuente prestigio para el cultivador y su poblado.

Estos ñames expuestos no se comen, puesto que la tradición dicta que deben obsequiarse, decorados con máscaras y dibujos varios a los amigos y ayudantes, dejando ya antes constancia de sus dimensiones a través de las muescas practicadas en una tarja oficial del poblado.

Este tipo de religión supone una intensa competencia entre todos y cada uno de los hombres, puesto que corresponder al presente recibido con un ñame aún más grande, equivale a una demostración de superioridad.

Importancia del ñame.
Muchas temporadas seguidas de mala cosecha repercutirán en grave desprestigio para el cultivador.

En algunas circunstancias, obsequiar uno de estos tubérculos puede ser un insulto. De hecho, ocurre que en el momento en que un hombre sospecha que su mujer comete adulterio, puede reaccionar obsequiando al contrincante un ñame de gigantes dimensiones.

El ñame forma de esta forma una pública demostración de fertilidad y pundonor.

El receptor del obsequio se va a sentir abochornado, puesto que, con su osadía, el marido engañado viene a decirle que su gran interés por las hembras le impide conseguir ñames como aquel.

Los rostros que decoran estos centros de la religiosidad nativa simbolizan los espíritus de sus clanes. - wikipeces.net
Los rostros que decoran estos centros de la religiosidad nativa simbolizan los espíritus de sus clanes.

Quienes reproducen los rostros de los antepasados consideran que pueden conjurar los poderes sobrenaturales de sus ancestros.

 

Ritos de iniciación en la etnia abelam.

Joven Abeslam vestido para celebrar la liturgia del ñame -wikipeces.net
Joven Abeslam vestido para celebrar la liturgia del ñame.

La presencia femenina en las huertas está terminantemente prohibida, puesto que piensan que cualquier contacto con las mujeres sería fatal para la cosecha. Esta rigurosa separación sexual es propia de los pueblos del río Sepik.

En realidad, esto no se trata de una opresión del sexo femenino. Aunque las mujeres resultan algo modestas en
comparación con sus exuberantes y violentos compañeros, esta forma de actuar se corresponde con una compleja expresión ritual de las diferencias entre los dos sexos.

Hombres y mujeres tienen sus tradiciones segregas y cada sexo se encarga de sus temas intentando no contaminarse mutuamente.

 

Ritos de iniciación de mujer.

La primera regla de una joven se corresponde con una de las ocasiones en que las mujeres festejan sus ritos colectivos.

La joven debe someterse a un proceso de escarificación. Para ello, es sostenida de manera firme por su tío materno, mientras que las mujeres efectúan dibujos en su cuerpo, practicándole incisiones en los pechos, el estómago y parte superior de los brazos.

Antes de la celebración femenina, toca el momento reservado a las danzas masculinas, de donde brotarán grandes risotadas que retumbarán por todo el poblado hasta la puesta del sol.

Al día siguiente, la chica con la cabeza rasurada y el cuerpo exuberantemente decorado, comienza la celebración individual de su nueva feminidad.

A lo largo de varios meses va a ser objeto de agasajos incesantes. Este periodo se corresponde aproximadamente con el equivalente de la “temporada” o meses durante los que se cultiva el ñame.

Distanciada por completo de sus labores normales, la chica va a ir visitando una a una todas las viviendas de su poblado y los de las proximidades, donde la van a recibir con gran solemnidad y saboreará los manjares más deliciosos.

Concluida esta etapa, llega el momento de casarse.

 

Rito de iniciación de los hombres.

Tribus bailando en un rito de iniciación.
Tribus bailando en un rito de iniciación.

Los muchachos tienen asimismo sus ritos de iniciación diferenciados del de las mujeres, bastante más complejos y prolongados que el de estas, puesto que requieren múltiples meses de meticulosos preparativos.

Para estas liturgias se emplea objetos tallados y decorados, símbolo los valores del pueblo abelam y expresivos de la relación entre el hombre y los espíritus.

El escenario de estos actos es la zona reservada a las danzas colectivas, donde se levanta la enorme casa ritual.

Superadas las 7 primeras fases de la iniciación, los ngg waldu o bien espíritus del poblado se revelan a los jóvenes en el trascurso del octavo y último ritual, festejado dentro del gran edificio.

El último de estos actos de iniciación consiste en un desfile de los adultos, disfrazados de espíritus y luciendo vistosos y enormes tocados de plumas.

 

Trabajo especializado entre sexos.

A la división de la vida ritual entre los dos sexos, corresponde una clara distribución de los menesteres rutinarios.

La familia, prácticamente independiente en lo económico, cultiva ñames, sagú y taros, en un régimen de trabajo especializado.

Existe una auténtica división del trabajo.
Las mujeres se responsabilizan de la producción de prácticamente todos los comestibles de consumo diario, en tanto los hombres se dedican enteramente al cultivo de los ñames rituales y a la caza.

La esposa efectúa las funciones más relacionadas directamente con el hogar. Aparte de cuidar las plantas, cría cerdos, recoge leña, guisa y se encarga de los pequeños.

 

La familia para los abelam.

Ñames presentados como obsequio
Ñames presentados como obsequio. El tamaño determina su valor.

Los abelam ven en el matrimonio un intercambio, afín y paralelo al que los cultivadores efectúan con sus mejores ñames.

Se trata de una relación que se acentúa de forma gradual, alcanzando su punto culminante con el nacimiento del primer hijo.

No obstante, los protagonistas del intercambio no son los cónyuges, como pudiese pensarse, sino más bien los familiares de las respectivas ramas paternas. La novia se presenta en la casa del suegro llevando consigo múltiples ñames, a cambio de los que la familia del novio hace entrega de diferentes obsequios.

La escasez de terrenos cultivables, con el consecuente inconveniente en el abastecimiento alimentario, nunca ha mermado el interés de los abelam por las familias numerosas.

Tal actitud se justifica por la otrora vital necesidad de procrear muchos hijos, puesto que pocos de ellos alcanzaban la adolescencia.

La mortalidad infantil prosigue siendo altísima, superior al cincuenta por ciento y una de cada treinta mujeres muere como consecuencia del parto.

El sorprendente incremento de la tasa de expansión demográfica, registrado desde el año mil novecientos sesenta, puede obedecer a la práctica desaparición de 2 esenciales tabúes, el de la abstinencia sexual a lo largo del cultivo del ñame, y el que desaconsejaba la cópula con embarazadas o bien madres lactantes.

El abandono de este último tabú tubo una singular significado, por cuanto no acostumbra a desmamarse a los pequeños hasta pasados un par de años y medio.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los nuevos administradores australianos tuvieron problemas para imponer la autoridad de los líderes nativos, puesto que hasta ese momento los poblados se habían regido por el acuerdo de sus habitantes, sin precisar jefes o bien caciques.

En 1908, se encontró una fórmula admisible para las gentes de la zona, creándose un Consejo de Nativos en Maprik.

En mil novecientos setenta y tres había ya 4 de estos consejos, en territorio abelam, dedicados a la puesta en marcha de múltiples proyectos de desarrollo.

Estos organismos se hacen cargo el día de hoy de formalizar acuerdos comerciales y abrir nuevas vías, aparte de introducir mejoras en los cultivos, como el arroz de secano que anteriormente no existía.

 

 

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